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“La trama de los tiempos se rompe en todo momento, y el vestigio de las generaciones se borra…, solo interesan los más próximos… Así, no solo la democracia hace olvidar a cada hombre a sus antepasados, sino que le ocurra a sus descendientes y le separa de sus contemporáneos. Le conduce sin cesar hacia si mismo y amenaza con encerrarle, al fin, por entero en la soledad de su propio corazón”. Alexis de Tocqueville

El fenómeno migratorio de Centroamérica continúa creciendo sin que autoridad alguna lo detenga; a las caravanas procedentes de Guatemala, El Salvador y Honduras, se incorporaron migrantes cubanos, haitianos, asiáticos, africanos, y los que se agreguen esta semana.

Los migrantes, muchos de ellos desesperados, debido a la dramática crisis económica y política de sus países, idearon emigrar acompañados de sus hijos menores de edad para obtener las visas humanitarias de asilo en Estados Unidos.

Sin embargo, el Departamento de Estado se dio cuenta del asunto y decidió separar a los hijos de sus padres, decisión que ocasionó la escándalo internacional al violarse los derechos humanos de los menores.

Se desconoce la cifra exacta de los menores separados, pero se maneja un promedio de 2,727 menores, cientos de ellos no están ubicados debido a fallas en los registros oficiales. Al respecto, el reporte de Ann Maxwell, inspectora general adjunta para Evaluación e Inspecciones, reveló que no hubo esfuerzos en el Gobierno para identificar a menores.

Un dato revelador del Colegio de la Frontera Norte señala, que en el año del 2014, el ingreso irregular a México de menores de edad fue de 62,000 no acompañados.

La migración femenina también creció; de 390,000 migrantes centroamericanos que cruzaron la frontera sur de nuestro país, 144,000 eran mujeres.

Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación señaló, que el año pasado ingresaron a México más de 300,000 migrantes.

Al endurecerse las medidas y requisitos para que los migrantes pudiesen ingresar legalmente a los Estados Unidos, centenares de ellos optaron por regresar, otros decidieron quedarse en México.

Otra razón para quedarse en México es, que la masa migratoria no desea retornar a su país debido a la miseria, a la pobreza, a la persecución política, a la falta de oportunidades, al no existir futuro próspero para los jóvenes.

México está desempeñando una posición incomoda, difícil e injusta en este fenómeno migratorio al ubicarse como un tercer país, de tránsito y de residencia permanente, que está jugando la peor parte en la compleja situación. Por un lado, los reclamos, las groserías y amenazas de Donald Trump; por el otro las críticas de las organizaciones humanitarias por considerar que México no presta la suficiente ayuda humanitaria a las caravanas migrantes, las cuales exigen más ayuda, que, incluso, se dan el lujo de pedir hamburguesas y bebidas a la carta, y si no los complacen, despotrican contra México.

Además, los migrantes se han refugiado principalmente en ciudades como Monterrey (3,500), Tijuana, Laredo, Aguascalientes, Morelos y Ciudad de México, localidades en las que la violencia se ha elevado por los asaltos, los secuestros, los asaltos a casas habitación, autobuses, Metrobús y Metro, donde las bandas de centroamericanos operan impunemente.

No obstante, el Ejecutivo Federal sigue ofreciendo trabajo, dinero, alimentos y todo aquello que les falta cuando eres migrante y no cabes en ningún lado y te encuentras a merced de las bandas locales del narcotráfico y de todos los riesgos que existen cuando no tienes un sitio para estar a salvo.

El pasado fin de semana, la desesperación, las ansiedades y el fastidio, propició que 640 migrantes huyeran de la estación Siglo XXI de Migración, lugar asignado para tramitar su estancia legal en el país. La mayoría son cubanos, que con tal acción, agravaron su situación migratoria.

¿Hacia dónde se dirige todo este fenómeno, que por ahora, no tiene solución?

Una opción podría ser, que México y Estados Unidos, optaran por la participación de la ONU, a fin de fijar cuotas humanitarias de migrantes en los tres países norteamericanos, México, Estados Unidos y Canadá, según la capacidad de abrigo de cada uno, pues cierto es, que México y Estados Unidos, están soportando la tragedia centroamericana que, tarde o temprano, llegará a su límite.

@luis_murat