web analytics

Capitalizar la ignorancia, un negocio redituable en Quintana Roo

0
258

Miryam Gomezcésar.

Quintana Roo es una potencia turística amenazada por todos lados, entre el maltrato de sus gobiernos, el deterioro medioambiental y el auge del hampa que sentó sus reales contaminando sus principales actividades económicas, su futuro es incierto.

Empresarios y comerciantes amedrentados por el crimen organizado que los obliga a someterse o arriesgarse a sus represalias, pone nervioso a este sector, que prefiere cerrar su negocio para no exponerse.

El problema, que está extendido en gran parte del territorio nacional, no es fácil de resolver al corto plazo porque se trata de algo estructural que, desde luego, los gobiernos locales no cuentan ni con el conocimiento ni con el interés suficiente para enfrentar algo tan complicado, ligado íntimamente con la corrupción y la garantía de impunidad.

Estábamos atentos con la creación de la Guardia Nacional a nivel federal pero la irrupción multitudinaria de migrantes en tránsito a Estados Unidos y la amenaza de Donald Trump, lograron modificar las condiciones y el proyecto mismo de un trabajo que ya se perfilaba encaminado a frenar al crimen organizado.

El involucramiento de las bandas delictivas con los gobiernos no es nuevo ni caso aislado, en los locales tiene ramificaciones directas en sectores laborales como el de servicios, actividades ilícitas a la que se enganchan, ocurren y preocupan por lo que significa para la seguridad de todos.

Tal como sucede desde hace años con el transporte público, un problema serio que los gobiernos el estatal y los municipales, no han logrado analizar, corregir, ni siquiera ponerse de acuerdo para poder enfrentarlo tal vez por la fuerza de los intereses que se presume defienden.

Prueba de ello es la reciente detención de doce conductores de taxi miembros del sindicato Andrés Quintana Roo, a quienes encontraron armas largas de varios calibres, chalecos antibalas, cartuchos útiles, dosis de enervantes, entre otras cosas.

Esto, aunque su líder Erasmo Aguilar Cámara asegura que hay “cero tolerancia” ha sido la característica postura de todos sus dirigentes; la situación no cambia ni existe disposición oficial que sugiera interés de las autoridades para que esto cambie, ni propician alternativas pese al riesgo para los usuarios, turistas o habitantes.

La amenaza delictiva es permanente, los asaltos son cada vez más audaces, suceden en cualquier parte a cualquier hora del día o la noche. Esto significa un alto costo para las familias que tienen que sortear la realidad en solitario porque las autoridades, inmersas en su propia dinámica solo prometen intervenir pero no resuelven el problema como de raíz.

La deficiente atención prestada a los problemas de tan delicada situación ha ocasionado el aumento de peticiones de permiso municipal para el cierre de calles con barreras metálicas para protección vecinal contra el merodear de la delincuencia.

Las quejas frecuentes por el incremento de robos con lujo de violencia en espacios públicos, comercios o domicilios que ocurren en la mayoría de los once municipios del estado, es sólo un aspecto del descuido, ante la impotencia que la lentitud policíaca provoca, es creciente el interés de las familias de organizarse y crear sus propios sistemas de protección.

Las autoridades no admiten el acelerado avance delictivo pero la realidad lo confirma. ¡Total!, la información policíaca puede modificarse a placer y con eso creen tranquilizar a los habitantes.

El malestar del secretario de Seguridad Pública, Jesús Alberto Capella Ibarra, por el rechazo a los datos duros que maneja, se enfurece cuando se cotejan con la contabilidad ciudadana. Su insistencia de que todo es cuestión de percepción porque, según él, los asesinatos han disminuido en un cincuenta por ciento la cruda realidad lo contradice, porque, tan sólo en esta semana, más de 8 asesinatos fueron cometidos.

De muy poco o de nada sirvió el reconocimiento Estrella de Honor por Servicios Distinguidos 2019, que recientemente le otorgó la Asociación de Consejeros, Agregados y Enlaces de Policía y Seguridad Acreditados en México (ACAEPS), por su destacada labor. ¿Destacada en qué?, preguntan los curiosos.

Medallas, trofeos, títulos y premiaciones no compensan la falta de confianza a su estrategia defendida por el gobernador pro rechazada por los ciudadanos. Esto nos remite a la ocasión en que el priísta Víctor Viveros recibió el doctorado Honoris Causa o el mismo Gregorio Sánchez Martínez, que sólo sirven para adornar paredes y no interesan a los demás cuando en el estado se vive con el acoso constante de la delincuencia que obliga a las familias a invertir en elementos de protección, algo que ya se paga con impuestos y que es un derecho inexistente: la seguridad.

Los datos no mienten, según el análisis de Esteban Román, publicado el pasado 13 de junio en El Universal, que incluye cifras estadísticas comparativas del INEGI y el Sistema Nacional de Seguridad, Quintana Roo se encuentra entre los diez estados que ocultan información sobre la cantidad real de homicidios ocurridos en su territorio, incluyendo los del 2019.**

Pero todo se centra en la política donde la torpeza causa problemas de peso completo. En este sentido, la controversia constitucional (expediente 216/2019), interpuesta por el Ayuntamiento de Solidaridad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra el Poder Ejecutivo de Quintana Roo, por tomar el control de la Dirección Municipal de Seguridad Pública e imponer de facto el Mando Único supuestamente por la emergencia que demanda el avance del hampa en esa demarcación y tras considerar que con ello violaron su autonomía, la querella fue admitida en la SCJN y, aunque tienen una fecha perentoria de 30 días para responder a la petición de la Suprema Corte, el gobernador alega que aún no ha sido notificado.

La seguridad y la democracia son temas cruciales que van de la mano. Ante este panorama y el resultado del conteo final de votos de la jornada electoral del domingo 2 de junio para el reparto de los espacios plurinominales a los partidos contendientes, las autoridades del Instituto Electoral de Quintana Roo (IEQRoo), decidieron contabilizar los votos nulos para poder dar una candidatura que supuestamente correspondía a Morena, al partido Confianza por Quintana Roo, creado por gente del gobernador.

En Solidaridad fue exhibido en videos el cochinero. Los dirigentes de Morena interpusieron las querellas correspondientes por hechos ilegales presuntamente cometidos por el PAN en Solidaridad y Othón P. Blanco, sin duda los juicios de nulidad solicitados ante el IEQRoo como primera instancia y más tarde terminarán en el Tribunal Electoral de Quintana Roo como segunda apelación de la elección para diputados de mayoría relativa. El PAN y Morena también impugnaron el reparto de candidaturas de representación proporcional.

Pero el hecho no sólo implica el alargamiento del resultado final para la conformación de la XVI Legislatura, sino que garantiza el peregrinar de los denunciantes hasta el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en su Sala Regional con sede en Xalapa, Veracruz, donde tratarán de obtener la sentencia. Es la misma rutina que ya se hizo costumbre.

Mientras el discurso del gobernador, que liga a la democracia con el ejercicio de la libertad de expresión, va más allá del púlpito al grupo que lo escuchó durante el convivio en el Centro de Convenciones de Chetumal, el resultado electoral es una radiografía exacta que no requiere interpretación porque la participación ciudadana en la jornada no deja dudas, demuestra el desplome de los partidos PAN/PRD/PES que, al igual que el PRI, sobreviven en el estado con respiración artificial.

Políticamente quedan muchas lecciones derivadas de la calidad de los gobiernos, las carencias, el desolador panorama de un gobernador con un porcentaje mínimo de aprobación, una comunidad sin esperanza de solución a los problemas torales que la aquejan e impide avanzar al desarrollo por un grupo de atrevidos que sabe cómo capitalizar la ignorancia.

Si bien son cosas de la democracia, lo real es el alto costo de la ignorancia y la indiferencia de la mayoría a los asuntos de la política. Para colmo, esa increíble ausencia de liderazgos, un gran reto para los partidos.

**Fuente de referencia: Análisis de Esteba Román, publicado en la edición de El Universal, el 13 de junio del 2019: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/la-prensa-que-ya-no-habla-de-muertos?fbclid=IwAR27ezzPvvD_- RQiVwai4ZdrX6gecPtJlywAIAjjJMxP_SDqFznHjG_ZIDI

El Universal, C. (2019) Los muertos silenciados, recuperado de: https://zonas-de-silencio.eluniversal.com.mx/