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No pidas de rodillas lo que tienes derecho a exigir de pie

Luis Octavio Murat Macías.

“México tiene más de 60 años luchando por el derecho a la migración. Nuestra Constitución categóricamente dice: “toda persona tiene derecho para entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio (…) Si no acatamos leo simplemente es violatorio de la Constitución”. Porfirio Muñoz Ledo. C: de Diputados. Julio 15, 2019

Pendiente el T-MEC de que la Cámara de Representantes se reúna para decidir si el T-MEC va o no, los gobiernos de los tres países que lo integran, México, Estados Unidos y Canadá, hacen su juego. Canadá, por su parte, parece estar arreglada con Estados Unidos y no se ven más ajustes de los que acordaron en la última reunión que sostuvieron Justin Trudeau y el Presidente Trump.

México y Estados Unidos todavía no están en periodo de ajuste debido al fenómeno migratorio que ha transitado por varias fases desde la muy difícil que rompió las reglas entre México y Centroamérica violando las fronteras del sur para llegar a Estados Unidos, lo cual provocó tensa situación entre los gobiernos de México y Estados Unidos plagada de las amenazas del presidente Trump, de imponer aranceles a los productos mexicanos que se exportan hacia su país si México no restableciera el orden y la seguridad en su frontera sur, a fin de facilitar la migración legal y ordenada.

Lo que sucedió posteriormente es bien sabido, sobre todo, por la actitud del gobierno mexicano que disgustó a gran parte de la nación debido la posición asumida por el gobierno, actitud sumisa y obediente al aceptar, sin protestar, las condiciones impuestas por el Presidente Trump en materia migratoria.

El gobierno mexicano cumplió a “pie juntillas” la condición impuesta, envío tropas de la Guardia Nacional que en corto tiempo restablecieron el orden y con ello la situación anárquica desapareció y se rescató el control de la zona por parte de las instituciones migratorias mexicanas.

Hoy la situación entre los dos países es diferente lo cual permite transitar hacia otra fase del diferendo migratorio-comercial bilateral. Incluso el cambio de actitud del bárbaro de Manhattan, aunque falsa, no pierde la ocasión para felicitar al gobierno mexicano por las operaciones militares que se están ejecutando en la frontera sur.

En la etapa de negociaciones actual y habiéndose rescatado la práctica de la diplomacia para alcanzar acuerdos, llegó ayer domingo el secretario de Estado, Mike Pompeo, considerado el más poderoso halcón del gobierno estadounidense. Su visita responde a temas relativos al plazo de los 45 días fijados por Trump para aplicar o no la amenazante tarifa arancelaria contra México; a la necesidad de revisar acuerdos comerciales pendientes, a los asuntos migratorios y temas relativos al T-MEC.

El plazo se venció ayer coincidiendo con el arribo de Pompeo a México lo cual indica dos cosas: nuevos acuerdos sobre aranceles o más amenazas en el caso de que México no aceptara ser tercer país seguro, toda vez que Guatemala está pendiente de aceptar por decisión de la Corte.

El tiempo ha transcurrido desde aquel nefasto día en el que México fue amenazado por Donald Trump y nuestro gobierno se asustó. Fue la novatada del gobierno de la 4a Transformación que, sin experiencia en temas del Estado moderno, creyó todas las amenazas de un jugador como es Trump.

Días negros cargados de ansiedad se vivieron en Palacio Nacional.

Hoy, asimilado el golpe, ya se aprendió y el susto pasó, las últimas declaraciones del canciller y del Presidente respecto a los temas de migración, aranceles, amenazas, y tercer país seguro son diferentes. Habrá, en consecuencia, que esperar más información sobre la reunión con Pompeo para analizar lo acordado y saber cuál será el paso siguiente, pero, sobre todo, saber si el gobierno mexicano negoció con dignidad levantado la cabeza y defendiendo la soberanía y los intereses de los mexicanos y de todos los migrantes que decidieron venir a vivir a México, país poseedor de una tradición histórica y un especial respeto por el derecho de asilo.