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La justicia por encima de las interpretaciones de las venganzas

Jorge Miguel Ramírez Pérez.

Ahora resulta que todo es solamente una vil y barata venganza contra la señora Rosario Robles; que lo de haber desviado recursos de los contribuyentes, mediante una premeditada estratagema y un armado sofisticado digno de los mas hábiles lavadores internacionales de dinero, no es sino un asunto menor para los defensores de la impunidad.

Reflejan quienes hacen gala de cinismo, que los mandos superiores de cualquier administración, tienen todo el derecho de hacer y deshacer como decía el Virrey Marqués de La Croix, y los súbditos, solo tienen que callar y acatar los superiores asuntos del gobierno, de los que no deben tener siquiera opinión. Porque subyace la idea que dejan entrever, que los asuntos de poder no se pueden ventilar en los tribunales, sino en negociaciones oscuras, a espaldas del pueblo, al que se le debe ocultar todo.

Lo ven los distorsionadores de los hechos como un exclusiva tema de poder la detención de la Robles; y sale relucir el parentesco del juez Jesús Delgadillo Padierna, con la legisladora Dolores Padierna, como prueba de que se le da la oportunidad a la dupla Bejarano-Padierna, de cobrar facturas a la exfuncionaria de las trampas de los videos del pasado, que se le imputan a la detenida como autora intelectual de la jugada.

Se apoyan en un hecho que si bien podría ser cierto y no constituiría ningún delito, de ninguna manera exonera a la funcionaria abusiva, y a la pandilla cómplice que está en picota de los daños causados evidentemente al erario y al descrédito de las instituciones, entre ellas las antiguamente prestigiadas de virginales, universidades y tecnológicos que albergaron otras mini pandillas, que se prestaron a hacerle de patiños, de esos malos esquemas que señalan a Emilio Zebadúa como uno de los orquestadores.

La señora Robles fue enterada oficialmente y fue señalada desde hace cinco años por la máxima autoridad: la Auditoría Superior de la Federación, de las graves irregularidades encontradas, no fueron los Padierna ni otros políticos, amigos o enemigos como se pretende hacer ver, fueron su pésimos y prepotentes manejos, los que la llevaron al lugar donde está.

Es una lástima como ser humano, lo que le ha pasado a Rosario, pero no es sino el resultado de su desprecio a los intereses de los contribuyentes y su reiterado desdén por respetar las leyes. No es una víctima por ningún lado que se le vea.

El juez como otros jueces no ha sido perfecto, pero sus magnificados yerros repito, no se comparan con los abusos y burlas de los poderosos del sexenio anterior. Abusos señalados que no pueden pasar impunes.

Por fin vemos que se inicia un acto de justicia, las interpretaciones podrían ser variadas, pero los hechos señalan que deben seguirse las investigaciones y se debe topar con lo que se tope.