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El indispensable valor de la amistad

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Patricia Betaza.

A quienes amamos el cine y los libros, los Premios Oscar -como el Nobel de Literatura- nos dan la oportunidad de ir explorando entre los galardonados y las razones del por qué tan alta distinción. Muchas veces fue la primera vez que escuchamos el nombre de él o la premiada y de la historia, o nunca faltan los eternos candidatos y los temas de los que no esperamos gran novedad. La alegría es cuando nos encontramos grandes sorpresas como Rapsodia Bohemia y la vida de Freddie Mercury, músico y vocalista de la célebre banda británica Queen.

La última edición del Oscar nos permitió conocer a Rami Malek protagonista de Rapsodia Bohemia y entender por qué este joven actor estadounidense de origen egipcio de 37 años estuvo por encima de Christian Bale, por el Vicepresidente –mi favorito- Viggo Mortensen, Bradley Cooper y Willem Dafoe. Realmente una actuación impresionante sobre Mercury. Muchos de mi época, fanáticos de Queen, supimos más del virtuosismo detrás del célebre cantante. No solo poseía una gran voz sino una capacidad sorprendente de mezclar ópera con guitarra eléctrica y batería, y lograr esa música tan especial de Queen. Rock-Pop y Ópera. Además de Mejor Actor, la película fue la más premiada con cuatro estatuillas a la mejor edición de sonido, mezcla de sonido y edición de video. Con razón mientras la vimos llegaron a nuestra memoria ¡hasta las luces de las discotecas!

La película va más allá de la música. Es un historia muy bien contada que, sin caer en simplezas dramáticas, narra la juventud del joven británico Farrokh Bulsara, hijo de inmigrantes indios que tuvo que cambiar de nombre para introducirse en el mundo de la música. Su lucha desde el seno de una familia tradicional y ser simplemente un músico libre en todos los sentidos. Cómo impuso su talento por sobre las normas de todo tipo. Hay quienes lo veían con escepticismo pero finalmente se rendían ante su gran talento musical. Porque Mercury fue un genio en toda la extensión de la palabra.

Malek es convincente en el papel de Mercury, cosa que no debió ser fácil, pues pudo haber caído en la sobreactuación ante una personalidad estrafalaria e histriónica como la de Mercury. Hay un elemento que la película además nos deja claro: el inmenso valor de la amistad que tuvo en la vida este personaje. El aprecio por esa amistad que no sucumbe ante gustos y preferencias sexuales, ante el éxito y el fracaso, ante la gloria y la caída. Esa amistad que perdura por sobre todo y nada. Esa amistad que nos consuela y nos fortalece, pero también los riesgos de las amistades ficticias, de los acomodaticios del éxito ajeno. Pocos logran deshacerse de los malos amigos porque saben en qué momento endulzar los oídos.

Ironías del destino: Mercury siempre amó a su primera novia Mary Austin, personificada por Lucy Boynton de quien Rami Malek se enamoró.

Rapsodia Bohemia es un película que nos hizo recordar el talento y genialidad musical de Mercury, pero también la lucha de un hombre por la libertad, la libertad de crear y de ser, por sobre todas las cosas.