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Las hienas de Ecatepec y Guerrero

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Patricia Betaza.

El video dura aproximadamente un minuto con 35 segundos. La mujer golpea, sacude y avienta contra el colchón, a una pequeñita de dos años que grita de dolor, mientras trata de ponerle un pañal. Es su hija y los hechos sucedieron en Chilpancingo, Guerrero. Según la nota de SDPnoticias, fue otra menor, quien tuvo la valentía de filmar con un celular la terrible escena que fue ampliamente difundida en las redes sociales. Gracias a la viralización de la imagen, Patricia N fue detenida por las autoridades. La niña maltratada permanece bajo custodia del DIF en Chilpancingo. A la mujer se la bautizó como la “hiena de Guerrero”.

La “hiena de Guerrero” fue exhibida tan solo unos días después del caso de la “hiena de Ecatepec”. Así la bautizaron luego de darse a conocer que Marisol, maltraba y abusaba sexualmente de sus hijos para complacer a su actual pareja. Fue el padre biológico de los menores quien pidió ayuda para que las autoridades pudieran actuar. También gracias a los mensajes en WhatsApp, la mujer está detenida.

El caso recientes de las hienas estremecieron debido en gran parte a su amplia difusión, porque la violencia infantil es muy frecuente en México. Datos dados a conocer por Unicef -el 4 de junio día Internacional de los niños víctimas inocentes- revelan que 6 de cada 10 menores en este país han sufrido maltrato en algún momento de sus vidas. Maltratos que se traducen en golpes, insultos, humillaciones y abandono. Hay muchas formas de lastimar y son patrones que vienen de generación en generación y que se arropan en los entornos familiares. Sorprenden las madres violentas, pero también hay padres. La violencia verbal contra los menores es tan común, que a nadie sorprende hoy en día incluso, que alguien le diga ¡burro! o ¡huevón! a su hijo o hija.

La amplia difusión de estos hechos tan lamentables y cotidianos, se los debemos a la tecnología. Es el verdadero poder del celular y de las redes. Recuerdo que vivía en Minatitlán, Veracruz cuando entre las familias vecinas se veían casos terribles de maltrato infantil. Tenía 10 años de edad. Era mi vecino de juegos y se llamaba Miguel, y sus gritos nos estremecían casi a diario, porque era cosa de que llegara la tarde y apareciera el papá siempre cayéndose de borracho. Las casas en esas zonas de clima tan caliente, tienen amplios patios y el triste espectáculo protagonizado por el señor Baruch –tan impactante que me acuerdo perfecto- era cotidiano. Miguelito era sometido a cinturonazos y patadas por el papá. No había poder humano que pudiera con ese hombre que le había tirado de un golpe los dientes a su esposa. También recuerdo que cuando los niños del lugar veíamos a Miguelito todo golpeado y le preguntábamos cómo estaba nos decía el pobre “ni me dolió”. Lo que ocurría en familia, se quedaba ahí en familia, entre la impotencia y el dolor de las víctimas. Sigue siendo por desgracia muy común, que el maltratado se haga como el “aquí no pasa nada” cuando el victimario es el padre, la madre o algún miembro de la familia. No falta el que diga : “ni modo, es mi madre, o mi padre”.

Ojalá hubiera una campaña nacional –se me ocurre- para pedirle a los ciudadanos que hagan uso del celular para difundir ampliamente cualquier situación de maltrato. A veces las circunstancias pueden hacer difícil actuar en defensa de la víctima. Pero tenemos que utilizar el verdadero poder de la tecnología, no solo para insultar, poner memes y encontrar amigos sino para luchar contra este tipo de problemática que tanto mina a nuestras sociedades. Una cifra de la ONU estima que 275 millones de niños menores de 14 años son víctimas de alguna forma de maltrato. Otra cifra terrible en suelo mexicano: cuatro menores mueren a diario a causa de la violencia. ¡No toleremos ningún tipo de maltrato! Desde el anonimato podemos hacer la denuncia. #ConLosNiñosNo