¿Cuál es el plan tras retirar sorpresivamente a militares de Reynosa?

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Ethel Riquelme.

Es una apabullante ingenuidad pensar que son coincidencias lo que sucede en Tamaulipas. Las huelgas en maquiladoras, el retiro de casi 600 millones de pesos para seguridad pública, el propio incendio en un “yonke” que resguardaba vehículos implicados en delitos y la sorpresiva orden que recibieron soldados y marinos para abandonar la zona de Reynosa, Tamaulipas, tras ocho años en los que se logró recuperar la plaza.

No hubo explicaciones. Son soldados y no hacen preguntas. Es, dicen, “orden superior”. Abandonaron la zona y se replegaron a Tampico y Altamira, para concentrarse en temas de huachicol, pero dejan, junto con Victoria y Matamoros, un área que ha sido la más conflictiva del país en una década -junto con Michoacán- y que en el actual gobierno, del panista Francisco Cabeza de Vaca, había dado resultados en una de las pocas coordinaciones de mando único que funcionaron para combatir el crimen organizado.

En Tamaulipas, con un déficit de 3 mil 800 policías, existe una de las pocas Academias de formación policial que han servido, pero que en tres años apenas ha egresado 300 elementos; ahora “las autoridades locales se la van a ver difícil sin el apoyo militar”, confirman.

Sería de una gran perversidad pensar que se trata de una estrategia electorera desde el gobierno federal con rumbo a las elecciones intermedias estatales del próximo 2 de junio, que encaminan al gobernador y su partido a la mayoría legislativa, y a Morena a elevar su presencia en las urnas y arrebatarle el bastión al PAN.

Sería “complotista”, a no ser porque en la huelga de maquiladoras se ha señalado como operadora a una mujer, Susana Prieto, vinculada con Morena; el líder de la fracción morenista en el Senado, Ricardo Monreal, ha metido las manos en el asunto mientras que la Secretaria federal del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde, atiende el tema por twitt dejándolo como un asunto local.

A no ser también porque fue un diputado de Morena, Erasmo González Robledo, presidente de la Comisión de Presupuesto del Congreso local, quien elevó la propuesta de ya no pagar 600 millones de pesos del convenio para contar con el apoyo de las fuerzas armadas en la seguridad de la entidad, y porque la propia plenaria de los legisladores del Partido Acción Nacional, este 28 de enero, eligió Reynosa como escenario de batalla, además que -revelaron fuentes a esta columna-, el incendio en Nuevo Laredo, en un “yonke” de vehículos resguardados por estar involucrados en delitos, eran en su mayoría asuntos federales.

Lo cierto, sin sospechosismo alguno, es que en cualquiera de los puntos a donde sean desplegados los militares, ahora sólo con instrucciones de atender el huachicol, es que desde Ciudad Madero, Tampico, Mante y otros municipios, podrían encontrar los ya denunciados vínculos de políticos y ex funcionarios del PRI con actos irregulares en Pemex y subsidiarias.

Lo que en el nuevo escenario de alianzas políticas y electorales que se dibujan, podría detonar en una nueva orden de repliegue y hacer que las fuerzas armadas, en lugar de combatir la inseguridad y el crimen, sean guiados a entablar batallas políticas, ahora que ya hacen de todo.