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Los desafíos en materia de empleo son mayores que nunca en los países más pobres, BM

Washington.- Durante la próxima década, cerca de 600 millones de personas buscarán empleo, principalmente en los países más pobres del mundo. Sólo la región de Asia meridional tendrá que crear más de 13 millones de trabajos cada año para mantener el ritmo de su crecimiento demográfico. En África al sur del Sahara, a pesar de tener una población menor, el reto será aún mayor: se deberán crear 15 millones de empleos anuales.

Los desafíos en materia de empleo también preocupan en la actualidad, lo que hace la situación aún más compleja. Muchas personas en los países más pobres trabajan en empleos informales, mal remunerados y menos productivos, que suelen estar fuera de la economía formal y sujeta a impuestosY como la urbanización continúa, decenas de migrantes internos buscan trabajo, pero no pueden encontrar empleos de calidad y asalariados, ni tienen las habilidades que demandan los mercados. Como resultado, numerosas personas quedan al margen de la economía y no pueden contribuir al crecimiento de sus países.

Para crear puestos de trabajo productivos y satisfactorios para la creciente fuerza laboral se necesita que la economía crezca y se transforme —permitiendo a trabajadores desempeñarse en empleos de mayor productividad— bajo el liderazgo de un sector privado dinámico y con el respaldo de políticas públicas. A fin de acelerar la transformación económica, es necesario que los países se conecten a los mercados a través de infraestructura y cadenas de valor sólidas, desarrollen habilidades laborales y fortalezcan las capacidades de las empresas, y creen un entorno que facilite la inversión privada. Esta transformación también debe ser inclusiva, con oportunidades para todos: las mujeres, los jóvenes y los grupos desfavorecidos.

La Asociación Internacional de Fomento (AIF), la entidad del Grupo Banco Mundial que trabaja con los países más pobres, ha estado a la vanguardia respaldando los esfuerzos de los países para crear empleos. De hecho, se puso especial énfasis en el empleo y la transformación económica en la decimoctava reposición de recursos de la AIF (AIF-18), nuestro actual ciclo de financiamiento de tres años, que se extiende hasta mediados de 2020. La AIF-18 financia proyectos innovadores centrados en el empleo, usando instrumentos financieros y mejores análisis, y aplicando nuevas herramientas para evaluar y medir el impacto en el empleo.

Además, reconociendo el potencial de la tecnología digital, la AIF apoya la ambiciosa iniciativa del Grupo Banco Mundial sobre el “despegue digital de África” para hacer posible que todas las personas, empresas y Gobiernos de África tengan acceso digital a más tardar en 2030. Con asociados públicos y privados, están sentándose las bases de la economía digital, que se sustenta en infraestructura digital, habilidades, plataformas, servicios financieros e iniciativa empresarial.

En general, la AIF invierte en las personas —desarrollando el capital humano de los países— al sentar las bases para una buena salud, educación y sistemas de protección social, ya que estos son fundamentales para la agenda del empleo y la transformación económica.

Con información del Banco Mundial