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Hacia un sistema de salud para todos (primera parte)

 

El sistema público de salud en México: fragmentado y en crisis

El sistema público de salud está en crisis: de 125 millones de personas, la mitad (62.5 millones) no tiene seguridad social. La infraestructura hospitalaria está saturada o subutilizada, y no hay suficientes médicos, equipos o medicamentos para atender la demanda, especialmente de los más pobres. Desde que se creó este sistema hace más de 70 años, el enfoque ha sido más curativo que preventivo y, además, está fragmentado en varias instituciones que, según expertos, impide un funcionamiento óptimo.

Un dato revelador: existen 1.6 camas de hospitales por cada mil habitantes. El contraste es más fuerte entre la Ciudad de México, con 2.4 camas por cada mil habitantes, y Estados pobres como Chiapas, con una cama por cada dos mil habitantes.

Para reparar este sistema y en un ejercicio que no tiene tiene precedentes, por la pluralidad, Senadores de la República organizaron en octubre de 2018, en las 32 entidades federativas, los Foros de Salud. Diagnostiquemos la salud, propongamos una cura.

Participaron médicos, pacientes, trabajadores, especialistas, investigadores, servidores públicos, sindicatos, colegios, expertos herbolarios, homeópatas, acupunturistas, parteras, pacientes… todos los que conforman el espectro de la salud en este país.

En la primera etapa de los Foros de la Salud –la idea es dejarlos abiertos www.forosdesalud.org– asistieron nueve mil personas y ponentes, y se recibieron más de mil quinientas propuestas.

Todo esto sirvió de apoyo a la reingeniería del Sistema de Salud que propone el Presidente Andrés Manuel López Obrador: mejorar el sistema público, primero en el sur-sureste del país, donde están los Estados más pobres, y lograr en dos años un nuevo Sistema de Salud para el bienestar de todos. Se pretende que México tenga un Sistema como el de Canadá y Dinamarca, donde la salud es un derecho para todos.

A fin de conocer por dónde empezar, se establecieron seis temas fundamentales:

1.- La falta de una base de datos única a nivel nacional y la integración de un expediente electrónico a nivel personal.

2.- Cómo está la cobertura en los tres niveles de atención.

3.- Debilidad en el diseño de las políticas públicas.

4.- Déficit de infraestructura hospitalaria.

5.- Desagregación y parcialización.

6.- Ineficiencia e inequidad en las políticas de subrogaciones.

A juicio de los ponentes, la fragmentación entre las instituciones de seguridad social (IMSS, ISSSTE, PEMEX, SEDENA, SEMAR) y las que atienden a la población sin seguridad social (Secretaría de Salud, Servicios Estatales de Salud y el Seguro Popular) ha provocado dispersión de recursos en detrimento de la atención integral de las personas.

Se busca un nuevo sistema que atienda a los más pobres, pero también que pueda enfrentar retos como el envejecimiento poblacional, que implica atender enfermedades crónicos-degenerativas que representan un alto costo al erario, así como las enfermedades más comunes como las infecciones respiratorias, intestinales, úlceras, etc. Se busca prevenir y fomentar mejores estilos de vida.

¿Es posible revertir este sistema que, a primera vista, parece absolutamente rebasado? A partir de un diagnóstico profundo, los legisladores tienen en sus manos la posibilidad de presentar iniciativas que ayuden a curar un sistema de salud hoy enfermo y caduco.