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El aliento de Dos Bocas

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Miryam Gomezcésar.

¡Vaya semana de contrastes! Me hizo recordar la publicidad de aquel diario que hablaba de “Un vaso medio vacío y un vaso medio lleno”, para referirse a las distintas posturas sobre un mismo tema.

Todas las decisiones audaces de la presidencia causan polémica, pero eso es normal. Dos Bocas no es la excepción, sin duda es el tema que sorprendió y atrajo la atención de la mayoría. Con un  proyecto de construcción de tal magnitud y la determinación oficial de realizarla con la intervención de Pemex y la Sener, la disposición causó el rechazo de unos y el beneplácito de otros con el mismo grado de expertice en el tema.

Andrés Manuel López Obrador se va a los extremos, es arriesgado. Su principal virtud es su firmeza que destaca en su capacidad política pero su más notable defecto es la falta de atenuación en su toma de sus decisiones cuyo resultado ha sido duro, no sólo para sus detractores sino también para sus seguidores. Esto es algo que debería considerar y atender de inmediato.

Dos Bocas, se trata de un proyecto con visión nacionalista que habrá de apoyarse, según lo dicho por el presidente, en la capacidad de expertos, investigadores y profesionistas mexicanos, esto es, en los colegios de ingenieros, en el IPN, en la UNAM, en el Instituto Mexicano del Petróleo, entre otros, aparte de la importante participación que tendrá la iniciativa privada para proveer de los insumos necesarios.

También cuidaron el aspecto social por la creación masiva de cien mil empleos. Sin embargo, aun está el tema del impacto ecológico en el tintero, la rentabilidad y el cumplimiento con los tiempos y presupuestos trazados para generar un producto de primer orden a nivel mundial. El presidente explicó que solicitarán la participación de los jubilados de Petróleos Mexicanos. “Sólo les pido que me dejen demostrar que sí es posible”.

Sin duda es un tema relevante para quienes, directa o indirectamente, han aplicado su conocimiento desde su construcción, hasta la operación del proceso de extracción y refinación del hidrocarburo.

No faltará quienes menosprecien la formación y experiencia del talento de la ingeniería nacional a pesar de su destacada labor que puede constatarse cada vez que es necesario realizar obras de gran magnitud, como la red de las telecomunicaciones (caminos, puentes, construcción satelital, entre otros) o cuando se requiere por fenómenos naturales destructivos como los huracanes y terremotos.

Para quienes, como yo, no son expertos en el tema, basta ingresar a la página de la paraestatal para conocer algo de su historia desde la creación en 1933 de Petromex (antecedente de Pemex), hasta 2018 en que se crea el Plan Nacional de Refinación “incluye la rehabilitación de las seis refinerías de Petróleos Mexicanos, y la construcción de una más en Dos Bocas, municipio de Paraíso, Tabasco. La refinería de Dos Bocas contará con 17 plantas de proceso, 93 tanques y esferas y un sistema de generación de energía autosuficiente”.

De la derogación en 1884 de las Reales Ordenanzas para la Minería de la Nueva España, expedida en 1783, que determinaba la potestad de la Real Corona para explotar las riquezas del subsuelo mexicano, a nuestros días, el tema de la explotación de los energéticos en el país ha sido el factor constante y determinante en los vaivenes de la economía, por ende, en su debate.

Cualquiera puede imaginar el escándalo y la polarización social generada a consecuencia de las determinaciones tan drásticas tomadas para que el patrimonio nacional se notificara y beneficiara a sus legítimos dueños, los mexicanos, sin embargo, las reacciones opositoras han sido una parte importante en los procesos que es necesario conocer para entenderlos.

Desde el Presidente Francisco I. Madero, que en 1912 decretó el pago de impuestos a la producción petrolera, pasando por la promulgación de las Constitución Mexicana en 1917, que en su artículo 27 establece la restitución de la propiedad de la riqueza del subsuelo a la nación, hasta 1938, cuando el Presidente, General Lázaro Cárdenas del Río, un serio promotor del desarrollo industrial, decretó la expropiación petrolera, decisiones que enfrentaron la misma resistencia de los grupos afectados, en este caso, de empresas extranjeras y de la oligarquía mexicana.

Pero me estoy alejando del título de esta columna que, en realidad, se refiere a las palabras del jurista Baltasar Garzón, quien se reunió a mediados de semana con AMLO para hablar de los alcances de la Guardia Nacional.

“La verdad que hemos quedado muy gratamente impresionados, no solamente por el nivel de conocimiento y de implicación que tiene, sino por la línea que está siguiendo en la lucha contra la corrupción y la transparencia… Si se trata de imprimir una nueva visión de la seguridad en México, debe ser a partir del pleno cumplimiento de la legalidad y el respeto irrestricto de los derechos humanos”, comentó a los reporteros que cubren la fuente política.

A su vez, quien fue dos veces  alcalde de Lima, capital de Perú, el empresario y periodista Ricardo Belmont, presente en la conferencia matutina del jueves en Palacio Nacional, por intervención de un generoso reportero que le cedió la oportunidad de preguntar, como introducción al tema de su cuestionamiento, dijo: “¿De qué madera está hecho usted porque muy pocos hombres se atreven? Usted tiene la gran oportunidad histórica de convertirse en un líder latinoamericano. Yo vengo a hablar, no de la coyuntura mexicana, no me atrevo a intervenir en el problema doméstico de México, pero vengo a hablar de lo que usted representa para Latinoamérica, una gran esperanza”, decía esto mientras AMLO escuchaba sorprendido.

Y es que tras la orquestación de la llamada Marcha del Silencio convocada por las organizaciones Alianza por México Todos Somos Uno, A. C. y Chalecos Amarillos, ambas con estrechos vínculos panistas, más la presencia en primera fila del ex presidente Vicente Fox azuzando a sus seguidores para ¿exigir? la renuncia del presidente y los señalamientos de sus detractores aunados a la petición del ex presidente Felipe Calderón a los ciudadanos de afiliarse a su partido bajo una postura detractora de las acciones del actual presidente, en este contexto las palabras de dos figuras reconocidas, ajenas al gobierno federal, como son Baltasar Garzón y Ricardo Belmont, en una misma semana, sirvieron de  contrapeso.

Cuando todo lo anterior ocurre, en los estados donde se verifica un proceso electoral, las cosas están candentes. Como en Quintana Roo, donde aparte de sus conocidos rezagos, las complicadas condiciones que presenta el medioambiente en sus arenales alejan al turismo y ponen el semáforo en alerta.

A poco más de dos semanas para el inicio oficial de la temporada de huracanes el próximo 1° de junio, están pronosticados 21 temporales para el Atlántico este 2019. Por la presencia del fenómeno del niño, este año disminuye la probabilidad de formación de huracanes peligrosos superiores a la categoría 3 en la escala Saffir/Simpson.

Cuando por las condiciones ambientales que, aparte de ocasionar cancelaciones, el manejo de los recursos destinados a retirar el sargazo de las playas causa sinsabores y desencuentros entre el Gobernador Carlos Joaquín González y los grupos antagónicos que le exigen transparentar el uso de recursos de financiamiento, él considera que se trata de campañas negativas orquestadas “por quienes están desesperados por haber perdido el poder y su imposibilidad de acceder a temas económicos ya que se llevaron una gran parte de los recursos económicos para sí mismos”, inevitablemente se piensa en el juego perverso.

La inusitada declaración del gobernador se da en el contexto del proceso electoral para la renovación de las 25 diputaciones y en ocasión al multi cuestionado desempeño de los diputados locales actuales que continúan sin aclarar el destino de los recursos supuestamente destinados para apoyo solidario a los ciudadanos, cantidades nada despreciables que van más allá de los 100 millones de pesos.

En este sentido, hay quienes voltean a ver al líder de la XV Legislatura, diputado panista plurinominal Lorenzo E. Martínez Arcila, cuya bonanza personal contrasta con sus ingresos. Al respecto ha preferido omitir el tema mientras pasan las elecciones. Por cierto que, aunque hay peticiones acumuladas de transparentar el dinero administrado, Martínez Arcila consiguió ocupar de nueva cuenta la primera posición  en la lista de candidatos de representación proporcional del PAN, para la XVI Legislatura.

Sin embargo, no es el único frente abierto de Carlos Joaquín, por descuido de formas, chico favor le hizo el secretario de Seguridad Pública, Jesús Alberto Capella Ibarra, al difundirse las fotografías disfrutando un concierto del cantante Marco Antonio Solís “El Buki” en el estado de Morelos, en un día ajetreado para la policía por ejecuciones en Cancún y Playa del Carmen, así como el descubrimiento de embolsados en varios sitios de la ciudad.

El alto funcionario se justificó vía twitter: “Además de ser funcionario, soy una persona con vida familiar y social. Ayer durante el concierto de @MarcoSolis, vía telefónica atendí decenas de llamadas relacionadas con mi responsabilidad”.

Por si fuera poco, el secretario de Gobierno, Lic. Francisco López Mena, también hizo declaraciones a los reporteros locales en apoyo al traspiés del policía: “Estuvo atento y dando instrucciones a distancia”, justificó.

Al respecto, en los pasillos de palacio municipal corren versiones sobre la existencia de la supuesta renuncia del secretario de Seguridad Pública sobre el escritorio del gobernador.

En este sentido, tal vez sea buen momento para que el gobernador dé un manotazo que hace tiempo debió dar, porque un gobierno con poco lustre que aparte arrastra el descrédito de sus colaboradores, no es precisamente un aliciente electoral para los ciudadanos.

Tampoco entusiasma el reclamo de los partidos políticos de la alianza opositora Juntos Haremos Historia por Quintana Roo (Morena/PT/PVEM), exigiéndole sacar las manos del proceso, que no abona al inestable clima electoral, donde los candidatos no motivan y los ciudadanos se muestran apáticos a participar.