El “A, B, C” para decir “No”… ¡sin sentirte culpable!

Elizabeth Scott, MS – verywellmind / Trad. Alfonso López Collada.

¿Tienes tu agenda y tu estrés hasta el tope? Con las obligaciones que implica la vida moderna, no eres un caso aislado. Una forma importante de “podar” tu lista de pendientes es desarrollar tu habilidad para decir “no” a más compromisos. ¿Pero entonces por qué no aceptar más de lo que puedes manejar se vuelve tan difícil?

Tal vez hayas hecho (varias veces) que alguien se moleste contigo porque le dices “no”. Y tal vez te hayas sentido culpable porque realmente eres alguien a quien le gusta ayudar a los demás… pero dices que “sí” tantas veces que estás a punto del agotamiento total, lo cual te hace más vulnerable, menos útil.

Ya sea que cuando dices “sí” lo hagas por evitar el sentimiento de culpa, un conflicto interno o una equivocada idea de que puedes “hacerlo todo”, lo cierto es que aprender a decir que “no” a más peticiones puede ser uno de los mayores favores que te hagas a ti y a quienes amas. No hay ni la mínima pizca de malo en que digas que “no” cuando necesites (y simplemente no tener la energía para hacer todo lo que se te pide, o querer darle prioridad a tu auto-cuidado, cuentan como instancias en las que necesitas decir que “no”), reduce el estrés y te deja el tiempo necesario para lo realmente importante. Aquí te explicamos cómo decir que “no” con menos estrés y menos culpa… y verás que sí puede ser así de fácil.

Sólo di “Discúlpame, ahorita no puedo hacerlo”

Así es, a veces es mejor posponer hasta que tengas oportunidad de ver completamente cómo pudiera afectar tu vida (y la de quienes ya dependen de ti) el hecho de acceder a lo que te están pidiendo. Dilo sonriendo en un tono amable, pero firme. Si te presionan preguntándote por qué, responde que no puedes por tus ocupaciones ya programadas, y cambia de tema.

La gente más razonable aceptará tu respuesta; así que, si alguien sigue presionándote, esa persona está siendo brusca contigo, así que puedes repetirle: “Discúlpame, ahorita no puedo hacerlo” y cambia de tema, o de plano aléjate si tienes que hacerlo.

Date un respiro

Si te sientes mal siendo tan firme, o si estás lidiando con gente insistente, puedes decirle “Déjame pensarlo y luego te busco”. Esto te permite revisar tus pendientes y además tus sentimientos si le dices que “sí” a otro compromiso, hacer un balance de costo-beneficio y luego regresar con esa persona y darle tu “sí” o tu “no”. Algo muy importante: esta táctica evita que alguien te empuje hasta caer en un exceso de pendientes… y en demasiado estrés.

Dile que “sí” a algo diferente

Si realmente te gustaría hacer lo que te están solicitando, pero no tienes tiempo (o te cuesta trabajo aceptar que no lo tienes), puedes responder “Esto no lo puedo hacer, pero lo que sí podría es…” y mencionar algo que no implique tanto compromiso. Así seguirás parcialmente dentro de la jugada, pero en tus propios términos.

Más tips

 Sé firme – Evita cerrarte, estar a la defensiva o defender tu causa como si fuera un juicio. Mostrarte firme pero amable enviará la señal de que tienes comprensión y compasión en tu corazón, pero que no cambias de opinión nada más porque te presionen.

 Habla claro – Si decides decirle a la persona que después la buscarás, cuídate y no prometas demasiado. Si haces que la gente crea que después le vas a decir que “sí”, se decepcionará peor si le das un segundo “no”.

 No hacen falta excusas – Si te piden una explicación, acuérdate de que realmente no es tu obligación darla: “No me queda tiempo” es un remate perfectamente aceptable.

– Define tus prioridades – Recuerda que el día sólo tiene 24 horas y que, escojas lo que escojas, reducirás tus posibilidades de hacer otra cosa. Así que, incluso si puedes hacer un lugarcito en tu agenda para un nuevo compromiso, revisa si acaso es menos importante que lo que tendrás que posponer o dejar (y aquí se incluye tu tiempo de relajación y tu auto-cuidado) por “hacerle un lugarcito” al nuevo compromiso; y si éste es menos importante, no lo aceptes. Así, de plano.