web analytics

La vilipendiada PF al rescate de la 4T

0
330
Ethel Riquelme.
Sin piedad, Andrés Manuel López Obrador ha vilipendiado a la Policía Federal día tras día desde el primero de su gobierno. Adjetivos como incapaz, indisciplinada, corrupta, entregada al crimen organizado, no profesional y traidora, han salido de la boca presidencial contra la institución que él terminó por desaparecer, pero cuyos elementos hoy son la columna vertebral de las acciones migratorias y el “fronting” de este gobierno para argumentar que no ha militarizado las fronteras.

Son ex policías federales los que mayormente integran las unidades de la Guardia Nacional movilizadas a Chiapas y la frontera con Guatemala en labores de vigilancia, patrullaje, apoyo a la policía migratoria y contacto con la población, porque son los que más experiencia tienen con respecto a las actividades criminales de traficantes, polleros, coyotes y la variedad de delitos que se cometen en caminos, carreteras, autopistas y veredas.

Es la institución a la que en su toma de posesión acusó ante la Nación: “…es indispensable aceptar que la Policía Federal creada hace 20 años para suplir la labor de las Fuerzas Armadas en el combate a la delincuencia, es en la actualidad un agrupamiento de apenas 20 mil efectivos, que carecen de disciplina, capacitación y profesionalismo”, esa es la que hoy mejor conoce la Ley de la Guardia Nacional dado que fue su ley orgánica la que prácticamente se copió para crear la Guardia Nacional.

López Obrador los ha adjetivado reiteradamente, ante los propios policías, ante sus mandos y frente a los elementos de la Policía Federal que él mismo designó para representarlos en la Guardia Nacional, ante la comandante Rosalía Trujillo Mariel, quien fungió como titular de la División Científica de la Policía Federal, considerada en el listado de las 100 mujeres más poderosas de Forbes; médico cirujano de profesión, con 12 postgrados y varios libros escritos.

La otrora Policía Federal es ahora el argumento ante colectivos nacionales y organismos internacionales de que no es con militares como se atiende el fenómeno de la migración ni con las fuerzas armadas como se cumplen los deseos electorales de Donald Trump, sino con la Guardia Nacional, aunque todos saben que sigue en construcción, que a los soldados sólo se les entrega un brazalete con las letras “GN”, que no tienen preparación ni experiencia en el tema migratorio, ni conocen el plan a seguir.

Será porque tampoco hay plan, ni para atender los flujos migratorios, ni la seguridad pública, la seguridad humanitaria, la pobreza ni ninguna de las causas estructurales que generan la inseguridad y los desplazamientos; de hecho, con la presencia de soldados, igualito que en sexenios anteriores, sólo se generan mayores niveles de violencia,  crímenes de fuero federal, no se atienden los del común y a decir de la organización Seguridad Sin Guerra hasta los soldados están en riesgo.

Así quedó de manifiesto ayer mismo en la garita de Ciudad Hidalgo, Chiapas, a la orilla del Río Suchiate, que divide a México y Guatemala, donde elementos de la Armada de México fueron fuertemente fustigados por la población de ambos países al no permitir las actividades tradicionales de comercio. La Semar, además de no tener protocolos de operación, negó los hechos a pesar de testimoniales en video.

Esas que son tratadas como “legiones malditas” el 28 de noviembre invitaron en voz de su ex comisionado Manelich Castilla al entonces presidente electo López Obrador “para que se acerque y conozca el funcionamiento de la Policía Federal, como lo hizo con el Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina”.

Sin éxito, porque evidentemente la prioridad se centra en las fuerzas armadas a las que ayer su comandante supremo les dedicó las palabras de un curso de “estándares Constitucionales de la actuación de la Guardia Nacional”, para que respeten los derechos humanos ejerciendo la autoridad como policías y no como soldados, cuando aún se cuestiona la constitucionalidad de una GN sin elementos civiles.

Lo cierto es que desde la operación en las fronteras hasta el reciente nombramiento del nuevo jefe general de la Policía de Investigación de la Procuraduría capitalina, y coordinador de Inteligencia del Gabinete de Seguridad local, el ex policía federal Omar García Harfush, también ex comandante de la gendarmería, hoy, como nunca antes, se confirma el planteamiento de la presidenta de la organización México Evalúa, Martha Jaime, cuando señala “la Policía Federal debió haber sido mejorada en sus procesos internos y no desmantelada para crear la Guardia Nacional”.