El conflicto va a traer ajuste de cuentas

Jorge Miguel Ramírez Pérez.

Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? El les dijo:

Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

Transparentar lo que ha sido por naturaleza opaco es un ejercicio desestructurador de intereses, pero como en la parábola del trigo y la cizaña, hay un tiempo, en la siega, para hacer que la cizaña sea destruida y todo indica que al gobierno actual quiera o no, le toca esa tarea, porque además no tiene de otra.

Lo revelado por el Director de la CFE Manuel Bartlett el lunes, acerca de los conflictos de interés de los funcionarios mexicanos de los últimos años en el área de energía, tiene ese propósito.

En primer lugar, la CFE que dejó Peña es una institución sin margen de maniobra con un enorme aparato burocrático costoso e ineficiente con suministros innecesarios y cuantiosas deudas, cuyo futuro sería facilitar a entes privados las áreas productivas sin riesgos.

La empresa eléctrica que presumía “clase mundial” en los últimos sexenios, en la realidad era el resumidero de las pérdidas, malas inversiones, proyectos inconclusos que quedaban en la impunidad. Mientras que los esfuerzos operacionales que tenían potencialidad para alcanzar utilidades fueron direccionadas al oligopolio que ha resultado de esa mala política, que decía buscaba bajar los precios de la energía, sin que así fuera, porque los descuentos variaban al vaivén del calendario electoral y eran subsidiados con recursos fiscales.

CFE como Pemex, para los técnicos itamitas que las hacían aparecer como empresas públicas excepcionales con puros positivos, tenían como propósito seguir en el papel de objeto institucional de créditos y más créditos, que ahora se ve fueron a parar en las manos de operadores y potentados que alguna vez fueron funcionarios.

En segundo lugar, no abrir la información que ya existía en los medios, pero sin la ratificación oficial, era tanto como abonar a esas malas prácticas y defenderlas, como si todo no estuviera ya repartido. Sería aceptar y absorber como irreparables los daños, sin más.

En tercer lugar, se rompió con la secuencia patrimonialista de CFE en la que los beneficiarios de las grandes obras con precios inflados, concesiones y contratos variopintos se turnaban la dirección de la empresa, que tuvo entre sus últimos directivos a un Enrique Ochoa Reza, operador de Luis Téllez Kuenzler del Carlye Group, eje del entramado de intereses internacionales para crear un oneroso y saqueador capitalismo a modo, de unos cuantos; y cuantos menos, mejor.

En el 2015, la investigación que publicó en Sin Embargo la periodista Sandra Rodríguez Nieto (https://www.sinembargo.mx/09-03-2015/1264665) daba ya los pormenores de esa red de poder abusivo, que hoy se empiezan a confirmar, pero el daño está hecho. Creció mucho la cizaña.

A Ochoa hasta presidente del PRI nacional lo convirtieron, para hacerlo destacar como el perfil político ideal, el prototipo de negociante que intermedia entre los grupos de poder trasnacionales a espaldas del interés nacional. De hecho el paso por ese cargo partidista, fue para protegerlo y mantenerlo en la Cámara de Diputados, donde se ha perdido.

De los mencionados el lunes, figura Calderón quien, sabedor de errores y abusos de poder propios, contraataca sin aportar pruebas o, si las tenía, ¿porqué no actuó cuando estuvo al mando? Hoy se entiende la insistencia de Felipe y Margarita por crear un partido que los defienda de los estropicios que causaron.

Y ya le refrescan a López Obrador las pifias de permitir las guarderías del PT, un partido comunista de “línea de masas” con vocación de niñera estafadora y las incongruencias de un Jiménez Espriú, para quien el siglo veinte no ha terminado y no entiende que, con sus actitudes y declaraciones, es un fardo para lo que se persigue.

Y esto apenas empieza porque, ahora sí, se acercaron al cimiento del poder de los grupos oligarcas y cada cual, en esta guerra, deberá asumir sus bajas. Así que no le extrañe, lector, que el gabinete tenga cambios, para ir depurando los frentes, porque el buen juez por su casa empieza.