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Cacerolazos en San Lázaro

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Francisco Garfias.

Antes de que se escucharan los “cacerolazos” de las legisladoras en el salón de sesiones de San Lázaro para protestar por el atorón de la minuta que reconoce los derechos laborales de las trabajadoras del hogar, la diputada del MC, Marta Tagle, tenía lista la manta que desplegaría durante la sesión con idéntico propósito.

Su voz reflejaba indignación, molesta, incredulidad por las “tácticas dilatorias” de la cúpula de Morena para que no se apruebe la reforma que pretende saldar una deuda histórica con las trabajadoras del hogar, tal como llegó del Senado.

“Con argumentos del tipo legaloide le quieren hacer modificaciones, lo que implicaría que tendría que regresar al Senado. El período de sesiones termina mañana. Ya no daría tiempo de que se procesara” nos dijo la legisladora.

La bronca que provocó el atorón está en los llamados “depósitos del contrato” que se haría entre la trabajadora y su empleadora ante la autoridad responsable. Tagle explicó que eso ocurre con los sindicatos en los contratos colectivos. Pero en el caso de las empleadas del hogar, sería muy complicado.

Otro problema es la remuneración que establece la Ley para ellas: dos veces el salario mínimo, por lo menos. Hay quien gana mas. Sobre todo en la Ciudad de México. “Podrían darlas de alta, pero con el mínimo aunque ganen más. Eso es discriminatorio”, alegó.

Otro motivo de molestia es que, asegura, Germán Martínez les pidió 36 meses para legislar las leyes secundarias. El IMSS está obligado por la Suprema Corte de Justicia a hacer un programa piloto en 18 meses. Tendrá que entregar un informe al Congreso para que, a partir de allí, se hagan las reformas necesarias.

A partir de allí, el tiempo que tarde el legislativo una vez que tenga ese informe es cuestión del legislativo. “Esperar que nos tardemos otros 18 meses en hacer la legislación secundaria nos parece retrasar un tema que es urgente, que es necesario”, puntualizó.

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Hay inquietud creciente en el Grupo Parlamentario del PAN ante la posibilidad de que Morena no cumpla el acuerdo, derivado de la Ley, de rotar la presidencia de la Mesa Directiva a la segunda fuerza representada en San Lázaro.

Es una duda fundada. La Ley Orgánica del Congreso, en su artículo 17, numeral ocho, establece que “en ningún caso” un diputado del mismo partido podrá ocupar simultáneamente las presidencias de la Jucopo y la Mesa Directiva. A Morena le valió. Actualmente ocupa, en el mismo año legislativo, las dos posiciones. Porfirio en la mesa directiva; Mario Delgado en la Junta de Coordinación.

Los azules saben que el respeto a las leyes no es una prioridad en Morena. El propio presidente de la República ha llegado a declarar que la justicia está por encima de la Constitución.

Y como casi todos los diputados de Morena se creen soldados de López Obrador –hay honrosas excepciones– pues ellos tampoco se sienten obligados a cumplir los ordenamientos. Para ellos, las leyes son “fifís” y fueron diseñadas para que los “picudos” controlaran al pueblo bueno.

Los azules sospechan que los Morenos pueden hasta cambiar la Ley para imponer su voluntad y quedarse con la mesa directiva, o simplemente apoyar a un priista más dócil, a pesar de que el ordenamiento dice que le corresponde a la segunda fuerza presidirla a partir de septiembre.

Le preguntamos al panista, Marco Adame, vicepresidente de la Mesa, si su grupo la dejaría pasar. “El PAN exigirá que se cumpla un acuerdo derivado de la Ley”, respondió.

El problema es que en San Lázaro no hay bloque opositor y el PAN daría la batalla en forma aislada.

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Me enteré ayer de una de esas noticias que dan gusto. Joaquín López Dóriga logró una mención honorífica en la edición XXXVI de los Premios de Periodismo Rey de España. Enhorabuena “Teacher”, que todavía tienes mucho que dar.

FIN.