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Del odio a la barbarie

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Marissa Rivera.

La indignación, el dolor y la angustia no cesan.

Tampoco el odio, la sinrazón, el fanatismo y la estupidez.

El asesino del Walmart, en El Paso, Texas, fue a matar hispanos. Hoy se sabe que el homicida evitó que su arma de alto poder, alcanzara a personas blancas o afroamericanas. Su objetivo fueron personas de apariencia latina, por eso eligió esa tienda, una de las 10 más concurridas en los Estados Unidos.

En El Paso más del 80 por ciento de los habitantes son de origen latino con una fuerte presencia de familias mexicoamericanas.

Allá abundan historias de discriminación, abusos, detenciones violentas, redadas y el terror por las amenazas de deportación. Buscar una mejor calidad de vida ya no es una opción. Porque allá, hay ciudadanos estadounidenses que los odian, que no los quieren y que son capaces de matarlos.  

Hoy, ocho familias lloran a sus seres queridos, por la locura, el fanatismo, la imbecilidad y el odio de un cobarde, quién justificó la barbarie como una respuesta a “La invasión hispana de Texas”.

La estupidez de la supremacía blanca en una de sus máximas expresiones.

El crimen de 8 mexicanos en Estados Unidos, no modificará el discurso de odio de Donald Trump hacia la comunidad latina y en especial contra los mexicanos, mucho menos en tiempos electorales.

Ha intentado desviar el tema solicitando una legislación contra la salud mental. Pero no, no señor Trump, no se trata de estigmatizar a la salud mental, se trata de ya no alimentar el odio contra los que no son americanos y controlar la despiadada venta de armas.

Lamentablemente y lo sabemos, su discurso continuará. Por un lado, se mostrará sensible al pedir una investigación al FBI para acabar con los crímenes de odio y el terrorismo doméstico, pero por el otro endurecerá su postura para incrementar su clientela electoral.

Pero cómo se pueden controlar esos arteros ataques masivos, cuando en un video observamos la manera en que festejan las habilidades de un menor de edad para manejar un arma de alto poder.

De cada 100 estadounidenses 89 tienen por lo menos un arma. De manera que no sorprenden los 256 tiroteos masivos que han ocurrido en ese país en lo que va del año. Se trata del segundo país en el mundo, después de Yemen, en el que se registran más ataques de este tipo.

El mercado de las armas rebasa los 100 mil millones de dólares al año. Estados Unidos es el mayor exportador y enseguida Rusia.

El gobierno mexicano está frente a una encrucijada. Ante la débil condena que se realizó contra el atentado, se deberá acompañar a las ocho familias mexicanas, para que no queden desamparadas frente la justicia y las leyes norteamericanas.

El mismo Donald Trump ha sugerido la pena de muerte para el criminal de Walmart. De ser así, ahí no debería terminar la justicia para los mexicanos.

En estos momentos se requiere un discurso firme, enérgico y contundente de nuestras autoridades frente a la peor masacre de las últimas décadas en contra de los nuestros.

Los tiroteos continúan en los Estados Unidos, en menos de tres días han ocurrido cuatro.

El miedo recorre ese país, el odio lo ensombrece y los migrantes mexicanos lo padecen.