web analytics

Brozo: de payasito “chairo” a payasito “apestado”

México.- La política es una actividad que tiene sus vaivenes y sus altibajos. No puede ser de otro modo, ya que la política funciona como receptáculo de ambiciones e ideales, de esperanzas y decepciones.

México vive, actualmente, un punto interesante de su vida política nacional: el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador, triunfo que ahora lo tiene en la Presidencia de la República, ha venido a enrarecer mucho el ambiente político… ¡para propios y extraños!

Para mí nunca ha habido duda: quienes votaron a favor de López Obrador simplemente dieron un salto al vacío. Legítimamente molestos ante la ineficiencia y la corrupción de las gestiones priistas y panistas, pensaron que era buena idea votar a favor de López Obrador.

Carentes de juicio sereno y movidos por el resentimiento visceral de corto plazo, quienes votaron por López Obrador no se dieron cuenta (o no quisieron darse cuenta) de que el triunfo de este personaje no sólo no va a resolver los viejos vicios de nuestro sistema político: los va a empeorar, al tiempo de añadirá otros que creíamos superados.

Ya vamos en el sexto mes de la nueva gestión y comienzan a asomarse los rostros de los arrepentidos, es decir, de aquellos votantes que ya cayeron en la cuenta de que contribuyeron a colocar en la Presidencia de la República a un hombre de visión corta y lengua larga que, además, pretende endiosarse en seis años y encajarnos a su estirpe familiar y grupal por muchos más.

Crece el número de decepcionados, sí, porque la evaluación de los primeros meses no deja lugar a dudas: las cosas van mal, en saldo. Y sí, claro que sí se puede evaluar un gobierno desde sus primeros días, así como las casas pueden y deben evaluarse desde sus cimientos.

Muchos de los encantados por la Cuarta Transformación, se están desencantando poco a poco. Sobran las razones. Algunos desencantados lo hacen abiertamente y sin ambages, mientras otros lo hacen superficialmente, como queriendo justificar todavía, de algún modo, su mala decisión. Como sea, varios pro-pejistas ya están manifestando su desencanto.

Allí está el caso de Víctor Trujillo, especialmente de su personaje Brozo, ese payaso crítico y desmadroso que, sin duda, se ha vuelto un referente de los medios en México.

Víctor Trujillo es un hombre con talento, ni duda cabe. Su crítica ácida y su aplomo mordaz suena bien en un mundo mediático aún muy acartonado, “muy propio”, muy engominado.

Brozo, sin duda su principal personaje, ha tenido momentos de esplendor y siempre ha dejado huella en todos los espacios que ha ocupado, públicos y privados. Pero su personaje ya comenzó a pagar las facturas por haber apoyado ilusamente al autócrata que habita en el Palacio Nacional.

Todo el anterior fin de semana, Brozo fue tendencia en las redes, las “benditas redes sociales”, porque sufrió las consecuencias de haber comenzado a criticar ásperamente a López Obrador. Sus críticas fueron acertadas, sin duda, pero no su actitud ante el emergente statu quo: las hordas morenescas no le perdonan que haya tocado a su gurú, a su profeta, a su dios… ¡porque el Duce siempre tiene la razón!

¿Tan inteligente Brozo que nunca se dio cuenta de que la forma de hacer política por parte de AMLO y de sus huestes, es una forma típicamente fascista?

Ejércitos de “chairos” se le fueron encima a Brozo, a la yugular, algunos pidiendo incluso que se le censurara. Otros llamaron a un boicot en su contra. ¡Y hasta hubo quien le echó en cara su participación en los videoescándalos que exhibieron los malos hábitos de René Bejarano!… A este nivel llegaron las fanáticas reacciones.

¿Tan inteligente Brozo que nunca cayó en la cuenta de que las bases de apoyo de AMLO son hordas de fanáticos envilecidos por el resentimiento, y domesticados por las limosnas llamadas “política social”?

Por ello, ayer lunes, durante su emisión radial (AireLibre FM 105.3 FM), Brozo salió a “defenderse”, a fijar su postura con respecto a la andanada de golpeadores mediáticos que ha tenido que enfrentar por ya cinco días. El video íntegro está al final de esta nota.

Lo más triste y decepcionante del asunto es que una mente lúcida como la de Brozo siga justificando su voto a favor de Andrés Manuel López Obrador, arguyendo que fue lo mejor que se pudo hacer: “Claro que lo hice, y desde luego que lo hice y lo volvería a hacer. Y lo he dicho aquí doscientas o doscientas cincuenta veces: lo mejor que le podía pasar a este país es que ganara Andrés Manuel, que se agitará cabrón el avispero, que salieran las cosas que andan escondidas allí, debajo del lodo, y removiendo las corrientes salen todas esas cuestiones (…). Lo mejor que podía pasar, lo mejor que pudo pasar, es que ganara Andrés Manuel. Lo digo, lo sostengo”.

Pobre Brozo, sigue convencido de su error. La política a veces se transforma en una puesta en escena del teatro del absurdo. Brozo sigue siendo presa de su auto-engaño: “Lo mejor que podía pasar, lo mejor que pudo pasar, es que ganara Andrés Manuel. Lo digo, lo sostengo”. ¡Qué triste y decepcionante escuchar palabras así!

Y, por supuesto, para guardar un poco las formas y mantener la credibilidad, ahora Brozo anuncia que tomará sana distancia del Presidente López Obrador para someterlo a crítica y escrutinio, reconociendo lo que haga bien y reprobando lo que haga mal, a su real saber y entender. ¡Pero así lo ha hecho siempre, con todos los anteriores Presidentes! ¿O no? ¿A qué viene entonces ese “anuncio especial”, ese “deslinde”? ¿Qué demonios pretende exorcizar el payasito de los pelos verdes?

No, no y no. Desafortunadamente, Brozo se enganchó de más en el apoyo abierto al tabasqueño. Se trató de un apoyo tan comprometido que lo hizo perder cordura y sensatez. Y, ahora, que ese apoyo le está pesando, Brozo quiere desmarcarse un tanto, tratando de quedar bien con “chairos” y “fifís”. Burda y evidente es la estrategia mediática de Brozo.

Pero los “fifís” no olvidarán que Brozo fue un abyecto porrista del Profeta de Macuspana, mientras los “chairos” no olvidarán que su payasito consentido les volteó bandera, incluso después de que lo “habían perdonado” por su oprobiosa temporada de “televiso”, cuando exhibió la corrupción del “compa” René Bejarano.

Y, así, en el marco del actual statu quo, Brozo pasó de ser un “payasito chairo” a ser un “payasito apestado”…

Ya veremos cómo le pinta el futuro a este talentoso personaje.

 

CABL

TagsBrozo