web analytics

Fernando A. Mora Guillén*.

· ¿Cuándo perdimos la capacidad de asombro?

· La confianza de Carlos Slim.

· Ante el dengue, la incompetencia del estado. 

Esta semana la violencia ha escalado todo lo inimaginable; el martes una decena de policías fueron embozados en Aguilillas, Michoacán; el miércoles la violencia surgió en Guerrero, con la muerte de un militar y civiles en la región de Iguala; sin embargo el jueves, cuando pensábamos que nada peor podría suceder, en Culiacán el Ejército y la Guardia Nacional, identifican y detienen a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín Guzmán Loera. Tras la detención se desató la peor violencia imaginable en la Ciudad de Culiacán, Sinaloa; misma que termina cuando el grupo de delincuentes, lograron una negociación y la liberación de Ovidio Guzmán. ¿Hubo la orden del Presidente de la República o el pacto fue un tema entre los Secretarios de Seguridad Ciudadana, de la Defensa Nacional y de Marina?

Nunca entenderemos en qué momento se perdió la capacidad de asombro, para permitir la libertad de un líder de la delincuencia organizada, anteponiendo como argumento el salvar vidas, cuando en sí la violencia de más de cuatro horas dejó un saldo rojo, pánico y tiñó de rojo a la sociedad sinaloense.

¿En qué momento se perdió la capacidad de asombro? ¿No bastó con que normalistas secuestraran a militares; o con que la delincuencia organizada preparara una emboscada con armas calibre 50? 

El mensaje que se envía al mundo, es de un estado fallido. En distintas colaboraciones he señalado que en los últimos diez años los mexicanos estamos viviendo en medio de una revolución. En una guerra que día a día cobra mayor relevancia, con factores distintos a los vividos hace más de cien años, pero debemos estar conscientes de los difíciles momentos que nos encontramos, y de los acontecimientos violentos que con mayor frecuencia se presentarán en nuestro día a día.

Tómelo con interés.- El empresario Carlos Slim lanzó una señal de certidumbre en favor del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador; destacó que hay la confianza en invertir en infraestructura, y otros sectores. Al igual que Miguel Alemán Velasco y otro empresarios, el principal motor del sector empresarial, es la necesidad de enviar al exterior un mensaje de certidumbre, de unidad, y de que México superará la difícil situación que hoy enfrenta.

A unas horas de que Slim realizara su máximo esfuerzo para apoyar al Gobierno de López Obrador, el actuar de la delincuencia organizada ante la detención de Ovidio Guzmán, terminó con la señal de estabilidad y gobernabilidad; ha quedado la evidencia de que no hay autoridad, ni Gobierno, y que en efecto lo que lamentablemente se visualiza desde el extranjero, es una realidad, es un alto riesgo invertir en México. Un riesgo que los inversionistas nacionales deben correr por tratar de rescatar a nuestro querido país, pero que los capitales extranjeros no están dispuestos a correr. De ahí que nuestra economía esté paralizada, y nos encontremos en una recesión que sí quita el sueño al Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, como lo señaló esta misma semana en la capital de los Estados Unidos. La confianza de Carlos Slim en la administración de López Obrador, quedó rebasada a unas horas. La señal al exterior es de incertidumbre e ingobernabilidad, el Fondo Monetario Internacional ya había ajustado a la baja las expectativas económicas de México, la confianza ha quedado superada por los hechos.

Tómelo con preocupación.- Este año, el dengue ha marcado nuevos índices en nuestro país; la situación que se hace pública mediante el estudio “Panorama Epidemiológico del Dengue 2019”, deja al descubierto que en más de la mitad del país, los índices están fuera de control. La falta de insecticidas, tardías acciones preventivas, y el desabasto de medicamentos y materiales en el Sector Salud, nos han llevado a un escenario de Alto Riesgo Epidemiológico en el país. En el más sencillo de los análisis de la problemática, en 2018 se confirmaron 7,320 casos, este año el registro ya es de 25,023 confirmaciones, el triple; lo que evidencia la magnitud del problema. La Curva Epidémica de Casos de Dengue muestra lo que el Secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, intentó negar u ocultar al comparecer el pasado miércoles ante la Cámara de Diputados; en Salud también la administración ha quedado rebasada y nos enfrentamos a un estado fallido ante el desabasto de medicamentos y materiales, que cuesta ya muchas vidas ante la desesperación de médicos en Institutos Nacionales del Sector, que en el pasado estaban acostumbrados a un ritmo elevado de trabajo y ahora ante la falta de medicamentos y materiales, deben hacer un esfuerzo para calificar en qué casos se puede actuar y resolver la situación de los enfermos, y en cuáles otros el esfuerzo será inútil.

Twitter: @Fernando_MoraG

Facebook: Fernando Antonio Mora

*Maestro  en  Comunicación  Institucional  por  la  Universidad Panamericana.

*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

* Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.