Raúl Flores Martínez.

Cada día es más evidente la falta de estrategia y sobre todo de comunicación del Gobierno Federal que aún considera que los mexicanos estamos en modo borrego para creer todo lo que nos dicen.

Más de cinco horas de bala en Culiacán, Sinaloa, puso de rodillas al Gobierno Federal, Sedena y Fuerzas del Orden en están localidad donde el Chapo Guzmán, sigue siendo el Rey.

El cártel del Pacífico, le demostró al Gobierno Federal su brazo armado, su logística, estrategia y capacidad de movilización en cuestión de minutos.

Quienes hemos estado en Culiacán, sabemos de sobra que este territorio, es y seguirá siendo del “ Chapo” Guzmán; ayer quedó más que demostrado al rescatar intacto a Ovidio Guzmán López, hijo del narcotráficante.

Aún no lo reconocen las autoridades; sin embargo, la amenaza de ejecuciones masivas en la unidad habitacional de la Sedena por parte del cártel del Pacífico.

Amenaza que fue tomada en serio por los aparatos de inteligencia que al evaluar que no estaban en  igualdad de circunstancia en personal y armas decidieron doblar las manos y dejar libre al líder del crimen organizado. 

Ahora solo basta esperar los pretextos; si es que puede haber para dar a conocer la vergonzosa salida que tuvo el ejército para evitar una masacre.

Digo vergonzosa porque los militares recibieron la orden Presidencial de dejar libre a Guzmán López ante la movilización de más células de Sinaloa.

Con esto, ahora debemos esperar la reacción de las demás organizaciones criminales que ya se dieron cuenta que el Gobierno Federal tiene un talón de Aquiles que fue exhibido.

En Culiacán se sabe que el “Chapo” sigue siendo el Rey, un poder heredado a sus hijos que puso en jaque en cuestión de horas al actual gobierno que exhibió su inexperiencia para negociar y llevar a cabo operaciones quirúrgicas que solo las saben hacer las Unidades de Operaciones Especiales de la Armada de México.

Ayer fue el Cártel del Pacífico, quizá mañana sea el Cártel Jalisco Nueva Generación y así se verá el efecto dominó, al fin los abrazos, el fuchi-guácala, seguirá siendo la estrategia contra la inseguridad en México.