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Cómo los sueños limpian nuestro cerebro

Kendra Cherry, verywell mind / Trad. Alfonso López Collada.

La razón exacta de por qué dormimos ha sido por largo tiempo uno de los mayores misterios de la ciencia moderna. Se han propuesto muchas teorías –ninguna totalmente segura– sobre por qué pasamos una tercera parte de nuestra vida durmiendo.

Hay una gran cantidad de investigaciones que muestran cómo el sueño ayuda a consolidar los recuerdos y a reparar el cuerpo, pero aún así muchos científicos creen que eso es insuficiente para explicar el propósito subyacente del dormir, particularmente desde una óptica evolucionista. Gastar tanto tiempo de nuestras vidas dormidas/os nos deja sin protección y vulnerables ante posibles peligros, por lo que muchos expertos consideran que debe haber una razón aún más poderosa para que durmamos.

Pero algunos estudios recientes dan mayor credibilidad a una de las mejores teorías del sueño, la cual sugiere que dormir es necesario para que el cerebro se limpie y pueda retomar las actividades del día previo.

Una investigación publicada en 2013 por la revista Science reveló que el sueño permite que el cerebro se limpie. El estudio incluyó la observación de los fluidos en los cerebros de ratones despiertos y dormidos; los investigadores se enfocaron particularmente en cómo fluyen dentro del sistema linfático o en los espacios que hay entre las neuronas. Es algo similar a un sistema de limpieza que desecha los productos basura generados por las células cerebrales al desempeñar sus tareas regulares.

Los fluidos aumentan en los cerebros dormidos

Transportar estos desechos requiere una buena cantidad de energía, y los investigadores del tema generaron la hipótesis de que el cerebro no sería capaz de mantener estas funciones de limpieza y, al mismo tiempo, procesar la información sensorial. Para probar esta idea, la lideresa de este proyecto Lulu Xie (especialista en biología del desarrollo, fisiología y neurociencias en la Universidad de Rochester), invirtió dos años entrenando ratones para que se durmieran en un tipo de microscopio que le permitía observar el movimiento del tinte a través del tejido vivo.

Cuando el electroencefalograma confirmaba que los ratones estaban realmente dormidos, se les inyectaba un tinte verde en el fluido cerebroespinal. Media hora después los despertaban y les inyectaban un fluido rojo. A lo largo de este proceso los investigadores podían ver los movimientos de ambos fluidos dentro del cerebro. Lo que observaron fue que, mientras una gran cantidad de líquido cerebroespinal fluía por el cerebro durante el sueño, se apreciaba muy poco movimiento cuando los ratones estaban despiertos.

El espacio entre células del cerebro crece durante el sueño

¿Y por qué se daba este fluir mucho mayor durante el sueño que en estado de vigilia? Los científicos observaron también que los espacios del intersticio cerebral (líquido que hay entre las células) crecían sensiblemente durante el sueño, lo que permitía que el líquido fluyera más libremente. Estos canales crecen aproximadamente un 60% durante el sueño. El equipo investigador encontró además que cuando se inyectaban ciertas proteínas a los ratones, éstas eran barridas mucho más rápido durante el sueño que en vigilia.

Posibles implicaciones

“Estos descubrimientos tienen implicaciones significativas en el tratamiento de la enfermedad llamada ‘cerebro sucio’, como Alzheimer”–comentó Maiken Nedergaard, coautora del estudio.– “Comprender con precisión cómo y cuándo activa el cerebro su sistema glifático (encargado de eliminar los desechos del cerebro) y lo limpia, es un primer paso crítico en el esfuerzo potencial por modular este sistema y hacerlo funcionar más eficientemente”.

Los científicos hace mucho que saben que ciertas condiciones neurológicas, como la demencia, el Alzheimer y el infarto, están relacionadas con trastornos del sueño. Nedergaard afirma que estos resultados pudieran indicar que la falta de sueño tiene influencia casual en estas alteraciones. Ahora que las investigaciones han descubierto y explicado este proceso de limpieza del cerebro, su esperanza es que se abra el camino a futuras investigaciones sobre cómo funciona el proceso y el posible papel que juega en las condiciones neurológicas como la enfermedad de Alzheimer.

Por último, el estudio también subraya una vez más la importancia del sueño. “Esto puede iniciar un gran debate para los trabajadores de los turnos nocturnos”, declaró Nedergaard a la revista Science. “Posiblemente te provoques un daño creciente si no duermes lo suficiente”.