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Hombres de letras, que acusáis a la mujer…

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Carlos J. Pérez García.

El gran Will era un genio que no siempre fue comprendido por las fuerzas de la naturaleza o por su propia familia. Su apellido, oigan, de difícil pronunciación para nosotros, suena allá como ‘checs-peaa’ y ha resonado en muchos tonos en el mundo a lo largo de los siglos (desde el XVI)… ello, en paralelo a nuestro Miguel de Cervantes que murió casi al mismo tiempo, si bien el idioma inglés se ha vuelto dominante incluso en la cultura y la cinematografía.

Alguien dijo que William Shakespeare “no era de una época, sino de todos los tiempos”. En el presente siglo su extenso y exitoso trabajo sigue siendo adaptado y (re)interpretado alrededor del mundo. Es autor o co-autor de 39 obras de teatro, dos poemas extensos y 154 sonetos, con más traducciones y representaciones que cualquier otro autor de su tipo. Se considera, así, el principal escritor del idioma Inglés y el más grande dramaturgo del mundo.

Estos días confirmé que, luego de que su teatro Globe en Londres fuera consumido por el fuego, el notable poeta, dramaturgo y actor regresó a su pueblo de Strafford-upon-Avon y no volvió a escribir los tres últimos años de su vida hasta su muerte a los 52, en abril de 1616. Pocos registros se tienen de su vida privada y eso ha generado múltiples estudios y teorías, pero hay ya elementos de interés que incluso dan lugar a nuevas obras cinematográficas y de teatro.

La Genealogía nos muestra al tercero de ocho hijos de John Shakespeare, un concejal y fabricante de guantes, y Mary Arden, la hija de un próspero terrateniente. Will había nacido en 1564 (se conoce la fecha de su bautizo, el 26 de abril) y se casó a los 18 años con Anne Hathaway de 26, quien dio a luz a Susanna a los 6 meses de la boda; un par de años después vinieron los gemelos: su hijo de nombre Hamnet y una niña Judith.

El muchacho murió a los 11 años de causas desconocidas, lo que ha traído especulaciones y, eso sí, afectó bastante a la familia… al padre, más que a nadie. En su retiro en casa y entretenido con la jardinería, se dieron ciertas secuelas en torno al talento heredado por los hijos y el papel de las mujeres y sus maridos como herederos de riquezas.

En fin, su producción literaria dio mayor o menor cabida a mujeres en obras como Romeo y Julieta, Macbeth, Othello, Hamlet o El Rey Lear, aparte de que algunas actrices se disfrazaban de hombres por la prohibición legal a la mujer para estar en el escenario. También resaltan las hipótesis sobre su religión protestante o católica (como su madre) o en cuanto a que él no pudo haber escrito tantas obras complejas sin haber viajado más y sin una educación apropiada.

Sus atrayentes sonetos fueron escritos en diversos períodos a lo largo de su vida, con una idea original de difusión privada hasta que se agruparon y publicaron en 1609. Veo, en las fuentes, que caen en dos grupos: uno sobre el problemático amor por un joven hermoso (Fair Youth), y otro sobre el emproblemado deseo por una mujer casada (Dark Lady).

Vean, ni siquiera está claro si con estas figuras literarias se recogen personajes reales, o si el “yo” del autor que se dirige a ellas representa al propio WS. Pero, ojo, hay quienes consideran que aquí el autor “abrió su corazón” e incluso hacen conjeturas sobre sus tendencias bisexuales (pansexuales, dirían hoy).

Sus sonetos serían reflexiones en torno a la naturaleza del amor, la belleza, el sexo, la procreación, el tiempo y la muerte. Esbozo ahora algunas referencias y muestras sobre esta enigmática parte de su obra, para continuar la semana próxima.

Son muchas las hipótesis alrededor de a quién pudo haber dedicado WS la única publicación de estos versos que se hizo cuando él vivía (sólo indicó ‘a W. H.’), si bien la principal es la del Conde de Southampton (su apuesto mecenas a los 21 años) con las iniciales de su nombre invertidas. Así parece el joven al que se refiere la mayor parte (del 1 al 126), en tanto que los restantes 28 hablan casi todos de una misteriosa dama oscura.

A él le dice ‘¿Debo compararte con un día de verano?/Tú eres más adorable y estás mejor templado’ (S. 18) o ‘dales ese tesoro y a mí dame tu amor’ (S. 20). A ella: ‘considero a mi amada tan única/que no existe ilusión alguna que la iguale’ (S. 130). ¿Ficción literaria?

* NO PUEDO DEJAR EL dramático tema que ocupa hoy la atención de la mayoría de los mexicanos: el esperanzador pero malhadado desenvolvimiento de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, un proceso más de ocurrencias que de cambios relevantes y de fondo. Igual, tendrá un gran impacto en nuestras vidas.

Continúa, aun sin pies ni cabeza, con su pretenciosa pero ingenua transformación histórica, y en lugar de un futuro sí se observan tendencias al pasado y el antepasado… ambos tan imperfectos.

Eso se ve en la economía (populismo nacionalista y ‘pre-neoliberal’ de la década anterior a 1980); en la orientación tercermundista y de soberanía alimentaria o energética; en el petróleo como “palanca de desarrollo”; en los precios de garantía en el campo; en los caminos de mano de obra; en las largas prédicas y jornadas sin mayor efectividad; en la demagogia y el regreso de rencores que se sentían superados.

Ahora AMLO respeta ciertos mercados y equilibrios fiscales o financieros, además de mantener la política anti-inflacionaria del Banco de México, pero no acredita una visión de futuro en cuanto a crecimiento (desarrollo), inversión, competencia, productividad, financiamiento sólido o calidad de la educación. En esto último, fíjense, se da una especie de contrarreforma educativa que va al pasado como parte de sus deudas electorales y su rechazo a las reformas estructurales que tanto se habían buscado.

Antes afirmaba que la inseguridad se resolvería desde el primer día de su gobierno. Luego, al confirmarse un creciente deterioro, el 22 de abril se comprometió a que en seis meses “disminuirá la inseguridad” con sus programas sociales y la Guardia Nacional. Bueno, ¡quedan 24 días!

¿Acaso los críticos somos una mera “oposición” de “adversarios” mal intencionados, o bien a él y sus feligreses les haría falta un poco de autocrítica?

Miren, podemos tener simpatías por sus objetivos a partir de un diagnóstico, pero sus vías y estrategias no le rendirán frutos en materia de desarrollo y bienestar a mayor plazo. Así de sencillo; así de complicado y lamentable.

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