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Renunció Urzúa. El Golpe a la Fiducia

Jorge Miguel Ramírez Pérez.

Hace menos de un mes advertía del peligro de pegarle a la fiducia, es decir a la confianza económica, porque de ahí se viene en cascada la incertidumbre mayor. Aunque admito que ya cuando escribí ese artículo, más que adelantar un análisis lo que hice fue registrar lo que era evidente, aún cuando muchos siguen considerando que no es alarmante lo que pasa en el país, nuestra patria por cierto, caracterizada por una deficiente instrucción aritmética en lo colectivo, genera que no se analice ni someramente la numeralia, de lo que se propone desde el poder .

Un escritor, Francisco Martín Moreno, desde agosto del 2018, antes de que tomara posesión, anunciaba la renuncia del secretario Carlos Urzúa. Razonaba las imposibilidades de alcanzar metas ilógicas, sin descomponer a la economía en su conjunto. Tuvo razón el novelista: al maestro de Princeton, Georgetown, Wisconsin-Madison y de El Colegio de México le faltó imaginación para hacer con magia lo que es imposible con los números.

Y renunció Urzúa porque la realidad no es compatible con los rollos ideológicos sin sustento. Y vaya que se prestó gustoso a ellos.

Y renunció Urzúa aparte de las ocurrencias extremistas, porque dice le impusieron colaboradores con las cuatro agravantes: mediocres, ineficientes, inexpertos e incapacitados para aprender. Y creo que la oficial mayor Raquel Buenrrostro es una a la que se les aplica el perfil de concentradora de poder y de ineptitudes. Su lógica es pedestre.

Pero sobretodo renunció Urzúa porque no hay dinero. Eso no lo dijo en su renuncia. Y en la mesa, las propuestas de barbaridades para hacer de la crisis financiera que viene un elemento de “fama mundial histórica” no la quiso cargar.

Porque no se pueden pagar las deudas internacionales, son excesivas.

La insolvencia está a la vuelta, tan es así, que tres de los bancos grandes J.P. Morgan, HSBC y Mizuho Securities hace dos meses prefirieron bajar las tasas de interés y otorgar un “fondo revolvente” de 8 mil millones de dólares; precisamente en el entendido de que la mala conducción financiera de antes, no ha desaparecido en el gobierno federal, en Pemex ni en la CFE, por el contrario, se ve ratificada hoy con pifias; y no como se ha dicho, que fue precisamente porque hay una confianza singular como se publicitó.

Los bancos no son hermanas de la caridad y de lo que pudiera estar perdido, con las alarmas prendidas de las calificadoras, buscaron redocumentar un compromiso ahora, con este gobierno, para amarrarlo al pago de lo impagable. Esa sí es una versión que hace click.

Falta sumar a las pérdidas del NAIM y de las consecuencias de los reportes de las calificadoras, las indemnizaciones que no se han pagado a la burocracia; la de los 36 mil policías federales ya descalificados por AMLO; la falta de circulación del dinero de los programas solidarios que se traduce en la baja del consumo; más la retención de las aportaciones federales, es decir de los programas que todavía no se dan a conocer en sus reglas de operación, dicen más de cien mil millones de subejercicio.

Se descubren del pasado compras a sobreprecios, obras no realizadas, simulaciones y estructuras infladas como las de Notimex, Conacyt, las de burócratas disfrazados de científicos e investigadores y las ridículas oficinas del Fondo de Cultura Económico en diversos países.

Pero todo ese maremágnum de corrupción sencillamente no lo combatió Urzúa ni se combate por alguien del gobierno de la 4ª Transformación, se habla que es el gran mal, la corrupción en México y se siguen asignando fuera de la legalidad y de los concursos: obras y adquisiciones, y nadie dice algo. Hacienda da los anticipos y acepta las prevaricaciones.

La Secretaria de la Función Pública, Eréndira Sandoval, desde la óptica extremista de la lógica de las guerrillas de donde la sacaron, trata de humillar a los mandos de las fuerzas armadas. Los pillos profesionales mientras, se ríen.

En este gobierno no hay exfuncionarios en la cárcel ni devolviendo dinero. Uno que está desde el sexenio anterior: Javier Duarte, el exgobernador de Veracruz, alega que va a aventar a sus cómplices y jefes de la cosa nostra, pero lo tiran de loco. No quieren actuar, se mantiene a Peña y a su clica como intocables.

Uno que otro, muy pocos son investigados y aparecen como chivos expiatorios en lo del huachicol; pero nadie hay que resienta el peso de la ley por los delitos federales contra la salud, delitos fiscales, ni por acopio de armas como los grupos de autojusticia que hay en el país.

Y en esas inconsistencias Urzúa con todo su historial académico aunque era un novato en la estructura de Hacienda, tenía el papel además irremplazable, de ser el malo de la película. El único que se le ponía a Rocío Nahle y a Alfonso Romo en el tema de los negocios absurdos de pérdidas, sin viabilidad financiera.

Ahora, ¿a quién le van a echar la culpa de la pérdida de la fiducia, de la confianza y la caída de la economía, que sí son reales?