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Quintana Roo, paraíso del hampa

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Miryam Gomezcésar.

El avance para la creación de la Guardia Nacional, aunque aún tiene un largo tramo por transitar, logró su constitucionalidad. La seguridad es, como muchos otros retos del gobierno federal, un serio compromiso a una de las demandas más urgentes de la población nacional.

Principalmente en entidades donde el crimen organizado sentó sus reales desde hace varios regímenes y se expande a pasos agigantados, el deterioro social es tan palpable como el cambio de costumbres de sus habitantes.

Lugares con contrastes visibles, como son los litorales de Quintana Roo, son dignos de generar mejores condiciones de vida para sus habitantes por lo que significa mantener como algo ‘normal’ esos anchos cinturones de pobreza y hacinamiento que están en la periferia de las principales ciudades, donde los asentamientos carecen de servicios básicos como agua potable entubada, electrificación domiciliaria y pavimentación de calles, entre otras calamidades.

Son áreas de conflicto natural donde imperan el desorden, las  actividades informales y proliferan toda clase de males a los que poco caso la autoridad a pesar de todas las debilidades humanas que ahí se concentran, los focos de infección a los que ni la policía quiere acercarse.

El repunte de actividades criminales como el secuestro, el tráfico en todas sus modalidades, las invasiones, entre otras que afectan la salud y la economía en ciudades turísticas como Tulum, Playa del Carmen, Puerto Morelos y Cancún es alto.

En lo que corresponde tan sólo a Quintana Roo, la situación es motivo de alerta para los gobiernos y mucho temor para la iniciativa privada preocupada por el riesgo para las inversiones. Hay que recalcar que la incidencia criminal en el estado está arriba de la media histórica o tasa nacional que es de 1.9, el estado está en 3.5, según el resultado del estudio del último trimestre de 2018, publicado por la organización Semáforo Delictivo.

Lo que antes era impensable, ahora es la realidad de una herida grave, desatendida y expuesta. Algo que tendría que ser tratado por especialistas, cada tres y seis años, nuevos ‘todólogos’ entre legisladores, alcaldes y gobernantes, hablan de los temas relacionados con la violencia sin conocerla sino en las cifras. Son ajenos a la realidad cotidiana que viven los ciudadanos.

Acuse de Recibo

Un dato importante para describir el nivel de descuido de la autoridad es lo sucedido la tarde de ayer. Cuando escribía esta columna timbró el teléfono. Era alguien de la Secretaría de la Función Pública que preguntó por mi esposo: “Le llamo porque no ha presentado la manifestación patrimonial”, dijo la voz al otro lado del auricular que reclamaba y describía los datos del empleado al tiempo de detallar que el puesto administrativo que mi esposo ejerció en una dependencia estatal es uno menor al que en ese momento tenía.

Desconcertada respondí que él falleció el 3 de marzo del año pasado. Algo dijo antes de colgar que no alcancé a escuchar porque había cierta dificultad en el audio ya que la llamada era de Chetumal. Aunque la atención del personal es amable, en el gobierno de Carlos Joaquín la constante es una falta absoluta de control y seriedad en lo que hacen, que resulta lamentable.

Por lo anterior, es obvio que ni en la Oficialía Mayor ni en la Contraloría (Secretaría de la Función Pública) han corregido el sensible dato. Por este mismo desorden el gobierno ha sido rebasado en muchos aspectos, son omisiones y descuidos que persisten y ojalá corrijan porque lastiman.

En este contexto pueden entenderse mejor las razones de tanta ineficiencia y torpeza burocrática que también se refleja en la forma de enfrentar el fenómeno criminal. Tal vez sea la falta de seriedad y una voluntad real para mejorar.

Los últimos casos graves registrados en Cancún fueron minimizados. Tanto las ejecuciones en pleno día en la avenida Bonampak muy cerca del kilómetro cero de la avenida Kukulcán, como el asalto a mano armada al restaurante Harry’s en la zona hotelera, aparte de las ejecuciones en días posteriores que han sido comentadas en todos los medios de comunicación dentro y fuera del país,  contrasta con el optimismo oficial estatal que se manifiesta tranquilo de que en las alertas migratorias de los gobiernos de otros países a sus viajeros en tránsito al nuestro, no incluyan a estos arenales.

Por lo mismo, resulta extraña la insistencia del mandatario para convencer a concejales y alcaldesas de Benito Juárez y Solidaridad, de aceptar al Mando Único, encabezado por Jesús Alberto Capella Ibarra, para lo cual ha enviado a sus colaboradores con ese propósito. 

En este sentido trascendió, por ejemplo, la presencia de Juan de la Luz Kanfachi en una reunión de trabajo con los altos mandos municipales y concejales, con la misma encomienda. ¿Será que logren imponerlo a la Guardia Nacional?

En lo local, despierta más confianza que la seguridad dependa de los operativos bajo el control de la Guardia Nacional, que de los cuestionados elementos con que se cuenta, la limitación de recursos que, al menos en Solidaridad, ya ocasionó la renuncia del afamado Comandante Diddier Vázquez, cuando la situación de Capella Ibarra atraviesa por un  momento de desprestigio que va más allá de las limitaciones financieras estatales y falta de resultados.

Son los asuntos que dejó pendientes de aclarar en el gobierno del estado de Morelos donde trabajaba. Allá es un escándalo de corrupción que lo involucra con un presunto desvío de fondos del erario destinados a programas de capacitación por parte del entonces mandatario perredista Graco Ramírez Garrido. Aquí es un desgaste brutal para la dependencia.

Por el avance del hampa bien valdría la pena considerar que no se trata de un asunto político sino de recuperar la seguridad de los habitantes y los visitantes que llegan a este polo turístico. Las familias no ven la suya con tanto asalto en las calles, en las casas, en comercios, en el transporte público, que aderezan el agravio de las frecuentes ejecuciones. ¿Qué tan efectiva resulta la caza de traficantes si no se corrigen las causas, podrá la Guardia Nacional ser el parteaguas para recuperar la tranquilidad, lograrán imponer el Mando Único?

Temporada electoral

En el umbral del cambio estacional, en Quintana Roo el enredo para la definición de candidaturas y establecimiento de alianzas partidistas es tan abrumador como espectacular es la aparición de la serpiente emplumada deslizándose por la escalinata de la pirámide Kukulcán, por el contraste de luz y sombra que permite tan maravillosa efecto visual durante el equinoccio de primavera. 

Lo increíble del proceso electoral es que los problemas parecen agarrar a todos con los dedos en la puerta, como sucedió en Morena, un movimiento cargado de oportunistas y pragmatismo cuyo desorden podría ocasionar un resultado distinto al esperado el 2 de junio.

Se hicieron bolas con las listas, las lamentables declaraciones de su líder nacional Yeidckol Polevnsky sobre algunos infiltrados de otros partidos al Morena y la insistencia de imponer a sus candidatos la hizo desbarrar con la absurda declaración “Se nos han colado muchas sabandijas”, sin considerar que no a todos ni en la militancia, ni entre los llamados externos, se debe tasar con el mismo rasero.

Tampoco causó buena impresión correr al representante de ese movimiento ante el Consejo General del Instituto Nacional Electoral, Marciano Nicolás Peñalosa Agama, aunque no se ha dicho la última palabra, el tiempo del proceso transcurre y la tensión política se siente.

En la misma esquina, se cayó la alianza de Morena con el PVEM y la del PT está en veremos. Ciertamente, Morena no requiere alianzas por su capacidad demostrada, pero la manipulación y la forma de proceder a la ‘malagueña’ con los auténticos fundadores de ese movimiento, causó el lío que hoy estamos viviendo cuyo final tal vez sea distinto al especulado. Falta mucho por ver.

De esta forma, tanto el Partido Revolucionario Institucional (PRI) como el Movimiento Ciudadano (MC), Confianza por Quintana Roo (CPQ) y Movimiento Auténtico Social (MAS), así como el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), participarán solos sin coalición, con candidatos únicos.

En alianza van “Juntos Hacemos Historia por Quintana Roo” (Morena, PT y PVEM aún en veremos) y “Orden y Desarrollo por Quintana Roo” (PAN y PRD). En lo que se refiere al Partido Encuentro Social, como en el último proceso no alcanzó el porcentaje mínimo de votos, no podrá participar en la jornada electoral, por lo que sus candidatos irán en coalición parcial en la alianza “Orden y Desarrollo por Quintana Roo”, como perredistas.

De las listas de candidatos que compiten por la vía de representación proporcional y mayoría relativa, comentaremos la semana que entra, pero cabe referirnos a las peculiaridades de ésta: participan Gregorio Sánchez Martínez, Juan Ignacio García Zalvidéa, José Luis ‘Chanito’ Medina Toledo, entre otras figuras públicas controvertidas.