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Ah, el destino y sus jugadas

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Rubén Cortés.

Los tecnócratas, sus creadores, nunca tuvieron poder político ni electoral para hacer el homenaje, que hicieron el sábado al TLC con Estados Unidoslos nacionalistas, quienes no sólo eran y son los peores enemigos de los tecnócratas, sino que fueron los más grandes maldicientes del TLC hace 26 años.

Oh ¡Un acto masivo en Tijuana! ¡Frente a la línea fronteriza americana! ¡Con la participación del presidente mexicano, pueblo mexicano, legisladores mexicanos, empresarios mexicanos, curas mexicanos, evangélicos mexicanos! No: ni en sus sueños más guajiros lo imaginaron.

Fue el festejo del acuerdo para que Washington no impusiera cinco por ciento de aranceles a productos mexicanos, a cambio de convertirnos en el martillo (en el sur) y en sala de espera hasta por dos años (en el norte) de los migrantes que atraviesan México con rumbo a Estados Unidos.

¿Un mal acuerdo? No: El presidente de México cedió en el contencioso con Donald  Trump, pero eso habla bien de él como gobernante. Demuestra que es capaz de ceder por el bien de quienes gobierna, y que entiende, hoy, la importancia de la apertura comercial, que no entendía en 1994.

Defendió el acuerdo que nos metió al top ten de la economía mundial, integrando en América del Norte un área de comercio de 482 millones de habitantes (siete por ciento de la población mundial) y que genera 28 por ciento del PIB mundial.

México obtiene un millón de dólares por minuto, es el principal socio comercial de Estados Unidos en exportación y principal proveedor, con un intercambio de 150 mil millones de dólares: de cada 100 dólares de intercambio comercial de México, 66 son con Estados Unidos.

México y su vecino intercambian al año 131 mil millones de dólares en automóviles y autopartes, y el 82 por ciento del comercio exterior de México depende del otro lado, y 75 por ciento de la inversión extranjera proviene de Estados Unidos.

Y, ese dinero que genera el comercio con Estados Unidos es básico para el cumplimiento de los programas corporativos de la 4T, después de que aquí el PIB cayó a menos 0.2 y caímos ocho lugares entre los países que más Inversión Extranjera Directa reciben en el mundo (del 17 al 25).

A quienes resultó mal fue a los migrantes, para quienes el hoy presidente escribió en campaña su libro “Oye Trump”, que él describió como “un relato de nuestra visita a Estados Unidos para defender a los migrantes del mundo, ante la actitud autoritaria del presidente de Estados Unidos”.

Sí: a esos a quienes prometió (apenas el pasado 18 de marzo) visas de trabajo, pero cuyas deportaciones ya triplicó, con 80 mil expulsados a sus países de origen…

Bueno, nunca es posible conseguirlo todo.

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