web analytics

La disputa geopolítica mundial: Bannon va por Soros

Jorge Miguel Ramírez Pérez.

Acostumbrados al análisis conspirativo para todos los casos de la realpolitik internacional, podríamos decir que Steve Bannon, el exjefe de Estrategias de la Casa Blanca, es un emisario de Donald Trump operando en Europa, sin más que añadir.

Pero Bannon no es muy manejable, sino que todo indica que trabaja en un proyecto mayor; lejos de los jaloneos burocráticos y sí, en los entretelones de la política europea a escasas semanas de las elecciones de mayo; pero distante de la derecha tradicional partidista.

No se puede interpretar que el creador de Breibart, el medio conservador que apoyó a Trump, lo hace solo; porque lógicamente tiene consonancia ideológica  con el presidente de los Estados Unidos. Bannon  se instaló en Roma para aprovechar la coyuntura y apuntalar un paradigma distinto, del acostumbrado por los partidos europeos tradicionales que desde el término de la segunda guerra mundial, han sido la élite exclusiva para manejar el poder.

Un esquema electoral donde predominan el centro izquierda y el centro derecha, que con el tiempo han desdibujado sus diferencias ideológicas y operativas, tornándolas en políticas permisivas, que han deteriorado la identidad cultural, su seguridad y la economía de los europeos.

En pocas palabras los europeos han ido perdiendo Europa.

En una reciente entrevista publicada en El País, Bannon dejó entrever ideas de su presencia y acción en el viejo continente.

El político estadounidense afirma que las élites partidistas convencionales son incapaces para resolver los graves problemas de Europa. Es decir, de seguridad primordialmente en materia de inmigración, donde oleadas de migrantes se les han metido con todo y familiares, no en un afán de ganar recursos que no se obtienen en el lugar de origen y regresar; sino con el fin de asentarse en Europa de manera definitiva.

Y en lo económico por dos razones mayores: una, se ha alterado el proyecto ocupacional, muchos de los empleos que tenían los ciudadanos originarios son ahora de los migrantes; también se han disparado los presupuestos de beneficios sociales. Otra, se siguen apoyando a países que no logran despegar: y otros, se niegan a que los fracasos financieros se prorrateen. Los checos ya alcanzaron los 1,800 dólares de renta mensual per cápita sin graves endeudamientos, mientras que España apenas llega a los 800 dólares.

Por eso Bannon afirmó que los políticos mas importantes de la Europa de hoy, son Matteo Salvini de Italia y Viktor Obán de Hungría, porque representan una forma distinta de hacer política. Le estimula que la Liga de Salvini pudo construir gobierno con un partido de izquierda, como es con el M5S (el Movimiento de las Cinco Estrellas) que encabeza Luigi Di Maio.

Fue una alianza oportuna porque hoy tal vez, puedan prescindir de la misma. Recientemente, la Liga obtuvo victorias en: Trentino-Alto Adige, Friuli-Venecia Giulia, Molise, Los Abruzos, Cerdeña y en Basiicata donde el M5S, era el más votado.

Los ejes del nuevo paradigma son: nacionalismo, populismo y tradicionalismo, las mismas banderas que Trump ha enarbolado, tal como lo hizo en el 2018 en Davos, cuando recomendó a los gobernantes que asistieron al Foro que optaran como él, en ocuparse en primer lugar por sus propios países. Ya en el 2019 simplemente no asistió a la cumbre globalista.

Y no es gratuito que las figuras europeas que pondera Bannon de manera sobresaliente sean Salvini y Orbán, sin dejar de lado a Marine Le Pen en Francia o los de Vox en España. Porque Orbán está determinado a combatir la inmigración realizando una verdadera revolución: quiere repoblar el país y estimula a las parejas con un bono de 37 mil euros por el primer hijo, apoyos de vehículos para los que tiene más de cuatro, así como facilidades de vivienda. Le siguen en ese propósito, contra la invasión de migrantes, Polonia, República Checa, Eslovaquia e incluso Austria, toda la región central asiento del antiguo Imperio Austro-Húngaro, donde no quieren una Europa con otra cultura diferente y bajo la presión de una política y religión (la musulmana), que los migrantes acaban imponiendo en los territorios que los acogen.

Sólo que en la otra esquina está el perverso George Soros, el jefe del paradigma contrario, el magnate que es dueño de Open Society, el instrumento desestabilizador de nivel mundial, quien se opone a todo este paquete que subordina el multiculturalismo a los  intereses nacionales de cada país. Orbán lo sacó de Hungría a pesar que es de origen húngaro. Soros promotor de una versión de los derechos humanos que vela por los de los transgresores de la ley, antes que los de los demás ciudadanos, es el enemigo a vencer. Y conste que perdió Brasil con Bolsonaro.

Lo que viene es un reacomodo mayor en la política mundial. La nueva coalición todavía no oficial, cuestiona la política que quiere hacer de la Unión Europea, un solo país;  y busca  replantear los objetivos de seguridad de la región, así como mantener la cultura judeo-cristina, en vez de  la islamista, que no es la propia.

Regresar a los valores de la familia occidental digamos.

Y  para Bannon, aliado con el cardenal Raymond Burke, es poner orden en el Vaticano también; y darle prioridad a la erradicación de abusos sexuales a menores; dejando de lado otros discursos que no son lo que se debe hacer prioritariamente. Por lo pronto, Bannon ya inauguró dos redes: Breibart-Londres, sede de los enemigos jurados de Soros, y Breibart-Roma, para tener acalambrado a Francisco.