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Bienvenido a la realidad

Raúl Flores Martínez.

Durante tres días seguidos hubo bloqueos, autos, camiones incendiados y diversas mantas en varios municipios de Veracruz amenazando a mandos policiacos del estado.

Las benditas redes sociales y medios de comunicación dieron cuenta de ello; sin embargo, aún sigue enmudecido el gobierno Federal, quizá guarda silencio porque en el país que gobierna no sucede absolutamente nada.

El Cártel Jalisco Nueva Generación se expande cada día más, esa expansión que genera violencia extrema que se puede extender con un efecto dominó a otras entidades con el llamado efecto cucaracha.

Bienvenidos a la realidad, esa realidad que se quiere ocultar con miles de millones de pesos regalados en diversos programas sociales, que debemos resaltar, si sirven a aquellas personas que necesitan la ayuda económica.

A los delincuentes, esos que se trasladan en camionetas y traen consigo mejor armamento y equipo táctico que los policías estatales y municipales, a ellos no les interesan sus programas sociales.

No es necesario usar tanto la lógica, ni hacer grandes ecuaciones para saber qué quieren los sicarios. 

De acuerdo con informes de la Fiscalía General de la República, el sueldo de un sicario oscila entre los 5 a 20 mil pesos a la semana, dependiendo de la actividad asignada.

Entonces si un programa social les dará 2 mil 500 pesos bimestrales, estamos hablando que en esos dos meses, los delincuentes pueden obtener más de 40 mil pesos, entonces ¿querrán dejar sus actividades criminales?

Ya es tiempo de que el gobierno Federal, incluyendo el Presidente Andrés Manuel López Obrador, abran los ojos a la realidad, una realidad que se está alimentando en violencia que no será fácil de parar, de no frenarse a tiempo.

Bienvenidos a la realidad, Veracruz es solo un pequeño ejemplo de lo que puede suceder en el país en el caso de que no se actúe a tiempo. 

Los elementos de la Sedena y Semar hacen lo que pueden, pero eso no basta, sino se tiene un orden, una estrategia o de perdida nociones de seguridad pública y nacional.

La Guardia Nacional no será el salvavidas para la seguridad del país, no será la punta de lanza del gobierno Federal para combatir a los criminales, quizá sólo sea un mejoral para lo que se avecina.