Huachigás enciende alerta en 6 estados

México.- Primero se ubicaba la unidad, luego se robaba el camión y se trasladaba a otro sitio para guardar los cilindros de gas LP, finalmente la unidad era abandonada y las empresas recuperaban la unidad. Sin embargo, la delincuencia organizada comenzó a conservar los vehículos, cilindros y pipas para rellenarlas con producto robado que se comercializa hasta en un 50% por debajo del precio de mercado.

El robo de gas LP, también conocido como huachigás, es un delito que se incrementa de manera gradual en México, los grupos criminales aprovechan que hay más kilómetros de gasoductos que de ductos de gasolina y diésel, y que muchos son privados. El producto de la ordeña se almacena en las pipas y cilindros robados para su venta.

“Desde hace un par de años empezamos a tener más problemas porque los vehículos ya no aparecen, los roban y se los llevan y los conservan, nos imaginamos que para seguir transportando el gas y llevándolo a vender”, explicó el presidente de la Asociación de Distribuidores de Gas LP del Interior (ADIGAS), Víctor Figueroa.

Señaló que ADIGAS estima en 3 millones de pesos mensuales sus pérdidas por el robo de producto y de los vehículos. Además, más de 400 unidades hurtadas.

También, los distribuidores tienen que cuidarse la delincuencia como competencia por los clientes, pues ofrecen hasta en 5 pesos el litro de gas robado.

“Preguntamo si podemos nosotros ofrecer algún precio que sea competitivo, pues clientes de mucho tiempo nos dan un dato fuera de proporción, nos dicen que se lo están vendiendo a la mitad del precio, eso desde luego nosotros no lo podemos igualar”, sostuvo.

Figueroa explicó que tienen detectados los puntos con mayores ilícitos en Puebla, Tlaxcala, Guanajuato, Tamaulipas, Veracruz y parte de Nuevo León.

Los operativos del gobierno para detener el robo de gasolina provocó que los grupos criminales se mudaran a un combustible más sencillo de robar, explica el director de la consultora en seguridad Etellekt, Rubén Salazar.

“Se logró controlar el robo en los oleoductos, y estas organizaciones comenzaron a migrar a gasoductos, la red es más extensa”, explica.

De acuerdo con Salazar, de enero a junio de este año se detectaron más de 500 tomas clandestinas en gasoductos, principalmente en Hidalgo, Edomex, Puebla, Veracruz, y la Ciudad de México.

Aunque no existen cifras oficiales de las pérdidas por parte de Petróleos Mexicanos, sostiene Salazar, éstas representan entre 3 y 4 por ciento del inventario de la paraestatal.

“En 2017 se robaban en promedio 6 mil barriles diarios de gas LP. Nosotros calculamos pérdidas de Pemex en 2017 de 3 mil 200 millones por robo de gas LP. Sin embargo, estas cifras pudieron duplicarse en 2019”.

El Heraldo de México / Paris Alejanro Salazar