Los “moretones” del ombusdman

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Francisco Garfias.

Palabras sabias las del ombusdman nacional, Luis Raúl González Pérez, en días difíciles para los organismos autónomos que, por la forma en que han sido tratados, estorban a la 4T:

“Cuando se busca debilitar a las instituciones, cuando no se atienden sus recomendaciones, cuando no se aceptan las mismas, desde luego que debilita a la institución, pero lastima más a las víctimas.

“Los moretones un día se le quitarán al ombusdman, pero tal vez las heridas a las víctimas no se les restañen”, dijo el hombre, en un foro sobre la evolución de instituciones de Derechos Humanos.

Sabemos que González Pérez es malquerido en Palacio Nacional. El presidente de la República ni su Informe recibió.

Traía críticas a la actual administración por la crisis en el abasto de alimentos, al aumento de asesinatos en 2019; los ataques a periodistas y defensores de los derechos humanos.

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El ombusdman le dijo a Ricardo Monreal, en la reunión que sostuvieron ayer en el Senado, que tres temas lo tienen preocupado: Ayotzinapa, Tlatlaya y las estancias infantiles.

El titular de la CNDH no estaría de acuerdo con la liberación de los detenidos vinculados con la desaparición de los 43 normalistas, según la versión del encuentro que dio el senador.

Los implicados –policías municipales y delincuentes– fueron dejados en libertad por jueces inescrupulosos que alegaron violaciones al debido proceso, a sabiendas de que eso no quiere decir que no sean responsables.

De Tlatlaya, el ombusdman dijo que fue “presionado” cuando vinculó a policías en el lamentable caso de la ejecución sumaria –por militares– de 15 personas, de las 22 encontradas muertas en una bodega de ese municipio mexiquense en 2014.

Se quejó también de que la recomendación sobre estancias infantiles ni la vieron, ni la oyeron en el Gobierno Federal.

Es muy probable que González Pérez se vaya con sus “moretones” el próximo mes de noviembre. Sus posibilidades de reelección en el Congreso, dominado por Morena, son nulas.

Pero allí seguirá Ayotzinapa con la irresponsable promesa de este gobierno de encontrar a los normalistas; Tlatlaya y sus deliberadas omisiones, y con los niños sin las estancias infantiles eliminadas por la 4T.

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Ya que estamos con Monreal. El coordinador de la bancada de Morena en San Lázaro coincide con señalamientos de que hay que ser cuidadosos de no mandar a la calle a “primo delincuentes” que puedan representar un peligro para la sociedad.

Se refirió, en concreto, a la liberación de reos que no tienen debidamente comprobado su grado de peligrosidad o su necesidad de incorporarse a la sociedad.

“Eso es lo que tenemos que revisar. La ley no puede tener referencias concretas. Debe haber un criterio general de evaluación. Por eso hablo de tener mucho cuidado. No es fácil una Ley de Amnistía”, reconoció.

El Presidente López Obrador, sin embargo, no la ve con la misma cautela, a juzgar por lo que declaró ayer en la mañanera:

“La iniciativa, en particular, tiene que ver con la gente humilde que no fue asistida, que no tuvo abogados. Es dejar en libertad a indígenas encarcelados injustamente, mujeres, ancianos.

“Quienes no tuvieron una defensa adecuada. Los delitos por los que fueron encarcelados no son graves”, manifestó.

La iniciativa fue enviada por el Ejecutivo a la Cámara de Diputados el pasado fin de semana. Hoy entra al pleno, con la venia de la CNTE.

La intención en San Lázaro es aprobarla este mismo mes, dijo ayer Mario Delgado, jefe de la bancada de Morena en San Lázaro quien busca bajar la percepción de que será la gran puerta giratoria para los delincuentes.

Para paliar esa percepción repite que no beneficiará a homicidas, secuestradores o a quien haya cometido cualquier otro delito grave.

“Lo que sí se va a buscar es que esta Ley se replique a nivel estatal, para que sea más la población afectada”, puntualizó.

FIN.