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Jueves 21 de Marzo de 2019

Hacia un sistema de salud para todos (tercera parte)

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La cobertura universal de salud: letra muerta

La cobertura universal de salud, es decir, que toda persona independientemente de su condición social y laboral pueda contar con la atención y los medicamentos necesarios, es una tarea pendiente. Más de la mitad de los mexicanos no tiene seguridad social. El artículo 4º, que entre sus prioridades establece que toda persona tiene derecho a la protección de la salud, es “letra muerta”, según el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Saturación en citas, espera de meses para recibir atención médica o una intervención quirúrgica, 1.6 camas de hospital por cada mil habitantes y escasez de medicamentos son algunas de las expresiones de esta deficiencia.

Datos obtenidos en los www.forosdesalud.org revelan que asegurar la cobertura universal es un tema multifactorial y complejo. Los contrastes son evidentes entre los estados más pobres y los de mayor prosperidad.

El perfil epidemiológico también representa un reto en la cobertura. Por un lado, el aumento en la esperanza de vida implica la prevalencia de enfermedades del corazón, diabetes, cáncer, enfermedades cerebro-vasculares propias del envejecimiento y, por el otro, las enfermedades infecciosas, respiratorias agudas, intestinales, de vías urinarias, entre otras, que afectan a todos, especialmente a los más vulnerables.

Existe un sensible déficit cuantitativo y cualitativo en la capacidad de atención en los tres niveles de atención de la salud en México. Se carece de servicios oportunos y de calidad en el segundo y tercer nivel. La cobertura en cinturones urbanos, comunidades rurales y de grupos originarios es deficiente desde el primer nivel.

En los últimos años se han realizado esfuerzos de inversión pública para tratar de fortalecer la infraestructura en salud, con una elevada prioridad hacia la alta especialidad. Sin embargo, la fragmentación del sistema hace que haya subutilización de la capacidad instalada. Ante la gran demanda de una mayor y mejor cobertura, ya no es posible destinar más recursos hacia “elefantes blancos” o a infraestructura mal planificada temática y territorialmente.

Aunque ha aumentado el registro de la población en algún sistema público de salud como el Seguro Popular, ante la sobresaturación la gente acude a alguna institución privada, y esto genera un gasto que resulta catastrófico para el paciente y su familia. Llegan a perder sus bienes materiales, si es que los tienen.

En los foros realizados en Campeche, el urólogo Manuel Alfonso Pérez propuso que haya una cruzada por la unidad en la calidad de la salud en la que participe el sector público y privado: que se unan fuerzas y estrategias de cooperación bilateral, elaborando un censo y base de datos de todos los hospitales en cada población. De igual forma, resulta importante tipificar los servicios potenciales y la capacidad de respuesta.

En Chihuahua, el maestro en administración Jorge Domínguez propuso la portabilidad como una opción que permita lograr la cobertura universal en salud en cualquier punto del país, sin importar el Sistema de Salud o de Seguridad Social que se tenga.

La prevención de enfermedades es una de las propuestas más escuchadas para lograr un sistema de salud eficaz, oportuno y de calidez para la población.

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