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Carreño Reloaded: Compendio del manual de urbanidad y buenas maneras (para ciudadanos digitales y usuarios de redes sociales)

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Boris Berenzon Gorn.

Urbanidad en las redes sociales

Capítulo Primero (Primera parte)

Principios generales

I. – Llamamos urbanidad en las redes sociales al conjunto de reglas que tenemos que seguir para hacer saber al mundo, con dignidad, decoro y elegancia, que nuestras acciones y palabras son por mucho superiores a las de todos aquellos usuarios que se encuentran fuera de nuestra caja de resonancia, y para manifestar a estos mismos que, aunque sus opiniones no sean muy dignas de atención, los seguimos respetando benevolentemente (de lejitos).

II. – La urbanidad en las redes emana de los deberes morales seguidos en toda la web 2.0 y, como tal, sus prescripciones tienden todas a conservar el orden y la buena armonía que siempre ha reinado en las bonitas discusiones que sostenemos en muros de Facebook ajenos y en videos de YouTube que han sido colgados sin permiso de las víctimas, por medio de argumentos contundentes que dejen al otro boquiabierto y sin ser capaz de formular una respuesta.

III. – Las reglas de la urbanidad en las redes sociales nos enseñan a ser metódicos y exactos en el cumplimiento de nuestros deberes como usuarios de tan nobles plataformas: a formular nuestros comentarios y opiniones de manera que no causemos mortificación a las tías que aceptamos en Facebook y a los sobrinitos que nos siguen en Twitter; a tolerar los caprichos y debilidades de nuestros o nuestras ex novias, quienes nos bloquean o nos stalkean a pesar de que nosotros hayamos sido parejas ejemplares y jamás se nos haya podido demostrar error alguno; a ser atentos y complacientes con los opinadores, sacrificando, cada vez que sea necesario y posible, nuestros propios gustos para enaltecer los suyos y hacerles saber que, poco a poco, hemos destruido nuestro de por sí mermado raciocinio en favor de sus inigualables reflexiones; y a tener limpieza y compostura en nuestras cuentas, cambiando periódicamente nuestras fotos de perfil y de portada, siempre por imágenes más recientes o, en su caso, por fotos de nosotros de chamacos (aplica sólo para el día del niño) o con imágenes con marcas de agua relativas a los atentados terroristas más recientes.

IV. – Por medio de un atento estudio de las reglas de urbanidad en las redes sociales, y por el contacto con influencers, opinadores y la crema y nata de la política internacional, llegamos a adquirir lo que especialmente se llama buenas maneras en las redes, lo cual no es otra cosa que la capacidad de actuar según el interés de los opinadores y de los usuarios con una K en su número de seguidores, siendo capaces lo mismo de llenar de amor sus comentarios más sagaces que de destruir la vida de cualquier usuario en Surinam, Tailandia u Oceanía que se atreva a emitir argumentos en su contra, llegando al grado de obligarle a cerrar sus redes, modificar su domicilio y cambiarse el nombre.

V. – Las fotos de perfil conceptuales, artísticas, llenas de sentimiento, atrevidas pero intelectuales, son una parte esencialísima de la urbanidad en las redes sociales.

VI. – La etiqueta en redes sociales es el nombre ceremonial de los usos, estilos y costumbres que se guardan en las discusiones de Twitter de carácter elevado, serio y filosófico. Por extensión, se considera igualmente la etiqueta como el conjunto de cumplidos y ceremonias que debemos emplear para dirigirnos a los opinadores de alto calibre, en todas las situaciones de la vida, recordando que el beneficio de leerles es un placer al cual no tenían acceso nuestros abuelitos que, pobrecitos, pobres, se vieron obligados a soportar el planeta Tierra cuando aún no existía posibilidad de salir de la miseria convirtiéndose en youtuber.

VII. – Las reglas generales de la etiqueta deben observarse en todas las cuatro secciones en que están divididas nuestras interacciones sociales, a saber: Facebook, o el círculo doméstico; Twitter, o nuestra vida analítica, metafísica, alegórica, retórica, folclórica e intelectual; Instagram, que lo mismo es nuestro lado artístico-conceptual que nuestra parte narcisista; y YouTube, donde almacenamos nuestras facetas de tutoriales y de observación detallada del comportamiento de gatitos.

Manchamanteles

Recientemente el siempre agudo Evodio Escalante ha señalado de manera concisa, pero con total luminosidad que: “1) No hablamos la lengua española, este es un abuso, en dado caso hablamos castellano. 2) Este castellano ha adquirido el color de la tierra hispanoamericana, y ha incorporado muchísimo términos de origen indígena, nuestro castellano, en dado caso, tiene una personalidad propia frente al castellano que manejan los castellanos. Y 3) Gonzalo Celorio ha hecho una declaración vergonzante, que dizque somos parte de la ‘cultura española´, él lo será, que con su pan se lo coma, pero nosotros en México somos otra cosa“.

Narciso el Obsceno

Milena Busquets, escritora catalana hija de la editora Esther Tusquets, autora de Hoy he conocido a alguien (2008) y También esto pasará (2015), asevera que el mundo literario e intelectual de nuestros días, es “narcisista, supercompetitivo y malvado”, pero Busquets va más lejos y cree que el escritor más que “trabajar para el ahora” debería ambicionar la perdurabilidad de su obra en la marcha del tiempo.