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Giammattei, el estadista que relanzará a Guatemala

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Hilde Alfonso Menéndez Castillo.

En Guatemala se respiran nuevos aires y se vislumbra una transición. Estamos pasando de un país que tenía poca presencia en el plano internacional, a uno que promueve su propia agenda de manera propositiva y estratégica.

El 27 de junio pasado, fecha en la que el entonces candidato del “Partido Vamos”, Dr. Alejandro Giammattei, visitó el Senado mexicano y la Cámara de Diputados, se marcó un nuevo camino en las relaciones internacionales del país más importante de Centroamérica.

Tradicionalmente, en el periodo entre la fecha de la elección y la toma de protesta, se había visto a los presidentes electos en algunas apariciones locales o asistiendo a determinados eventos nacionales. Sin embargo, ahora hemos sido testigos de la participación del Presidente electo en reuniones con los organismos multilaterales de los que Guatemala forma parte, así como con actores políticos de otras naciones.

El incidente en el cual se le negó la entrada a Venezuela al Presidente electo se enmarca en esta nueva agenda regional en la que se busca promover la democracia y los derechos humanos.

Bajo el impulso del actual Presidente electo se nota el reemplazo de la dimensión localista por una agenda con perspectiva en la región, en países como Colombia, El Salvador, Estados Unidos, México y Panamá.

Lo vimos desde aquel histórico 11 de agosto, en que gana la segunda vuelta en la elección presidencial y es de esperarse que continúe por este rumbo hasta que tome posesión y juramente como presidente, el 14 de enero de 2020, y más allá.

Guatemala hoy transmite un formato diferente en su mensaje al mundo. El quetzal está abriendo las alas, renaciendo para reivindicar en cada paso la gloria de la cultura maya. Se aproxima, sin duda, una fuerte consolidación en las relaciones bilaterales con México.

Lo más relevante es que esta postura del Presidente electo no proviene de la improvisación. Fueron muchos años a través de los cuales Alejandro Giammattei construyó una visión clara de lo que requiere Guatemala. Recorriendo cada departamento, municipio y localidad, caminando con el pueblo y sintiendo las calamidades cotidianas.

Especialmente aquellas que fueron producto de la frivolidad con la que unos cuantos gobernaron: a su modo, manipulando números y pretendiendo presentarlos como datos duros, estadísticas maquilladas con las que perdieron la sensibilidad.

Es el recorrido de Giammattei lo que lo ha templado y preparado para el cargo público más alto al que puede aspirar un guatemalteco. Gracias a ese recorrido está listo para cumplir con responsabilidad y humanismo el encargo de Presidente de la República de Guatemala.

Igual que el presidente de Estados Unidos, el Dr. Giammattei ha manejado en su discurso la construcción de un muro. Lo ha dicho una y otra vez en cada entrevista, conferencia o discurso público. Lo dijo antes y durante su campaña, en cada viaje lo sigue pregonando.

Pero, a diferencia de aquél, el muro que el presidente electo de Guatemala trae en mente, es un MURO DE PROSPERIDAD, un muro intangible pero que se sienta en cada casa, escuela, fábrica y parcela. Un muro que detenga el flujo migratorio y haga que los que se vayan sea por su libre elección, no por la necesidad, producto del hambre, violencia o falta de oportunidades. La visión es más profunda, pero se resume en esas tres palabras, que expresan lo que viene para Guatemala con la nueva administración.

El Plan Nacional de Innovación y Desarrollo presentado por el presidente electo para llevarse a cabo de 2020 a 2024 contempla un cambio radical en la forma de gobernar. Necesariamente la agenda global tiene que hacer su aporte en los cambios locales que se quieren durante los cuatro años de su periodo.

Claro ejemplo es el anuncio que hiciera el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a finales del mes de septiembre, respecto a donar a Guatemala 30 millones de dólares para conservación de bosques y selvas a lo largo de la frontera entre ambos países.

El trabajo local será arduo y lleno de vicisitudes: hay desigualdad, violencia, frustración y una enorme brecha entre los que tienen muy poco y los que concentran la riqueza. La transformación de lo local es todo un reto, pero será un logro que impacte positivamente a nivel regional primero, y global después, sentando un precedente que sirva de ejemplo para otras naciones del mundo en vías de desarrollo. Un desafío con un estilo propio, que lejos de confrontar a los extremos, requiere el involucramiento de todos para, juntos, construir una Guatemala diferente.

Prueba de lo analizado en las anteriores líneas, es lo sucedido el 7 de octubre pasado, en un auditorio de la Ciudad de México: el Presidente Electo, en su presentación en el Foro Forbes de Negocios se llevó, no sólo las palmas, sino también el ánimo de los presentes, después de convencer durante su disertación de que Guatemala tiene ahora una nueva ruta y está en el momento exacto de apostarle a la inversión.

Los muros de prosperidad son el mecanismo que elevará el nivel de bienestar para todos, en su construcción no se puede despreciar ningún esfuerzo y, como Giammattei lo sabe, éstos pueden provenir de ambos lados de la frontera política de Guatemala.