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Plácido Domingo: varias acusaciones y ninguna prueba

Carlos Arturo Baños Lemoine.

A Camilo Sesto, por supuesto

Ahora fue el turno del exitoso tenor español Plácido Domingo. El sello típico del feminazismo, ya saben ustedes: varias acusaciones y ninguna prueba, siendo además muy fácil obtener la prueba.

De repente, ex colaboradoras del cantante de ópera le lanzan una serie de acusaciones de conductas “indebidas” como tocamientos, manoseos, besos imprevistos, presiones para tener sexo, insinuaciones de índole sexual, invitaciones insistentes a encuentros privados, etc. Conductas que, en conjunto, han sido etiquetadas por ciertos sectores de la prensa como “acoso sexual” o “conducta lasciva indeseada”.

The Associated Press se ha encargado de divulgar, con ciertas dosis de morbo, el asunto. Le ha puesto el micrófono o la grabadora a varias personas que han tratado profesionalmente a Plácido Domingo, para que éstas se explayen en relatos que tienen de todo… ¡menos una forma o medio de comprobación!

Se trata de una prensa defectuosa, que parece más interesada en vender chismes picosos que en hallar la verdad de un asunto. De una prensa que ni siquiera es capaz de entender que la sola verbalización carece de validez. Una prensa incapaz de trascender el célebre “Tu palabra contra la mía”.

Se trata de una prensa que, contaminada por la basura ideológica del feminazismo, se muestra proclive a reproducir la falacia ad populum (si lo dicen varias personas, debe ser cierto), a montarse en la estrategia propagandística nazi (repite muchas veces una mentira hasta que se convierta en “verdad”), y a reproducir hasta el cansancio la “posverdad” androfóbica típica del feminazismo: los varones son culpables hasta que demuestren lo contrario, sobre todo los varones con poder y dinero (¡qué casualidad!).

Plácido Domingo / Agencia EFE

Se trata del mismo mecanismo manipulador y soez del #MeToo: se trata de creerle a una supuesta víctima, no de exigirle pruebas de sus dichos… ¡pruebas que, debemos insistir en esto, son muy fáciles de obtener en la Era de la Información!

Contra la ola feminazi que domina el escenario público desde hace algunos lustros, hay que seguir insistiendo en que el delito de acoso u hostigamiento sexual (depende del lugar desde donde se hable) es un delito de proximidad fácilmente comprobable, esto gracias al potencial que tienen diversos dispositivos o gadgets propios de la Era de la Información; dispositivos que están al alcance de todo mundo.

¿Cómo es posible que existan varias acusaciones contra Plácido Domingo, y estas acusaciones no vayan acompañadas aunque sea por una grabación de audio?

Si a Plácido Domingo se le acusa de una conducta delictiva reiterada (por esencia, el acoso y el hostigamiento son “reiterados”), y si la acusación viene de distintas mujeres, ¿por qué ninguna de ellas ha sido capaz de acompañar su acusación con una simple grabación?

¿Será que las cosas no son, en realidad, como las cuentan las supuestas afectadas?

¿Será que Plácido Domingo ha tenido encuentros consensados de índole sexual con distintas mujeres que, entre otras cosas, ahora buscan sacar provecho del clima victimista y androfóbico que ha impuesto el feminazismo en el espacio público?

¿Será que algunas cantantillas en decadencia pretenden extorsionar, vía el chantaje social, a un famosísimo tenor que, a sus 78 años de edad, sigue cosechando triunfos y dinero a manos llenas?

¿Por qué buena parte de la prensa casi nunca subraya el hecho, por demás evidente, de que las acusaciones no son acompañadas por prueba alguna?

Vale la pena resaltar lo que recientemente dijo la vocera de Plácido Domingo, Nancy Seltzer: “La continua campaña de la AP para difamar a Plácido Domingo no es sólo desacertada sino carente de ética. Estos nuevos señalamientos están llenos de incongruencias y, al igual que el reportaje inicial, en muchos aspectos, simplemente equivocados (…). Debido a que la investigación está en curso, no daremos detalles, pero enfáticamente rechazamos la imagen engañosa que la AP está tratando de pintar del señor Domingo”.

Sin duda, una postura seria y profesional por parte de Nancy Seltzer: una postura apegada a los cánones jurídicos y científicos con los que se debe dirimir un asunto de esta naturaleza.

Son poquísimos los espacios periodísticos, como éste, que ponen el dedo en la llaga, es decir, que exhiben y subrayan las inconsistencias y las trampas del feminazismo en casos como el de Plácido Domingo (y muchos otros).

Reitero, además, que soy el único periodista en todo México tajante y abiertamente anti-feminista, convencido de que el feminismo es una ideología reduccionista, maniquea, dogmática, anti-científica, retrógrada, totalitaria, androfóbica, violenta, vandálica, gansteril, sectaria, parasitaria, victimista y chantajista.

Y que quede claro que ni las difamaciones ni las calumnias me van a detener. ¡A este tren no lo para nadie!

Facebook: Carlos Arturo Baños Lemoine

Twitter: @BanosLemoine

Este artículo de análisis y opinión es de autoría exclusiva de Carlos Arturo Baños Lemoine. Se escribe y publica al amparo del artículo 6º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Cualquier inconformidad canalícese a través de las autoridades jurisdiccionales correspondientes.