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El macabro juego de triunfos y derrotas en Quintana Roo 

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Miryam Gomezcésar.

Es la Semana Santa el momento elegido por la grey religiosa mundial para la representación del episodio que logró hacer de la figura de Jesús, uno de los líderes espirituales mundiales más importante de la historia. Con la repetición anual de la liturgia, la feligresía olvida momentáneamente los problemas, esas circunstancias incomprensibles que tienen sometida a la población a enfrentar las dificultades de los vaivenes de la economía.

Con el adelanto del sábado de gloria, en Quintana Roo el aguacero que refrescó el medioambiente, no logró limpiar los caminos de la grilla. La determinación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en su Sala Regional de Xalapa, que sustituye a los candidatos del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Susana Hurtado Vallejo por Erika Guadalupe Castillo Acosta, por el Distrito 06, y por el Distrito 08 a Gustavo Mónico Pedro Miranda Correa, por Erick Gustavo Miranda Castillo, fue asumida por el Instituto Electoral de Quintana Roo.

Optar entre lo menos peor es igual a claudicar. Lo impensado de Morena es que habiendo obtenido triunfos inobjetables en la pasada contienda, en la entidad se comporte como franquicia etiquetada a los Juniors, igual que han hecho los demás partidos tan criticados por todos. El panorama político actual es poco alentador, por no decir deprimente.

Y, hay que entenderlo bien, en esta forma de hacer política, es ingenuo pensar que se trata de establecer compromisos con la población con afán de cumplirlos cuando se triunfe, por la tendencia que marca el comportamiento de los líderes del Morena, en el estado da la impresión que se trata de lo mismo que hizo fracasar a los demás partidos: mantener bajo control los mismos privilegios para unos cuantos, esos que han hecho de los destinos turísticos locales un pleito constante para monopolizar actividades y a la clientela, llámense turistas, habitantes,  pasajeros, entre otros. Sólo eso, no hay más.

Aquí no aplica aquello que más vale malo por conocido que bueno por conocer, lo cierto es que el Morena en Quintana Roo es un fenómeno que han hecho maleable, aunque algunas de sus figuras más destacadas, desde el Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), hasta sus legisladores en el Congreso de la Unión, lograron convencer y arrasar en el estado beneficiando a los entonces candidatos a diputados y senadores federales, con el liderazgo de Yeidckol Polevnsky al frente del Morena, por cometer errores procesales serios que significan un desgaste lamentable reprochable, su actitud podría marcar la diferencia entre volver a arrasar o lograr obtener sólo algunas diputaciones.

Es increíble que cuando sus alcaldes y representantes locales podrían haberse esforzado para garantizar sin mayor complicación controlar la mayoría en el congreso, las condiciones están dadas para que el resultado sea el mismo híbrido de sus candidaturas con más externos y prestados que legítimos morenistas, igual que en la otra alianza del PAN/PRD y la menudencia de partidos.

En Morena también hay fifís, son aquellos que creen que con su sola presencia ese movimiento tiene ganada la elección, como dice la canción de José Alfredo Jiménez “Porque sigo siendo el rey”. Desde el Olimpo donde observan al vasallaje, han sido incapaces de entender, atender la dimensión y asumir como propia el interés del presidente AMLO, sobre la importancia de gobernar con austeridad y poner todo el esfuerzo para erradicar la corrupción.

En Benito Juárez, en Solidaridad y en Othón P. Blanco, se esperaba algo distinto de los alcaldes, pero la realidad es que el sometimiento de la alcaldesa de Benito Juárez y el de Othón P. Blanco, han sido el mismo que marca el compás del desorden que desdibuja la autonomía municipal. Con su actitud quedan a deber mucho a los ciudadanos.

Al gobernador no le interesa que se rebase la soberanía estatal, como corresponde a un gobierno que sabe hacerse respetar. Así lo demuestra la laxitud de su comportamiento en temas de seguridad, migración, límites territoriales, entre otros, tan dado a dejar hacer y pasar sin reparar en daños que en este momento son electorales.

El Gobernador, Carlos Joaquín González, hace unos días aseguró que mantendría al margen del proceso y hace bien, porque el conocimiento del impacto que el trabajo de su equipo tiene en los habitantes del estado es una circunstancia difícil de enfrentar y responder cuando el resultado de su desempeño se refleja en la insistencia de la gente en rechazar que hay mejoría donde todo empeora y que el mandatario prefiere continuar apoyando las prácticas confusas pese a los indicadores que están a la vista de todos, contenidos en las cifras estadísticas.

El rechazo se siente, se observa en cada municipio donde el desgano de los ciudadanos comunes y militantes de partidos a escuchar y volver a participar con los candidatos, domina.

El desánimo es por coraje a las circunstancias. Los ciudadanos exigen una respuesta inmediata a los problemas que los gobiernos prefieren enfrentar sin mayor prisa.

La realidad de la violencia es una amenaza creciente para la economía cuando la delincuencia que intimida, es capaz de amedrentar y someter a todos por donde se atreve, así se trate de centros comerciales, salas de cine, playas, bares o restaurantes, es una verdadera amenaza letal para la industria.

La incapacidad de respuesta de las autoridades resulta incomprensible cuando se trata de comprobar experiencia y fuerza, se hacen bolas, se reparten culpas y se auto-justifican frente a la autoridad y los medios de comunicación. Tras el asalto al restaurante La Casa de los Abuelos, cuando un comando de siete delincuentes logró su cometido al amedrentar a los comensales y amedrentar al cocinero y personal, lograron el robo del dinero en efectivo pese a la cercanía (dos largas cuadras) de las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública, se retiraron afortunadamente sin causar heridos y otros daños, mientras la policía ¿Llegó a tiempo?

Aunque el visible jaloneo entre los funcionarios que no han logrado ponerse de acuerdo en los términos de los convenios indispensables para avanzar, queda pendiente escudriñar el tema municipal en Cancún, por los problemas aún sin resolver para la integración y puesta en marcha de la policía auxiliar, los cambios directivos, así como las consecuencias de la falta de profesionalismo en el servicio de la administración pública. Será para la próxima.

A parquedad del gobernador y el sometimiento de la mayoría de los alcaldes, que ocasiona la aparente inmovilidad gubernamental, también desanima a los habitantes que observan en la falta de experiencia y el desconocimiento de los temas que se analizan en el congreso, un obstáculo más, la ecuación perfecta para anclar el desarrollo.

Ante el panorama de dificultades que se deben rebasar para poder proyectar con éxito los temas esenciales que permitan mejorar las condiciones de salubridad, de seguridad, capacitación para el trabajo, instrucción escolar, entre otros temas que ayuden al fortalecimiento de la debilitada estabilidad social en el estado, primero es necesario corregir lo que está mal planeado y ejecutado.

Así, permitir que al congreso lleguen personas sin mérito propio, ni capacidad comprobada para poder establecer una disciplina y ejercicio legislativo acorde a las necesidades reales y no al pragmatismo del futurismo individual como sucede, es aceptar que la corrupción continúe. Aunque el error es grave porque su costo es alto, lo que se compromete en sí es el desarrollo, pero las autoridades parecen considera que la corrección puede esperar.

Como en esto de los tiempos no hay pero que valga, la apostólica actitud los candidatos al iniciar sus recorridos raya en la vacuidad y el descaro. Asegurar que lucharán desde el congreso, ahora sí, por todos los beneficios y derechos de los ciudadanos es una generosa hipocresía.

Estos infaustos pasajes obligan a muchos a negar a los candidatos el beneficio de la duda, conscientes de que no hay espacio para la esperanza de que algo cambie porque son los mismos apellidos que una y otra vez sin reparo de formas ni comprobación de avance en los resultados, han traicionado su palabra.

El voto, que es libre y secreto, tiene un valor no precisamente sentimental. Si consideramos que gana o pierde por uno solo, estaremos de acuerdo que es determinante, la duda es a quién otorgarse.

Al final de la contienda se sabrá si en el electorado pudo más el amor que le tenía a la camiseta, a un cambio de realidad, al esfuerzo de AMLO o a los baños de pueblo que en cualquier contingencia suelen darse los alcaldes, el gobernador en turno y los legisladores, o los candidatos que, con chance, tienen asegurados los votos de sus familiares.