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El dolor de envejecer

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Patricia Betaza.

“No voy a ser un buen anciano. Hay gente que está preparada para envejecer. Yo no. Estoy de acuerdo con Philip Roth, -escritor estadounidense recién fallecido- que decía que la vejez no es una enfermedad, es una masacre”. Así responde a una entrevista para El Periódico de España, el cineasta Pedro Almodóvar. Es una frase sobrecogedora, como su última película Dolor y Gloria.

Dicen que la crisis de la edad empieza después de los cuarenta. Con el aumento de la esperanza de vida podría comenzar más tarde, pero el proceso de envejecimiento es algo que duele en muchos sentidos. Comienza el recuento de años y daños. Se revisan cuentas pendientes y aparecen las crisis existenciales. ¿Quién lo pensaría de un cineasta tan reconocido y apreciado en el mundo entero? ¿Quién lo creería de alguien con fama y fortuna –algo que muchas veces no van juntas-?

Dolor y Gloria reúne –de acuerdo con el propio Almodóvar– ciertos pasajes de su vida pero no es una autobiografía. A diferencia de sus otras películas, hay pocas escenas de humor y sarcasmo. Se ve que le urgía expresar el desánimo que invade cuando se lucha con el dolor físico –propio del envejecimiento– que incluso mengua la creatividad. De hecho presenta a través del personaje de Salvador Mallo interpretado por Antonio Banderas, una especie de descanso tal vez obligado, a su creatividad cinematográfica.

Casi por cumplir los 70 años, Almodóvar dice –también a El Periódico– que la vida nunca se adecua a la edad que tienes, no le gusta su vida de ahora.“Tengo que encontrar el modo de adecuarme y en eso estoy”. Y eso es quizá lo que más impacta de la película. A final de cuentas por muy viejos que estemos siempre existe la capacidad de resolver –así sea una adicción a una poderosa droga- remirar el pasado más para entender que para juzgar, cerrar heridas amorosas y perdonar alguna desavenencia familiar.

El paso de tiempo duele nos guste o no. Todavía como presidente de los Estados Unidos, Barack Obama causó revuelo cuando al dar una entrevista a una ex estrella del baloncesto de la NBA, aceptó que tenía que practicar una vez al mes ese deporte porque “pasados los 50 te despiertas y te duele algo y no sabes por qué ¿verdad?

Dice Almodóvar que con el paso de los años su vida se ha convertido en una lista de abstinencias. Ya no sale, no fuma y etc. Pero lejos de quedarse en el drama y la apatía autodestructiva me entero por una entrevista en El País, que en el receso y recuento de su vida, el cineasta ¡ha comenzado a pintar! A sus 69 años, si alejarse del cine por supuesto, decidió dar rienda a otra faceta de su creatividad. Quizá ahí está la clave del por qué de Dolor y Gloria.

Los cortes de caja personales siempre son necesarios para la reinvención. La juventud no va a regresar ni con todas las operaciones posibles. Pero finalmente la experiencia de la vida nos puede llevar a disfrutarla más y a nunca ponerle límites a la mente. Gracias Almodóvar por Dolor y Gloria.