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Pueblo mal educado: un pueblo perturbado

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Rubén Cortés.

Si dejaban mucho qué desear en su nivel educativo las generaciones de alumnos formados por los maestros que no dan clases de la CNTE y los maestros de plazas heredadas de el SNTE de Gordillo, mucho más dejarán qué desear los formados de ahora en adelante.

La SEP ha flexibilizado al extremo sus criterios para que los niños puedan aprobar en primaria y secundaria:
—Los estudiantes de primaria pasarán primero y segundo grados con sólo asistir a clases, sin necesidad de aprobar exámenes.
—Los estudiantes de secundaria podrán pasar de año aun reprobando cinco materias.
 
Se debe incluir, además, el anterior anuncio del secretario de Educación, Esteban Moctezuma: “Los maestros podrán enseñar el idioma inglés sin conocerlo, apoyados simplemente en una plataforma”.
 
Hay que añadir, por supuesto, que los nuevos acuerdos educativos dejarán a la CNTE control y herencia de las plazas, la posibilidad de que sus miembros cobren sin dar clases y no tengan que ser evaluados; mientras que el SNTE se encamina a volver a caer en manos de Gordillo.
 
Ah, y todo eso en un país donde 48 por ciento de los alumnos de 15 años registra conocimientos insuficientes en el área de ciencias, 42 por ciento en lectura y 57 por ciento en matemáticas, lo cual les ha impedido acceder a estudios superiores y desarrollarse en la sociedad del conocimiento.
 
Los anteriores fueron los resultados de la más reciente prueba PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), aplicada a siete mil 568 alumnos mexicanos, enfocada en esa ocasión a las ciencias, aunque también midió habilidades de lectura y matemáticas.
 
De todos modos, no existen registros de la calidad de los aprendizajes en la educación básica en el territorio CNTE (básicamente centrado en Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán) porque los maestros “disidentes” en esos estados prohíben la aplicación de las pruebas Planea y Pisa.
 
Aunque, en Guerrero, por ejemplo, sí hubo Planea en 2017 y ésta indicó que, entre alumnos de tercer año de secundaria, el estado registró los peores resultados del país en Lenguaje y Comunicación: 43.7 por ciento de los alumnos fue incapaz de interpretar los textos que leyó.
 
Y, en matemáticas, el 77.3 por ciento de los alumnos no supo resolver sumas, restas, multiplicaciones y divisiones. De Michoacán, Oaxaca y Chiapas es imposible tener datos, ya que la CNTE impidió que fuera desarrollado el examen.
 
Nuestra educación no ha estado diseñada para que los niños aprendan, y por ello era necesaria la (ya en los hechos) derogada Reforma Educativa, con la cual el Estado tomaba el control de la educación que había cedido a la CNTE y a Gordillo.
 
Una desgracia. Porque un pueblo mal educado es…
 
Un pueblo perturbado.