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Quintana Roo: entre lo expuesto, lo impuesto y lo dispuesto para la 4aT

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Miryam Gomezcésar.

La reciente visita del presidente español Pedro Sánchez Pérez-Castejón a México, sentó las bases de lo que será la política exterior mexicana en el régimen de la 4ª T. El recibimiento por la Puerta Mariana del histórico Palacio Nacional, sin la acostumbrada parafernalia de acarreados y vallas de seguridad, resaltó la diferencia  y la importancia del evento.

Por ser la primera visita de un mandatario europeo en el novel régimen de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y que el encuentro se dio en momentos de gran tensión política internacional por el resultado del proceso electoral en Venezuela, la atención general se concentró en el suceso.

AMLO no dudó en ratificar el apego de su gobierno a los principios constitucionales en materia de política internacional de no intervención, autodeterminación de los pueblos, solución pacífica de las controversias, puntualizando la importancia del respeto a los derechos humanos y la aceptación de cooperar con la propuesta de mediación al establecimiento de un diálogo.

Sin mencionar tácitamente la intromisión del presidente norteamericano Donald Trump en el conflicto venezolano, subrayó “somos cuidadosos de no intervenir en política interna porque no queremos que otros países intervengan en asuntos que sólo competen a los mexicanos”, sin dejar de resaltar la frase de Benito Juárez García: “Entre los países como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Una forma diplomática firme pese al interés del gobierno español de convencer al mexicano de respaldar la legitimidad del autonombrado presidente de la República Bolivariana de Venezuela, José Guaidó, aun cuando éste no participó en ese proceso contra el candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela, cuyo triunfo causó la delicada crisis presidencial actual.

Los riesgos del régimen

Un dato importante que alertó al gobierno y a los mexicanos fue el hallazgo de un vehículo con explosivos aparecido en Salamanca, Guanajuato, con una manta amenazadora a la seguridad del presidente. Lo anterior,  desde luego que preocupa a todos por el clima ríspido generado por las acciones emprendidas por el gobierno federal contra el huachicoleo a los ductos de Pemex, y todo el espectro de los intereses criminales alrededor de los productos energéticos saqueados.

El presidente ha dicho que no va a cambiar su forma de proceder porque el “pueblo sabio” lo cuida aunque, en general, su seguridad personal es una preocupación subrayada por la mayoría que advierte los riesgos de los intereses que está tocando la política impuesta contra la corrupción y la impunidad. El tema es de la mayor importancia aunque lo trate de matizar.

En lo local

Hay preocupación en el cabildo benitojuarense por la frecuente aparición de ejecutados todos los días en Cancún y en su periferia, y la presión del gobernador Carlos Joaquín González, para acatar la figura del Mando Único, encabezado por Luis Alberto Capella Ibarra.

Entre los daños paralelos por las balaceras, esta semana que aumentaron las desapariciones, ensabanados, desmembrados, entre otros, hubo daños paralelos como el de un bebé de dos meses alcanzado por las balas.

Por un lado, el mandatario insiste en que hay una percepción de mejoría en el tema de la inseguridad y, por otro, asegura que la manta aparecida la semana pasada dirigida con amenazas a la alcaldesa Mara Lezama, en la que incluyen al secretario municipal de Seguridad Pública, Jesús Pérez Abarca y al propio Secretario estatal de Seguridad Pública y Coordinador del llamado Mando Único, Luis Alberto Capella Ibarra, es la reacción de los criminales a la estrategia que está dando resultados.

Lo raro es que el escrito no tiene faltas de ortografía como acostumbran escribir las mantas de los criminales; hay quienes se atreven a afirmar que se trata de la aportación desinteresada de una pluma cuidadosa que mandó colgarla en el paraje de una transitada avenida, rodeada de un cuerpo desmembrado.

Como la realidad contradice los dichos oficiales, en palacio municipal hay quienes aseguran que muy pronto será relevado Pérez Abarca, que su reemplazo será designado por la alcaldesa y avalado por los miembros del Cabildo, pero que no se trata de gente traída por Capella Ibarra, sino de alguien con vasta experiencia y amplia trayectoria en el servicio público.

Mientras esto sucede con el maltratado tema de la inseguridad, el avance del crimen organizado en Quintana Roo y el pleito de imponer un control operativo a las órdenes de Capella Ibarra pero con costo al gasto presupuestal de los ayuntamientos, el sueño de los desesperados por arrebatar aunque sea una candidatura de representación proporcional al partido político que pertenecen se acelera.

Es que no está bonito tener que emigrar en busca del seductor sueño amorenado para poder permanecer en una curul o, ya de perdis, participar por alguna de mayoría relativa y aventurarse a hacer campaña sin garantía de triunfo, como antaño sucedía.

Hay quienes hacen hasta lo imposible para que su organización, desde hace tiempo poco arrasadora, logre recuperar la fuerza de sus querencias partidistas pero, ¡oh, desgracia!, la militancia aprendió y muy bien que el tino está en mantener la misma actitud de quienes le fallaron, simulación y traición garantizadas como hicieron tantas veces con ella. Una cosa es segura: también en Quintana Roo, en lo electoral local habrá sorpresas.

El desafío para los aspirantes y más tarde candidatos, es tan grande como compleja la ecuación del gobernador que intenta de todo pero, tras el cambio presidencial, sabido es que su arte no está en la adivinación y su poder no es garantía de triunfo.

En el entramado donde conviven priístas, panistas, perredistas, emecistas, entre otros, más la chiquillada recién creada y nacida, se gestan estrategias para avanzar. Su principal problema es encontrar la forma de destruir el voto duro del Morena, logrado en toda la geografía estatal por el liderazgo de AMLO.

Sin embargo, sin la aparición de AMLO en la boleta electoral, los seleccionados darán certidumbre a lo acertado o errado de su popularidad. Al Morena apuestan muchos, los legisladores federales actuales en el Senado y en la Cámara de Diputados, aceleran su activismo en la entidad, en un intento por influir en la selección de los candidatos de ese movimiento.

Un ejemplo palpable es el apoyo logrado por el controvertido ex perredista Ricardo Velasco, quien a pesar de las resistencias internas, los senadores José Luis Pech Varguez, Marybel Villegas Canché y los diputados federales Jesús Pool Mo y Mildred Ávila Vera, están en su sintonía para promoverlo ante su líder nacional Yeidckol Polevnsky, para lograr obtener la primera posición en la lista local plurinominal, la pregunta es si la obtendrá.

Es tal el enojo causado entre la militancia legítima que tanto en el sur como en el centro y en el norte del Estado, el morenismo está que arde de rabia por la reiteración de esas prácticas antidemocráticas tan rechazadas en otros partidos y ahora idénticas en su propia organización.

Aunque se sabe que el mandato desde el centro es hacer de la selección de candidatos un ejercicio verdaderamente democrático entre los fundadores y auténticos morenistas, éstos rechazan que Velasco tenga un trabajo realizado de activismo político meritorio de la primera posición en las candidaturas de representación proporcional, pero tampoco le reconocen un liderazgo destacado.

En este contexto participar será un volado de cruz o cara.