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Giammattei: ánimo renovador

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Hilde  Alfonso Menéndez Castillo.

¿Qué es lo que más falta le hace a Guatemala? La respuesta no es sencilla. Sabemos que hay muchas carencias y que son de raigambre añeja.

Más importante aún, todos los guatemaltecos se preguntarán: ¿La renovación del gobierno nacional, próxima a realizarse, viene acompañada de una posibilidad real de cambio?

Con el ánimo de sondear a los guatemaltecos y guatemaltecas esperanzados de un nuevo cambio, empecé por preguntar a un taxista que, con total honestidad, me respondió que no esperaba “nada“ del nuevo presidente.

“Honestamente, no espero nada. En Guatemala todos dicen que cambiarán este país por bien, pero la realidad es que todo permanece igual”, fue la respuesta del taxista a quien pregunté su expectativa por el nuevo presidente.

Sí, así de clara y sin rodeos fue su respuesta —y quizá sea la respuesta de una buena parte de la población—, que ya no espera nada de la política ni de los servidores públicos.

Luego, al ir por una tradicional pieza de pollo a un restaurante comercial, pregunté lo mismo al mesero. “Seguridad”, respondió.

Por último, ya entablando una conversación más extensa, una persona en el hotel me dijo: “Que le pare a las extorsiones, nos ahogan. Es difícil poner un negocio, hasta nos matan. Hace unos días a una señora que vende elotes asados la mataron por no dar 150 quetzales a la semana. Ahora, no se diga, ¿se imagina cómo les va a los comercios establecidos?”.

La seguridad es un tema que está calando a los guatemaltecos, pega donde más nos duele: en la familia y en el bolsillo —incluyendo el daño psicológico y emocional.

No obstante, en Guatemala existe también un ánimo renovador.

Hay esperanza en el nuevo presidente, ven seguridad y salud como sus fuertes, “Fue el héroe de Pavón, el que enfrentó a las maras, el que puso orden, el que tiene los pantalones para decir y hacer las cosas”; “Es doctor, es el único que pude ayudar al sector salud, y que las soluciones reales en dicha materia lleguen a todos[1].

Giammattei lo sabe, conoce los problemas. No sólo por esta campaña, sino porque lleva una vida construyendo este proyecto.

A Guatemala le urge un acuerdo nacional en materia de seguridad, donde todos los sectores sociales sean partícipes, donde se plantee una mesa de evaluación y seguimiento, que informe al presidente todos los días y que haga un reporte mensual para la ciudadanía, donde todos los entes de seguridad rindan cuentas diarias, donde todos los días la población pueda ver las gráficas y las estadísticas en reducción de homicidios, robos, muertes, extorsiones… Recordemos que si no se puede medir, no se puede mejorar.

Con estos testimonios en mente, se debe de hacer una propuesta de un nuevo plan de seguridad, donde dicho tema sea comprendido y abordado sistemáticamente, donde la prevención sea ejecutada de una forma más proactiva y menos reactiva, y que de igual manera hayan programas de reinserción para criminales previamente vetados que genuinamente tengan la voluntad y habilidad de querer reformarse.

Sin programas serios de reintegración, el flagelo de inseguridad continuará porque, al fin y al cabo, sean mareros o extorsionistas, el problema es que son seres humanos con una carencia total de valores y orden ético –y si dichos valores no son instaurados, a través de trabajo penitenciario y programas educacionales, el sistema penitenciario solo seguirá produciendo mercaderes de la muerte y el mal y no nuevos miembros de la sociedad en busca de redención.

La pelota está en la cancha del próximo presidente y vamos a observar con detenimiento los pasos que va a seguir en este rubro.

La causa ya es de todos los guatemaltecos, ahora se presenta la oportunidad de crear un proyecto que sume a todos, uno digno de apropiarse.

El presidente electo está en buen ánimo con los ciudadanos. Han pasado pocos días del triunfo, pero cuando hablas de Giammattei con el ciudadano de a pie, se siente un ánimo realista, un ánimo renovador…

[1] Los comentarios sobre salud, los tocaremos en otra nota.