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4aT, un destino manifiesto

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Miryam Gomezcésar.

A 25 años del asesinato del candidato priísta a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio Murrieta (LDCM), su ejecución fue mencionada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como un crimen de Estado.

Cuestionado sobre el seguimiento de las indagatorias en ocasión a la carta que los padres de Mario Aburto (llamado asesino solitario) le enviaron con un reportero, entregada durante la conferencia con la petición de reabrir el caso, la respuesta es motivo de expectación tras una semana muy complicada para el mandatario que vive presionado por la impaciencia de los mexicanos que esperan ver las señales de los primeros resultados de su gestión, al tiempo que observan con azoro los pasos y las confusas señales que generan sus acciones.

AMLO refirió que dos días antes del magnicidio, cenó con LDCM en casa de una amiga común, la economista y defensora de los Derechos Humanos, Clara Jusidman. “¿Qué pasó realmente?, todo lo que queda sin contestar sobre este crimen. Se dice que cuando hay crímenes de Estado siempre hay complicaciones pero hay que indagar, hay que insistir, que no quede impune. Crímenes de estado ha habido otros no sólo en nuestro país”, respondió el Presidente.

Más tarde, la revista Proceso publicó una entrevista del periodista Álvaro Delgado con la anfitriona. Aquí reproduzco parte de ella:

“Me da mucha tristeza lo de Gustavo Ponce. A Ponce tal vez le gustaba el juego, no era un tipo deshonesto, pero fue el subsecretario de la Contraloría que le dio seguimiento al caso de Raúl”, dice Jusidman, quien recuerda que Zedillo ordenó cerrar el caso…

Pero Gustavo no cerró el caso y Carlos lo amenazó. Le dijo: ‘Nos las vas a pagar’. Entonces los diez años de Gustavo en una prisión de alta seguridad tienen que ver con Carlos Salinas, no tienen que ver con el robo de 30 millones. Y ahí me da mucho dolor, porque siento que Andrés tampoco lo defendió“.

Y concluye: “A López Obrador tampoco le va a convenir hacer una confrontación y el otro va a tener que estar medio calmado, pero tiene todos sus hilos y controles en la parte económica. Yo pienso que Andrés entiende que entrar a una confrontación directa con Salinas no lo va a llevar a mejor cosa” (https://www.proceso.com.mx/576369/fueron-dos-las-entrevistas-de-amlo-y-colosio-clara-jusidman).

Dicho lo anterior, cuando el mandatario nacional suele romper esquemas, entre lo que se piensa que debe hacer y lo que no dentro del protocolo obligado para alguien que, con la máxima investidura del Estado mexicano, que en él es una actitud constante, desafiante, eso parece ser lo que más inquieta a sus seguidores. “¿Qué sigue?”, algunos se preguntan.

La polémica cena de AMLO con el yerno del presidente norteamericano Donald Trump, Jared Kushner, en el domicilio particular del vicepresidente ejecutivo del Grupo Televisa, Bernardo Gómez Martínez, fue la ocasión esperada por la zarandeada derecha para censurarlo. Surgieron muchas dudas.

Cuando aún no termina la resonancia del fallido proyecto del escritor Enrique Krauze y el grupo que lo secundó en la realización de esa campaña mediática que intentó frenar al entonces candidato de Morena, cuyo costo ha resultado tan alto, más allá de la inversión financiera, es un duro golpe de desprestigio inmolador ya facturado al también historiador, en esas estábamos cuando otro asunto de Estado se presentó, el caso de la visita y la cena con convidados de piedra.

Poco a poco el fluir de la información permite conocer los pormenores de la realidad de las corrientes que mueven los hilos de la vida política mexicana, en medio de angustias, cuestionamientos y la nueva embestida de los grupos identificados por el presidente como conservadores.

Los temas siguen su curso, la violencia no baja, por el contrario, aumenta más allá de lo reconocido por las autoridades locales, los datos publicados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, contenidos en su estudio sobre la Incidencia Delictiva, son rotundos.

Con la información de Andrea Durazzo, El Financiero publica que “Quintana Roo y Tabasco lideran en la variación de homicidios dolosos por cada cien mil habitantes comparando febrero 2019 con el mismo mes en 2018 a nivel nacional, ocupando el segundo y tercer lugar respectivamente. Solamente Nuevo León presentó un crecimiento mayor en el mismo periodo”.

Mientras las cifras se publican, resulta paradójico que el Gobernador, Carlos Joaquín González, a través de un video grabado desde la Ciudad de México y subido a las redes sociales, se aferre a su discurso y asegure que ha disminuido de manera importante el número de homicidios y delitos en Cancún y en todo Quintana Roo, por la estrategia aplicada bajo el nuevo esquema de seguridad, aunque la realidad lo contradice.

Para poner en contexto la contradicción basta mencionar que en la madrugada de antier irrumpió un comando armado de, al menos, 20 personas en el centro comercial Mi Plaza Héroes, ubicado en la Súper Manzana 215, del que sustrajeron cajeros automáticos y amagaron al personal de vigilancia.

Ayer viernes por la tarde en otro centro comercial en el cruce de las avenidas Kabah con la Andrés Quintana Roo, casi frente a las instalaciones de Seguridad Pública, tras una persecución hubo una balacera en la que dos agentes fueron heridos. La policía logró detener a tres maleantes. Por la noche, en la conocida y conflictuada ruta cuatro, fue reportada una balacera en la Súper Manzana 68, con saldo de un ejecutado.

Por desgracia para las autoridades, ante las evidencias del desorden administrativo y los abusos, los ciudadanos desconfían de las declaraciones grabadas de los funcionarios y representantes populares, llámese legisladores, alcaldes, jueces o mandatarios, aferrados a la misma cantaleta para convencer de su eficiencia a los ciudadanos víctimas del acoso de la delincuencia sobre esta realidad tan lamentable.

El jueves, durante la Sesión de Cabildo en el Ayuntamiento de Cancún, ver el trato desmesurado de una frenética alcaldesa regañando a sus compañeros de trabajo como si fueran estudiantes de primaria en el contexto de la aprobación de la creación de un grupo policíaco más que podrá ser contratado por quien lo requiera.

El costo de los salarios será solventado con una partida especial del presupuesto municipal, pero lo justifican porque generará ingresos a las arcas del Ayuntamiento. La aprobación de ésta iniciativa fue bien recibida por los empresarios y por quienes puedan pagar la vigilancia.

Sin embargo, ¿cómo no desconfiar de las autoridades cuando el secretario general de la administración municipal, Jorge Aguilar Osorio, señala a los tabasqueños y los veracruzanos como causantes del incremento delictivo, que asegura “están llenando las cárceles del estado”, una puerta giratoria más del sistema de justicia quintanarroense?

Pero sus declaraciones contradicen lo expresado por el gobernador en el sentido de trabajar en plena armonía con la coordinación del Mando Único, encabezado por el cuestionado Jesús Alberto Capella Ibarra. Su trabajo en Cancún no convence cuando la situación de la violencia está al límite de lo soportable.

Esto lo reafirma el Fiscal General del Estado, Óscar Montes de Oca Rosales, quien, al cumplir sus primeros 100 días en el mando, en su informe de resultados, explicó que en la entidad se siguen padeciendo las consecuencias del descuido, corrupción y el abandono, aunque, por obvias razones, aseguró que se tuvieron en administraciones pasadas, pero varios arquearon las cejas… ¡Sí, ajá!

El gobernador señala que el impedimento para lograr el bloque de unidad que se requiere para combatir a la delincuencia, son algunas diferencias que tiene con la alcaldesa de Solidaridad Laura Beristain Navarrete. Pero ella tampoco sabe mucho del tema. El reciente nombramiento como encargado de despacho de la dirección de la Policía Municipal Preventiva, así lo demuestra.

La gente tiene memoria.

¿Cómo olvidar cuando en octubre del 2016, el ahora encargado de la policía preventiva en Solidaridad, Siddley Javier Loaeza López, invadió una casa en residencial Tikal en Cancún, donde ya tenía albañiles construyendo cuando llegaron los verdaderos dueños y los trabajadores salieron huyendo?

En breve se presentó uniformado que, al ser fotografiado y amenazado de proceder judicialmente y llamar a los medios de comunicación, alegó que esa casa le pertenecía, que la había comprado, pero ante la advertencia e insistencia de los dueños se retiró con el pretexto de ir por las escrituras para demostrar su patrimonio, y ¡claro!, no regresó. Así las cosas.

Para Carlos Joaquín González, son momentos de alto riesgo para la continuidad de su proyecto. El nuevo frente abierto contra el empresario Carlos Mimenza recientemente sentenciado a pasar ocho meses de prisión por la denuncia de agresión con fines de menoscabar la libertad de expresión del periodista Amir Ibrahim, según señalan los datos publicados, es totalmente inoportuno por la respuesta del sentenciado que lo responsabiliza de ejercer contra él una persecución política.

Pero como el tiempo no perdona, el curso del proceso electoral marca el compás de los sucesos políticos en su versión caribeña. Así vemos cómo los partidos políticos se convierten en  auténticos jabones virtuales de lavandería, que es en lo que está convertida la 4ª Transformación en Quintana Roo, donde poco importan los desfiguros y el pasado escabroso del aspirantazgo a los cargos de elección popular que se concursan. Lo que físicamente cambian los cirujanos a sus usuarios para rejuvenecerlos y mejorarlos, los partidos hacen lo propio cuando la honra de los candidatos está comprometida… ¡Total, al cliente lo que pida!