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De todo eso, oiga

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Carlos J. Pérez García.

La verdad resulta importante, claro. Y también vienen a serlo sus límites. Pueden ser otra cosa o la misma, según se les vea.

Usted, don Andrés, es un hombre taimado y pertinaz, un gran agitador de conciencias al que le cuesta mucho perder y que apenas suele escuchar los ecos de ciertas anécdotas históricas. Como ya está acostumbrado a hacer su voluntad, me dirijo aquí a su señoría y no a su partido ni a los legisladores morenistas o a los miembros del Gabinete de la llamada “Cuarta Transformación”.

A estos últimos no los escucha y ya ni siquiera intentan convencerlo de que acepte sus sugerencias en Economía o Educación… Si acaso escucha un poco a los de Marina, Defensa y Relaciones Exteriores, pero casi todo depende de usted y su peculiar personalidad.

Se ha confirmado que es un líder muy persistente, que ha sido visto como una esperanza y también como un peligro para México, pero estos 330 días desde que tomó posesión nos comprueban que el saldo neto (negativo más que positivo) puede afectar demasiado al país. Así, me tomo la libertad de plantearle lo siguiente:

1. La realidad resulta mucho más compleja de lo que usted suponía a partir de sus experiencias locales, al tiempo que ningún autoengaño le ayuda a resolver las cosas a fondo y en forma permanente. Pero, ojo, cabe actualizar un poco el análisis al complicarse distintos temas.

2. Del desastre de Culiacán se ha comentado bastante: resalta una serie de especulaciones o preguntas que aguardan respuestas, aunque igual resta que no haya tantas consecuencias negativas más adelante al no ver usted esto con seriedad ni ganas de aprender. Se destaca que 1) la estrategia de seguridad ha fallado, o bien que 2) ni siquiera hay la estrategia que pide Estados Unidos.

3. Habla usted de “evitar muertes”, pero la improvisación y la ineptitud matan a muchos más en diversos plazos. No es fácil saber si sus loas al amor y la vida humana son expresiones de ingenuidad, cristianismo o mera simulación.

4. Aun con un operativo tan adverso y tan mal comunicado que trae riesgos de implicaciones perversas en cuanto a la eficacia de la extorsión y el predominio de la impunidad, la discusión se ha orientado a que su popularidad personal no se ve afectada y es admirable su habilidad para darle la vuelta a las cosas a su favor. Cierto, fíjese.

5. Eso sí, a pesar de los errores que pueda cometer, no estoy de acuerdo con los arrebatos golpistas de algunos de sus “adversarios” más críticos, ni tampoco con los intentos de poner al Ejército Mexicano en contra del Presidente de la República. Creo que en todo esto tendrá usted el respaldo de más y más mexicanos.

6. De hecho, muchos lo apoyaremos si se tiene que enfrentar a los narcos o a Trump, aunque esperamos en ello políticas y estrategias más profundas y eficaces, que no resulten contraproducentes ni tengan costos tan superiores a los beneficios.

7. Lamento que a todos sus críticos en materia económica o de educación o de seguridad, nos llame “conservadores corruptos” en una descalificación ideologizada que, por lo demás, no especifica ni prueba esa corrupción. En general, son mentiras.

8. A mí, oiga, me gustaría que fuese usted más de izquierda progresista, no tanto una especie de reaccionario en contra del pasado reciente (esos 36 años de 1982 a 2018) y a favor de un fallido antepasado (1970-1982): el sacrificio de una modernización que sin duda se vio afectada por la desbordada corrupción, en aras de un populismo regresivo o retardatario que ya parecía superado, aunque acepte hoy importantes componentes del posterior (neo)liberalismo económico.

9. El problema aquí es que si la economía y la educación no funcionan, eso lo pagarán “primero los pobres”: los más vulnerables, que cada año aumentarán. Luego no diga que nadie le advirtió ni que fue culpa de otros.

10. No olvide usted que sin crecimiento no hay paraíso, y que sin crear riqueza tampoco hay nada bueno qué distribuir. Igual, insiste que no va a cambiar sus estrategias pero persistencia no debe significar necedad.

11. Al radicalizarse a diario en contra de medios e individuos que ve como adversarios o culpables de los problemas a enfrentar, sus críticos también se radicalizan en México y en el extranjero. Sus colaboradores poco le ayudan al seguirle la corriente con abyección (como le gusta a usted)… e incluso lo avalan y legitiman en rutas muy desacertadas y, a largo plazo, perjudiciales.

12. Y aunque le puedan dar más popularidad, sus burlas y desplantes le van a costar a la larga… tanto a usted como al país. Créame, los resultados son otra cosa.

* ES ADMIRABLE LA CLARIDAD y profundidad de algunos caricaturistas al representar ángulos fundamentales de la vida y la política. Tal es el caso del genial e influyente Paco Calderón en el periódico Reforma y en redes e internet.

El último domingo, digamos, publicó un cartón sin nombres (sólo rostros con su calificativo) que explico aquí un poco, sobre todo para quienes no lo hayan visto, en el entendido de que complementa muy bien el texto anterior y lo que suelo plantear en estas páginas.

Se trata de las caricaturas de nuestros diez ex-presidentes de 1958 al 2018… y el actual en una última viñeta más amplia. A cada uno le agrega una sola palabra que lo caracteriza: ‘Popular’ (Adolfo López Mateos), ‘Displicente’ (Gustavo Díaz Ordaz), ‘Demagogo’ (Luis Echeverría), ‘Fatuo’ (José López Portillo), ‘Moralino’ (Miguel de la Madrid), ‘Taimado’ (Carlos Salinas), ‘Frugal’ (Ernesto Zedillo), ‘Boquiflojo’ (Vicente Fox), ‘Impulsivo’ (Felipe Calderón) y ‘Cínico’ (Enrique Peña Nieto).

Ya podrán imaginar ustedes los trazos de cada caso (Echeverría de guayabera en un discurso; De la Madrid de traje blanco con una vela de primera comunión; Fox y su guante de box en la punta de la lengua, que le regresa cada golpe; Calderón con una mecha prendida en la cabeza).

El recuadro final nos dice: “Adjetivos que comparte el actual presidente con sus predecesores, aunque jure y perjure que él es distinto…”. La ilustración viene a ser un traje negro con camisa blanca, corbata y banda presidencial, de cuyo cuello sólo sale una banderita blanca ante un ratón con megáfono que advierte “Ríndanse, los tenemos rodeados”, y se ve la figura de un pequeño AMLO encuerado y apurado que trata de escapar por el espacio vacío de una de las mangas.

En fin, con referencia a eso de “distinto”, remata el gran monero: Ninguno de los otros resultó ‘Sacatón’.

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