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La Caja de Pandora y las ONGs de Peña

Jorge Miguel Ramírez Pérez.

De acuerdo con la mitología griega, Pandora recibió como regalo de bodas, de parte de Zeus, una caja, un arcón ovalado, con la advertencia de que jamás debía abrirla; la curiosidad instigada por otras deidades se apoderó de Pandora quien, al abrir la caja, dejó salir todos los males del mundo que hasta entonces estaban encerrados. Para sorpresa de muchos, la caja de Pandora del gobierno de Peña, lejos de arrojar la totalidad de los males, tal parece que apenas comienzan a salir por todos lados.

Porque en estos días la cajita ha dejado entrever muchos asuntos pestilentes, como guarderías concesionadas a familiares de funcionarios medios de SEDESOL, los que además manejaban la simulación, bandera del peñismo, de atender hasta cinco veces más de los infantes que realmente recibían ese servicio.

Hemos sabido de sobreprecios de obras, incluso de obras inconclusas supuestamente terminadas; de bonos exagerados en instituciones dizque autónomas, aunque todos nombrados por el beneplácito de Peña y su clica; universidades que fungen más como partidos o centro de intereses de grupo; cuidadores de las fugas de combustible que operaban con los huachicoleros; sindicatos sometidos al crimen organizado y otras linduras por el estilo que demuestran que el gobierno anterior no sólo estaba agotado con esas mecánicas fraudulentas, sino irremisiblemente entreverado con la corrupción sin la posibilidad de erradicarla, porque estaba fundida con la vida misma de las instituciones.

Ahora nos enteramos, por investigaciones llevadas a cabo por periodistas del portal México.com, que se fugaban cientos de millones de pesos para ser destinados a organizaciones no gubernamentales, que, contradictoriamente a su fin, es decir no ser gubernamentales, recibían del gobierno peñista esas cantidades de manera insultante.

En un evento denominado la Ciudad de las Ideas, un inflado Andrés Roemer de Poder Cívico A.C., recibió 180 millones de pesos de parte de la Secretaría de Cultura para organizar esa fumada; sin ninguna justificación como lo viene demostrando la Auditoría Superior de la Federación; con la alevosía y prepotencia que distinguía a todos los amigos de ese sexenio de Peña y de Videgaray, que se servían con la cuchara del erario hasta el copete.

Claro que para estos vividores “ciudadanos” de una ciudad de ideas, pero diseñada para robar a los mexicanos, nada más hubiera faltado que compartieran esas novedades de atraco. Les debió parecer hasta de burla la forma tan fácil de saquear esos recursos para compartirlos con la clica y darse la vida de lujo en todo el mundo como si fueran del gabinete del Shah de Irán, antes de que los echaran fuera y fuesen muchos fusilados.

Pero no sólo está el evento fantasioso de la Ciudad de las Ideas sino que Poder Cívico A.C. reportó ingresos durante cuatro años, es decir donativos, entre ellos provenientes de diversas dependencias, de más de 382 millones que muestran, junto con otras ONGs, el tiradero o lavado de dinero en esas maniobras insulsas.

Los datos siguen saliendo y la indignación descabeza la mínima seriedad que se podría pensar en un gobierno, el de Peña, que pervirtió todo, absolutamente todo.