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¡Sí! La corrupción es asunto cultural

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Rubén Cortés.

La secretaria de Energía del gobierno de Morena ha dado la razón a quien menos iba a imaginar: al ex presiente priista Enrique Peña. Asegura Rocío Nahle que no hay empresa libre de escándalos. Y pide que si alguien tiene “una listita de dos o tres que estén limpias” se la pasen.

Durante su mandato, Peña destapó la caja de los truenos en Morena, PAN, PRD… porque sostuvo que para combatir la corrupción se debía de partir por reconocer que es un asunto de orden cultural, por lo que llamó a fortalecer instituciones que permitan combatirla.

Instituciones como el Sistema Nacional Anticorrupción, un organismo autónomo que no se ha podido concretar y es un proyecto que viene desde la administración pasada, porque la oposición de entonces, nunca aprobó los nombramientos propuestos por el Ejecutivo.

Y… el gobierno actual no ha enviado sus propuestas al Senado, aunque desde un avión se puede observar que para la 4T no será un organismo autónomo el vehículo a través del cual desarrollará su lucha contra la corrupción.

Porque los organismos autónomos están en crisis con el presidente y porque considera que es excesivo el dinero del presupuesto dedicado a éstos, duda de su eficiencia y su probidad: “Surgieron como hongos después de la lluvia y absorben muy altos presupuestos y salarios”.

La que sí ya está creada es la Oficina de Presidencia para la Promoción y Desarrollo del Béisbol, autónoma de la Conade, con presupuesto para este año de 500 millones de pesos, más que los 184 millones para la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.

Pero, de todos modos, la corrupción es cultural, a juzgar por el criterio de la secretaria de Energía de la 4T, pues al aceptar que las empresas que construirán la refinería de Dos Bocas han estado involucradas desde antes en casos de corrupción, dijo que “no hay empresas limpias”.

Además, no sólo en México, porque son: el consorcio Bechtel-Technit (italiana-argentina)el consorcio Worley Parsons-Jacobs (australiana) y las empresas Technip y KBR (inglesas), en cuya gestión han sido documentados casos de corrupción en los países donde han operado.

Rocío Nahle había adelantado que los trabajos de Dos Bocas serían licitados para encargarlos a las mejores empresas. Sin embargo, Bechtel-Technit, Worley Parsons-Jacobs, Technip y KBR fueron seleccionadas por decisión oficial directa.

“Las empresas demostraron tener una amplia experiencia en la ejecución de obra, antecedentes y prácticas de operación transparentes y códigos de ética y responsabilidad comprobados”, anunció la secretaria. No fue así. Pero en la 4T siempre habrá otros datos.

“No hay empresa libre de escándalos. Si alguien tiene una listita de dos o tres, que me la pasen”.

¡A poco no es maravilloso gobernar así!