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Mi respuesta al comunicado feminista del 09-IX-2019

Carlos Arturo Baños Lemoine.

Ayer, lunes 09 de septiembre, llegó a las redacciones de El Arsenal (que dirige Pancho Garfias) y de Contrapeso Ciudadano (que dirige Ricardo Alemán) un comunicado de supuestamente 40 feministas y de una organización de la misma ideología, para fijar su postura en torno a los artículos que he publicado en ambos diarios digitales en contra de la mitología feminista, muchas veces encubierta bajo el término de “perspectiva de género”.

Por supuesto que ayer mismo dicho comunicado fue publicado en ambos medios periodísticos, puesto que Pancho Garfias y Ricardo Alemán son periodistas respetuosos de las libertades de prensa y de expresión, libertades que suponen el ejercicio del derecho de réplica.

Éste es el comunicado:

Ciudad de México a 9 de septiembre de 2019

A Contrapeso Ciudadano.

El Arsenal. Diario Digital.

A partir de las columnas de Carlos A. Baños Lemoine, publicadas en su portal, las y los abajo firmantes nos manifestamos en contra de la reproducción de discursos que buscan denostar la posición política y el conocimiento feminista, reconocido a nivel nacional e internacional. Independientemente, de que el autor argumente el derecho a la libertad de expresión, consideramos que sus opiniones fomentan discursos de odio, de discriminación, que atentan contra los derechos humanos y ciudadanos, mismos que contribuyen a la violencia que vive actualmente el país, específicamente aquella ejercida hacia las mujeres y hacia las comunidades de la diversidad sexual. 

Por estos motivos les exhortamos a que sus políticas editoriales se apeguen a criterios éticos, de respeto y de veracidad. 

ATENTAMENTE: 

  1. Verónica Rodríguez Cabrera, UAM-X
  2. María de los Ángeles Garduño Andrade, UAM-X
  3. Mónica Cejas, UAM-X
  4. Merarit Viera Alcazar, UAM-X
  5. María Guadalupe Huacuz Elías, UAM-X
  6. Sarai Vanessa González Velasco, UAM-A
  7. Edgar Esquivel Solís, UAM-C
  8. Adina Barrera Hernández, UNAM
  9. Iris Rocío Santillán Ramírez, UAM-A
  10. Samanta Zaragoza Luna, UACM
  11. Josefina Hernández Téllez, UAEH
  12. Chloé Constant, FLACSO México
  13. Mónica Soto Elízaga, UAM-X
  14. Margarita Alegría, UAM-A
  15. Magdalena Trujano Ruiz, UAM-A
  16. Ilse Canela Téllez, UAM-A
  17. Laura P. Peñalva R., UAM-X
  18. Lilia Granillo Vazquez, UAM-A
  19. Haydeé García Bravo, CEIICH-UNAM
  20. Nora Angélica Morales Zaragoza, UAM-C
  21. Andrea Medina Rosas, abogada independiente
  22. Diana Margarita Magaña Hernández, UAM-A
  23. Alejandra Castillo Alamilla, UAM-X
  24. Rosalba Robles Ortega, UACJ
  25. Yolanda Pineda López. UACM
  26. Patrick Gun Cuninghame UAM-A
  27. Noemi Ehrenfeld Lenkiewicz, UAM-X
  28. Libertad Argüello Cabrera, UNAM
  29. Lucía Núñez, UNAM
  30. Araceli Mondragón González, UAM-X
  31. Marco Antonio Galicia Praskauer, UNAM
  32. Martha Elena González Jiménez, UAM-X
  33. Yolanda Massieu Trigo, UAM-X
  34. Colectiva feministas UAM-X
  35. Sally Elena Santiago Gómez, UAM-X
  36. Alicia Izquierdo Rivera, UAM-X
  37. Delia Santos Oropeza, UAM-X
  38. Rosalinda Ceciliano Morales, UAM-X
  39. Raquel Güereca Torres, UAM-L
  40. Eugenia Martín Moreno, UAM-X
  41. Elizabeth García Cervantes, UACM

 

De entrada, llama la atención que “las y los abajo firmantes” no firman el comunicado. En fin, que desde aquí comenzamos mal.

Posteriormente dicen “las y los abajo firmantes”: “nos manifestamos en contra de la reproducción de discursos que buscan denostar la posición política y el conocimiento feminista, reconocido a nivel nacional e internacional”.

Me parece muy bien que se opongan a mis “discursos”, ya que la polémica, la confrontación y el debate son consustanciales a la democracia y al ambiente auténticamente académico. El pensamiento único, la ideología oficial, el dogmatismo, la censura, la persecución, la difamación, la calumnia, las inquisiciones y las policías del pensamiento son factores propios de los sistemas totalitarios.

El gran problema es que “las y los abajo firmantes” no acompañan su oposición con contra-argumentos de ningún tipo, por lo que su oposición a mis ideas es irracional y visceral. ¿Académicos o fanáticos religiosos?

Una oposición seria y responsable a mis artículos, demanda la elaboración y emisión de contra-argumentos que aspiren a demostrar que, cuanto yo he dicho a lo largo de mis muchos artículos anti-feministas, es falso o incorrecto.

Da mucha pena constatar que “las y los abajo firmantes” sean académicos incapaces de contra-argumentar, de defender sus puntos de vista, de contrastar sus ideas con las mías. ¿Qué clase de académicos son éstos? ¿Será que están tan acostumbrados a creer en dogmas y a reproducirlos que, por ello, tienen dificultades para contra-argumentar?

¡Qué pena que sus universidades queden exhibidas de esta manera, sobre todo siendo “universidades públicas”!

Por otro lado, se me imputa buscar “denostar la posición política y el conocimiento feminista, reconocido a nivel nacional e internacional”. Y no, no y no; se equivocan “las y los abajo firmantes”: yo sólo critico, de forma pública y abierta, a la funesta mitología feminista, y me la paso demostrando que se trata de una ideología reduccionista, maniquea, dogmática, anti-científica, retrógrada, totalitaria, androfóbica, violenta, vandálica, gansteril, sectaria, parasitaria, victimista y chantajista.

Y, de hecho, la “denostación” realmente la podemos encontrar en productos propios del feminismo, como el #MeToo y los muros o los tendederos universitarios, en donde se ha calumniado y difamado de forma sistemática a miles de varones sin pruebas fehacientes… ¡eso sí que es “denostar”!

Ojalá “las y los abajo firmantes”, dizque académicas y académicos universitarios, al menos consulten el significado de “denostar” en cualquier diccionario.

Y ojalá, también, “las y los abajo firmantes” relean sus libros de lógica del bachillerato, para que se enteren de que su apelación al supuesto “reconocimiento nacional e internacional” del feminismo no es más que la reproducción de tres falacias: falacia ad populum, falacia ad baculum y falacia ad verecundiam.

Se nota que “las y los abajo firmantes” no me han leído realmente. Muchas veces he demostrado cómo se ha impuesto la mitología feminista en el espacio público, nacional e internacional: sus lobbies se han encargado de penetrar en las instancias de toma de decisiones para contaminarlas con sus rollos victimistas y chantajistas. Y los tomadores de decisiones terminan cediendo a todo lo que les piden con tal de no ser llamados: “machistas, misóginos, heteropatriarcales, androcéntricos, falocráticos y bla bla bla”.

Pero esencialmente el feminismo es pseudociencia (Carl Sagan), es una colección vulgar de imposturas intelectuales (Alan Sokal).

Luego dicen: “Independientemente, de que el autor argumente el derecho a la libertad de expresión, consideramos que sus opiniones fomentan discursos de odio, de discriminación, que atentan contra los derechos humanos y ciudadanos, mismos que contribuyen a la violencia que vive actualmente el país, específicamente aquella ejercida hacia las mujeres y hacia las comunidades de la diversidad sexual”.

Vuelvo a comprobar que no me han leído siquiera: el 01 de septiembre pasado, escribí en El Arsenal un artículo donde desmonto y despedazo la basura fascista ésa del “discurso de odio”, que no es otra cosa más que una vil estrategia para acallar, perseguir, censurar y reprimir a los disidentes y a los opositores “en nombre de los derechos humanos”. Lo que los fascistas llaman “discurso de odio”, nosotros, los demócratas, lo llamamos “crítica”. Esto que quede muy claro.

Para colmo, “las y los abajo firmantes” ni siquiera se han tomado la molestia de entender y aplicar correctamente sus propias categorías: deberían saber que, según sus propios cánones, para que un discurso se repute como “discurso de odio” debe incitar y provocar clara y directamente acciones de destrucción o de menoscabo de derechos de un grupo social determinado, bien identificado.

Perdón, bola de ignorantes “abajo firmantes”: ¿en qué momento yo he incitado o provocado, clara y directamente, acciones de destrucción o de menoscabo de derechos en contra de las feministas o de los “grupos de la diversidad sexual”?

Respuesta: ¡nunca!

De hecho, yo he retado a debatir a las feministas en múltiples ocasiones, y este hecho supone el reconocimiento de todos sus derechos humanos en tanto interlocutoras. Porque quien no reconoce los derechos ajenos, aplasta, persigue, agrede y reprime; y, quien sí los reconoce, se enfrenta a sus opositores mediante las palabras, las ideas y los argumentos.

¡Ahora resulta que “las y los abajo firmantes” ni siquiera alcanzan a entender sus propias categorías! ¡Qué vergüenza!

Y ya que “las y los abajo firmantes” hablan de la libertad de expresión, habría que preguntarles en qué momento, en qué parte de mis escritos, he conculcado el artículo 6º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. (Espero que, al menos, lo hayan leído una vez en su vida).

¿Saben quiénes sí han violado los términos del artículo 6º de la CPEUM, “abajo firmantes”? Los han violado las feminazis que cometieron los siguientes delitos los pasados días 12 y 16 de agosto:

Del fuero común:

Lesiones (artículo 130 del Código Penal para el Distrito Federal).

Daño a la propiedad (artículos 239-241 del Código Penal para el Distrito Federal).

Ultrajes a la autoridad (artículo 287 del Código Penal para el Distrito Federal).

Ejercicio ilegal del propio derecho (artículo 287 del Código Penal para el Distrito Federal).

Ataque a las vías de comunicación (artículo 331 del Código Penal para el Distrito Federal).

Del fuero federal:

Daño a monumento artístico (artículo 52 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arquelógicos, Artísticos e Históricos).

¡Listo, “abajo firmantes”, ya se pueden tragar sus propias palabras y sus propias acusaciones!

Y, para colmo del cinismo, “las y los abajo firmantes” se atreven a terminar su comunicado diciendo: “Por estos motivos les exhortamos a que sus políticas editoriales se apeguen a criterios éticos, de respeto y de veracidad”.

¿Cómo se atreven a hablar de “criterios éticos” quienes viven cobrando por dogmatizar y adoctrinar, por divulgar pseudociencia?

¿Cómo se atreven a hablar de “respeto” quienes postulan y defienden una mitología que conculca derechos fundamentales, y que desemboca en actos vandálicos o en campañas de difamación y de calumnia?

¿Cómo se atreven a hablar de “veracidad” quienes se asumen partidarios de un pensamiento falso, falaz, dogmático, reduccionista, maniqueo y retrógrado, cual es el caso del feminismo?

¡Pero qué cinismo de “las y los abajo firmantes”!

Para finalizar, no me resta sino retar a debatir, una vez más, a las feministas. La producción de Contrapeso Ciudadano ya había ofrecido su espacio para realizar un debate en estudio. O podemos hacerlo en la Sala de Consejo Académico de la UAM Xochimilco.

Yo siempre he estado dispuesto a debatir, a polemizar, a confrontar.

Yo soy Carlos Arturo Baños Lemoine, soy un pensador liberal-libertario, agnóstico, anticlerical, antifeminista, antisocialista, antipopulista, que siempre ha estado dispuesto a debatir…

Las feministas me han calumniado y difamado lo que han querido, incluso desde medios periodísticos como Milenio, pero la escoria fascista del feminismo nada puede ni podrá contra mí.

Así que queda lanzado el reto… ¡a ver si ahora sí aceptan!

Facebook: Carlos Arturo Baños Lemoine

Twitter: @BanosLemoine

Este artículo de análisis y opinión es de autoría exclusiva de Carlos Arturo Baños Lemoine. Se escribe y publica al amparo del artículo 6º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Cualquier inconformidad canalícese a través de las autoridades jurisdiccionales correspondientes.