¿Con los niños no?

Raúl Flores Martínez.

Hoy no veo a esos activistas u organizaciones desgarrarse las vestiduras y vociferando #Conlosniñosno con la imagen de dos pequeños en las redes sociales que son azuzados por sus mayores para lanzar amenazas contra sus enemigos.

Dos menores de edad portando rifles de asalto con un lenguaje obsceno para su edad, influenciados quizá por sus mismos padres integrantes de la estructura más baja de las organizaciones criminales, la carne de cañón o mejor conocidos como los sicarios. 

Uno de ellos, en una camioneta con un rifle entre sus manos, amenaza al líder del CJNG, Nemesio Oceguera Cervantes, alias “El Mencho”, con arrebatarle la plaza de Zapopan, Jalisco.

Este pequeño menciona que pertenece a la gente del Jesús Gregorio Villanueva Rodríguez, alias el “R-5”, líder de la organización Gente Nueva, brazo armado del Cártel del Pacífico.

El segundo menor, que no sobrepasa los 10 años , está de pie con un rifle de asalto, pistola, radio de comunicación y cargadores; señalando que es de la gente del “Mayo” Zambada, líder nato de la organización de Sinaloa.

Dos niños que son parte del pueblo bueno, de esos que están siendo aleccionados dentro del sicariato, de esos que no les interesan los 3 mil pesos bimensuales.

Estos menores, desgraciadamente, ya tienen en su sangre la imagen de la narcocultura heredada por sus padres, tíos o hermanos que, sin medir consecuencias, son parte de la carne de cañón de la organización criminal del Pacífico.

Hoy no leo esos comentarios de usuarios de las redes sociales que se desgarran las vestiduras, diciendo que con los niños no.

Acaso estos niños valen menos que los otros o simplemente es parte de la hipocresía que tiene la política en México, quizá porque estos pequeños no son hijos de un político, actor o figura pública, no se habla, ni se toma en cuenta.

Hasta dónde puede llegar la hipocresía o el miedo de esos que se desgarran las vestiduras. Aquí en estos casos no hay reproches, es muy grande ese miedo que imponen las organizaciones criminales que no vociferan ni dicen con los niños no.