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Y nos dieron las diez y las once… y Mara seguía sola

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Miryam Gomezcésar.

Y como dice la canción que interpreta Joaquín Sabina: “Y nos dieron las diez, las once, las doce, la una, las dos y las tres…” y no se logró la firma del citado acuerdo para la implementación municipal en Benito Juárez, de la Coordinación del Mando Único porque al documento original, rechazado por la mayoría en el Cabildo del Ayuntamiento, no le modificaron ni una coma. Caprichos de la soberbia.

Por enésima ocasión fue desechado por evidente falta de seriedad del comisionado al presentar el mismo documento sin las correcciones acordadas. Pero también, se sabe que hay otros impedimentos para conseguir la firma del acuerdo y tienen que ver con la necedad de mantener a Jesús Pérez Abarca en la Dirección Municipal de Policía y Tránsito y/o, en su defecto, nombrar a cualquier elemento identificado con el secretario de Seguridad Pública, Jesús Alberto Capella Ibarra. Los regidores buscan uno independiente, profesional y experimentado, la situación lo amerita.

La presión que intenta ejercer la alcaldesa hacia el cuerpo de regidores para su aprobación es muy notoria. Bajo el pretexto del clima de violencia criminal actual que tiene rebasadas a todas las corporaciones y gobiernos, la situación exige tomar decisiones rápidas y ella ha determinado someterse a la decisión del gobernador de implementar el Mando Único, como una tabla de salvación.

Pero también hay información de otros aspectos por los que los regidores están renuentes a su aprobación, esto tiene que ver con la distancia entre la reiteración de un desgastado discurso de Jesús Alberto Capella, expresado reiteradamente durante su estancia en el Estado de Morelos como parte del gobierno al que tuvo que renunciar, donde es señalado por malos manejos y el repetido aquí, cada vez que es entrevistado. Las mismas frases, los mismos pretextos.

La falta de elementos para reclutar y capacitar, destinados a las tareas de seguridad, es una realidad muy complicada. El tiempo estimado para dar resultados es tan relativo que cansa escuchar las justificaciones del atraso mientras los criminales avanzan a pasos agigantados.

Sin duda debe ser un proyecto atractivo y sus metas ambiciosas, pero aunque en el papel luce espléndido, en los hechos parece irreal por no decir fantasioso considerando las condiciones de la zona que son ideales para que continúe creciendo el fenómeno por las facilidades que presenta el panorama.

La burbuja en que mantienen alejada de la realidad a la alcaldesa rembertizada, le impide ver con claridad lo que realmente sucede a su alrededor. Ni sus asesores, ni los altos funcionarios de su gabinete han demostrado involucrar y hacer algo más que cuidar sus propios intereses en detrimento de la imagen de la alcaldesa y permitiendo con esto que sus desatinos sean mucho más visibles.

¿Quiénes cuidan su imagen?

La dejaron sola como quedó demostrado  durante la Décimo Sexta Sesión de Cabildo, este jueves. En varias ocasiones la alcaldesa estuvo al borde de la histeria durante la intervención del Regidor Décimo Primer Regidor de la Comisión de Mejora Regulatoria y Acceso a la Información, Isaac Janix Alanis, por asuntos relacionados con los temas en la agenda y nadie, absolutamente a nadie de entre el tropel de asesores, ayudantes y funcionarios, se le ocurrió llevar tarjetas informativas para apoyarla.

El caso es que este descuido hizo que, de nueva cuenta, quedara en  ridículo. Se vio limitada, atribulada y un tanto confundida, aferrada a su celular con una expresión de tensión excesiva.

En este sentido, en los pasillos de palacio se comenta con ironía que fue tal el grado de enojo de la alcaldesa por el mal momento que pasó, que la cólera la hizo estallar contra algunos empleados y funcionarios de su gabinete a los que trató como incompetentes, que es lo menos agresivo que les dijo. ¿Habrá cambios en puerta?

Por si fuera poco, la mañana de ayer viernes, no pudo ser peor para la presidente municipal. El anuncio de una balacera sucedida en la parte posterior del Ayuntamiento, por la avenida Nader, cuyo saldo fue de una persona ejecutada y otra herida, terminó como otro duro golpe a su autoestima.

Sin duda, ha sido un tiempo difícil para su liderazgo cuando, por un lado los ambientalistas ganan el caso jurídico para que se mantengan las condiciones que deben prevalecer en el Malecón Tajamar para protección de esa zona natural tan disfrutable que atrae a tantos habitantes locales y al turismo, mientras, por otro lado, la pretensión insistente del Gobernador Carlos Joaquín González de que en el estado haya una sola policía de Seguridad Pública, sin considerar que su proyecto puede rebasar los límites de la autonomía municipal, algo que se antoja delicado, por no decir grave, y que alguna noción tendrá la alcaldesa de lo que en consecuencia podría suceder y actuar contra ella, es como para reflexionarlo.

También está el aspecto electoral. Conociendo cómo proceden los políticos en la administración pública cuando deciden atreverse, permitir un Mando Único estatal podría propiciar mayor corrupción e impunidad. ¿Olvidaron acaso el papel protector de la policía para los operativos del robo de urnas, la operación tamal, el recurso del miedo, el carrusel y todo ese cúmulo de atrocidades que en estos eventos se ven como ‘normales’ propiciados cuando una autoridad no consigue el refrendo ciudadano por la vía legal?

La mula no era arisca, su desconfianza no es gratuita ni espontánea. El mandatario está en un mar de espejo en el que debería observar su reflejo y pensar que la realidad es apenas una aproximación de lo que será el tiempo que se avecina.

¿Qué tan consiente está Mara de lo que sucede a su alrededor? El silencio por respuesta es tan arriesgado como creer que en Cancún los ciudadanos tienen la misma imagen de ella como alcaldesa que como locutora. Para comprobarlo, bastaría hacer un breve sondeo que permita conocer su nivel de popularidad, aceptación y confianza.

Urgida como está Mara Lezama de mejorar la imagen de su gobierno por la peligrosa pendiente en la que está y, desconocedora como ha demostrado ser de los pormenores de la política, de no corregir de inmediato podría sufrir un descalabro que pondría final a su incipiente carrera en la administración pública y su colorida identificación panista-perredista-verdecologista, disfrazada de morena.

Por supuestas amenazas contra el conductor de un noticiero virtual local, Gonzalo Hermosillo y su familia abandonaron el estado. Trascendió que tras detectar la presencia de hombres armados cerca del conjunto residencial donde habita decidió ponerse a salvo. Ojalá esto sea aclarado porque estamos en proceso electoral, lo cual permite que sucedan toda clase de acciones perversas.

Los ciudadanos reaccionan diferente que antaño, cada vez son menos los que se dejan convencer por una torta, un refresco o una palmada en el hombro o cualquier intento de coaccionarlos, tal vez por eso las declaraciones del Carlos Joaquín González, justificando el resultado en lo que va de su gestión, al asegurar que por haber tocado intereses en consecuencia los afectados reaccionan contra sus proyectos y por eso son magros, la declaración es de una ternura infinita. No faltará quien con acidez responda: “A confesión de parte, relevo de pruebas”.