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Cero tolerancia, no hay otra

Luis Octavio Murat Macías.

“La administración pasada no dejó un protocolo especial para las contingencias, sin embargo, tomamos la decisión (cuatro días después) de emitir recomendaciones especiales para la salud de los habitantes.” Claudia Sheinbaum (exsecretaria del Medio Ambiente del DF 2000–2006, hoy Jefa de Gobierno de la CDMX).

Fuertes críticas contra la Jefa de Gobierno se expresaron debido a que reaccionó con lentitud ante la emergencia y gravedad de la contingencia ambiental.

Fue en la “mañanera” del día siguiente, en la que el Presidente intentó contener la crítica contra su discípula.

“Es una científica y funcionaria honesta; cuando fue secretaria del Medio Ambiente del Distrito Federal, solo una vez padecimos contingencia ambiental”.

Al espaldarazo presidencial le siguieron videos, (ya van tres) en los que se ve a la funcionaria viajando sola en el Metro, sin vagoneros, ni achuchones, ni carteristas, ni manoseos de enfermos sexuales. ¿Quién cree ese montaje? Eso sucede en el Metro del “Nunca Jamás” de Sheinbaum.

Y es que los habitantes de Ciudad de México no son niños a los que se les puede engañar fácilmente, y menos, cuando la jefa de Gobierno contestó a la pregunta del Presidente, sobre lo que estaba sucediendo: “La administración pasada no dejó los protocolos contra la contaminación”. ¡Vaya respuesta!

A lo anterior, hay que agregar las pifias de las autoridades de la Procuraduría con la dueña del Colegio Rébsamen, Mónica García Villegas. Según la Procuradora, Ernestina Godoy, Mónica fue detenida en el restaurante Toks de Tlalpan.

Otra versión es la de su exabogado, Coello Trejo, que afirmó que Mónica sí se entregó voluntariamente a las autoridades. Otra es que su hermano la entregó para cobrar la recompensa de 5 millones de pesos.

Volviendo al tema central; ante la falta de protocolos, los capitalinos tuvieron que implorar la piedad de los dioses aztecas para que se salvaran de morir como cucarachas fumigadas.

Tláloc y Ehécatl, soltaron el agua y los vientos para darle tregua a una población que ya padecía enfermedades respiratorias a causa de la incontinencia ambiental.

En cuanto a la excusa del protocolo inexistente, hay que recordar que cuando se ha sido candidata a un cargo público, se realiza una larga campaña política en la que los candidatos realizan mitines, reuniones privadas, pláticas, reciben peticiones y sugerencias de las poblaciones necesitadas.

De tal manera, que cuando el candidato gana la elección, cuenta ya con un perfil de lo que sucede en las localidades visitadas configurado por un equipo de expertos en varios temas.

Ahora bien, cuando ya se es candidato electo, el INE fija tiempos para la toma de posesión, entre tanto, se lleva a cabo un proceso de entrega-recepción de la institución.

¿Por qué los integrantes del think tank de Sheinbaum no le solicitaron a la administración saliente los protocolos anti-contingencia?

También, hay que recordar que Sheinbaum fue secretaria del Medio Ambiente en el gobierno de AMLO.

Llegar como gobernante a Ciudad de México con las manos vacías y contestar al Presidente “es que no me dejaron los protocolos”, es toda una pifia. Es poco creíble que no contemplaron protocolos de emergencia en su paso por la Secretaría del Medio Ambiente. Es decir, ella misma debió tener respuesta al problema de hoy, al menos hace 13 años; cuando el 15 de Mayo 2006 renunció a su cargo para sumarse a la campaña presidencial de AMLO. Culpar a la administración anterior es fácil, el problema surge cuando uno mismo estuvo antes en el Gobierno de esa entidad, y precisamente en la Secretaría encargada de ese tema.

Estando sumidos en la nata de la más grave contingencia jamás ocurrida en CDMX, cuatro días después, se emitieron medidas de protección, que fueron insuficientes debido a que continuaron circulando camiones pesados dotados de chimeneas que ensucian más el ambiente, los ambulantes continuaron asando pollos al carbón, vendiendo alimentos de todo tipo en banquetas, en la salida de las escuelas, se continuó cocinando al aire libre, los microbuses circulando violando todas las reglas viales, los camiones haciendo base donde les place, los sub-humanos fumando en las calles y sitios cerrados o derribando 54 árboles en Coyoacán para construir una plaza comercial.

Es evidente que las medidas reactivas y no preventivas son para salir del paso, pero ineficaces para enfrentar el cáncer ambiental en CDMX, tal y como fueron los intentos de la población por apagar los incendios abriendo surcos con palas y picos.

En California, se usan aviones especiales para apagar los incendios de cada año, solo que en Malibú, Santa Mónica y Beverly Hills, no se aplica la austeridad republicana, pues son fifis.

¿Valió la pena desmantelar la flota de aviones y helicópteros que se necesitaron con urgencia en CDMX y en 20 estados del país para apagar incendios solo para promover la imagen populista de un gobierno austero?

Urge la cero tolerancia y no la retórica populista que conduce a la precariedad de la salud.

@luis_murat