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¡Réquiem para Ayotzinapa!

Raúl Flores Martínez.

Dicen que la esperanza muere al último, dicho que no aplica en el caso de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa que desaparecieron la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2015 en Iguala, Guerrero. Han pasado casi cinco años de esta lamentable desaparición y, hasta el momento, no hay una pizca de señal de que sigan con vida.

Han pasado más de mil 800 días de esos sucesos, más de 142 personas detenidas, de las cuales 77 ya recobraron su libertad; incluyendo a Gildardo López Astudillo, alias “El Gil o El Cabo Gil”, uno de los líderes de la organización criminal denominada “Guerreros Unidos”, quién informó a Sidronio Casarrubias, jefe de esta organización criminal, sobre un supuesto conflicto armado en Iguala con sus contras “Los Rojos”.

En cinco años no hubo resultados de las investigaciones que realizó la entonces Procuraduría General de la República (PGR) y el Grupo de Expertos Internacionales que indagaron, sobre todo les pagaron miles de pesos de apoyo para que realizaran las indagatorias correspondientes que al final, concluyeron en nada.

Líneas de investigación serán desechadas con las declaraciones del fiscal de la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el caso Ayotzinapa, Omar Gómez Trejo, de que realizarán una nueva investigación que no tenga vicios y sobre todo que esté limpia, algo descabellado hasta el momento.

Una dura tarea cuando algunos de los principales testigos fueron liberados al comprobarse que hubo violación en el debido proceso por declaraciones realizadas a través de la tortura, liberados que ya no podrán ser detenidos por el mismo delito, ya ni siquiera podrán ser llamados porque se violarían todas sus garantías individuales.

Esos detenidos que, de acuerdo con el exfiscal de Guerrero, Iñaki Blanco, los policías municipales de Iguala y Cocula fueron quienes privaron de la libertad a los estudiantes en complicidad con los integrantes de la organización criminal “Guerreros Unidos” que todos en esta parte de Tierra Colorada, saben que son los mandamases dentro de las corporaciones policíacas.

No cabe duda de que lo anunciado por el gobierno federal es un réquiem para los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, que hasta el momento, de manera fría y sin ofender a los padres de los mismos, posiblemente ya se encuentren sin vida, si es que en algún momento se resuelve este complejo problema de impunidad y narcotráfico.