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Señora Müller: los nazis leían “Mi lucha”

Carlos Arturo Baños Lemoine.

Está visto que por ridículos no para la “Cuarta Transformación”. El gobierno de López Obrador parece un concurso de aficionados, devotos, ocurrentes e improvisados. Y ahora le tocó el turno a la señora esposa del Presidente de la República, la “primera dama” Beatriz Gutiérrez Müller, ¿o tendremos que decirle la “primera combatiente” o la “compañera Betty”?

Bueno, el caso es que la señora se presentó el pasado 01 de febrero en Tepic, Estado de Nayarit, para hablar del proyecto permanente de promoción a la lectura del gobierno de su marido, en el marco del Festival de Letras en Tepic.

Y, en tal ocasión, la Doctora en Teoría Literaria, Beatriz Gutiérrez Müller, tan inclinada a la predicación como su marido, se aventó una ocurrencia tan ridícula como preocupante. Imagínense, dijo que quien lee un libro no agrede a nadie: “He sostenido en más de una ocasión que quien tiene en la mano un libro, aunque éste sea ‘aburrido’, no está pegándole a nadie” y que “leer, pública o privadamente, es un acto de paz”.

Y el ridículo no paró allí: se aventó la puntada de sugerir que hay que acercar la lectura sobre todo a los sitios donde hay más violencia, a objeto de conquistar las plazas públicas con “la paz”.

¿¡Qué!?

Siguiendo la línea evangélica de su esposo predicador, la señora Müller destiló ignorancia y exceso de buena voluntad. Y, obvio, como se trata de eventos confeccionados a modo, nadie le replica: el auditorio está integrado por personas deseosas de aplaudir y de poner los ojos en blanco.

Miren, de entrada ya da asco pensar que el gobierno debe fomentar la lectura, que debe patrocinarnos, que nos debe incentivar el hábito de leer: México sigue siendo una víctima del gobierno autoritario, aun en el ámbito cultural.

El dinero público sigue sirviendo para que los burócratas al mando (ahora morenistas), primero, les den chamba a sus cuadros de “intelectuales orgánicos” (los cuates que escriben a gusto del tirano en turno), y, después, intenten someter a los lectores a sus gustos y aficiones.

México dista mucho de ser un país en donde escritores y lectores se encuentren sin intermediarios oficialistas de instituciones “públicas”. Es uno de nuestros grandes atrasos como nación, de hecho.

¡Y luego las ocurrencias de Müller! Esa relación fantasiosa entre leer libros y ser pacífico… ¡carajo!

Y lo peor es que lo dice una Doctora en Teoría Literaria.

Quema de libros inspirada por otro libro: “Mi lucha”, de Hitler

A ver, de entrada, tener un libro en las manos sirve para darle unos buenos librazos al ojete que nos cae mal… ¡Se puede usar hasta como proyectil! Imagínense un libro de medicina, digamos el Manual Mosby o el Manual Merck, cayendo sobre la cabeza del vecino incómodo.

Y, más allá de esto, ¿sabrá Gutiérrez Müller que los libros contienen ideas y que estas ideas pueden tener como finalidad tratar de provocar la violencia hacia los demás?

Ojalá alguien le informe a la señora Müller que los nazis leían Mi lucha de Adolfo Hitler como parte de su formación, y de allí agarraban fuerza para fastidiar (incluso hasta la muerte) a judíos, homosexuales, Testigos de Jehová, gitanos, comunistas, etc.

Ojalá alguien le informe a la señora Müller que los mozalbetes que llevaron a cabo la cruel y sangrienta Revolución Cultural (1966-1976) de Mao, llevaban en sus manos el Libro Rojo o Citas del Presidente Mao, compendio del ideario totalitario de “El Gran Timonel”.

Ojalá alguien le informe a la señora Müller que los “santos varones” que custodiaban la “pureza de la fe católica” e instauraron la “Santa Inquisición”, tenían Biblias en las salas de tortura.

Ojalá alguien le informe a la señora Müller que el asesino de John Lennon, Mark David Chapman, llevaba consigo un ejemplar de la mítica novela El guardián entre el centeno el día que le descargó al líder de The Beatles su pistola en la entrada del Edificio Dakota.

¡Hay tantos ejemplos que podemos citar!

Así que, ojalá, la próxima vez que la señora Beatriz Müller emita un mensaje como parte de su predicación evangélica, piense mejor sus palabras.

Facebook: Carlos Arturo Baños Lemoine.

Twitter: @BanosLemoine