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El pinche racismo

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Patricia Betaza.

Las expresiones clasistas-racistas no sorprenden porque siguen muy latentes, por desgracia, en nuestra sociedad. Yalitza Aparicio protagonista de Roma, candidata a recibir el Oscar como Mejor Actriz, es el personaje más visible de la discriminación que nos carcome por más que lo intentamos contener o disfrazar.

La última Encuesta Nacional sobre Discriminación hecha por el INEGI revela que una de cada cinco personas se siente discriminada por el color de piel, la condición indígena, la forma de vestir y un prolongado etcétera. Nos debería de dar vergüenza: somos un país mestizo pero muy racista y clasista.

La expresión del actor de telenovelas Sergio Goyri “que vengan a nominar a una pinche india que dice ‘sí, señora, no señora’ y que la metan a una terna a la Mejor Actriz del Oscar…” no es más que un sentimiento contenido de muchos que no acaban de dar crédito por ver a Yalitza en la escena mundial, ya sea en los programas de televisión más famosos, las pasarelas cinematográficas y las revistas internacionales. Habrá que recordar la cantidad de expresiones vertidas por figuras del espectáculo que “sin querer” han dejado sentir ese sentimiento de… a pesar de que no es bonita, a pesar de que no tiene un buen cuerpo… ¿Cómo? ¿Yalitza? Si la envidia fuera tiña, habría ya muchos pelones en este país.

Viví en Veracruz hasta la adolescencia. Como los estados del sureste, con una alta población indígena. Algunas familias por el solo hecho de tener un apellido extranjero sentían el “derecho” de superioridad ante los demás. Los recordatorios siempre de “nuestros abuelos y bisabuelos vinieron de España o de Francia”. Y si además eran güeritos de ojo claro, la cantaleta se repetía una y otra vez. El clasismo-racismo muy presente y lastimoso.

Por más campañas que se han hecho los mexicanos no logramos superar ser discriminatorios y despectivos: prieto, chaparro, gordo, feo, indio, naco… Expresiones que se construyen muchas veces en el seno familiar y o se refuerzan en la calle.

La periodista Katia D’ Artigues @kdartigues subió un tuit que refleja parte de ese racismo-clasismo que se expresa por todos lados. Escribe Katia: “¡Inaceptable! El residencial de Acapulco que te multa con 5 mil pesos por meter “nanas” a la alberca. Habrá que hacer algo @CONAPRED “. Ahí mismo aparece la fotografía del cartel de La Isla, con el reglamento para el uso de la alberca, que entre otras cosas prohíbe el uso de las albercas a personal de servicio y/o nanas.

Aunque ofreció disculpas públicas, la expresión de “pinche india” de Goyri contra Yalitza cobró fuerza por quien la pronunció y por el personaje agredido. En realidad está ahí siempre contenida entre nuestros dientes porque el racismo es algo que no superamos, que requiere de educación y de conciencia para ejercer el respeto por los demás por encima de todo. Nos quejamos del racismo contra nuestros connacionales en Estados Unidos pero lo somos con nuestros vecinos. Es un problema en muchas sociedades. No es casual por cierto, que entre las nominaciones al Oscar de este año, figuren películas con el tema racial de fondo: Un infiltrado en el Ku klux Klan, Green Book y por supuesto Roma.

La última encuesta del INEGI sobre discriminación también reveló que a al menos a 19.9 millones de mexicanos se les negó algún derecho como servicios médicos y financieros por su apariencia. Pero solo una de cada 10 personas lo denuncia.¡ Pinche clasismo y racismo!