¿Infancia “trans” en CDMX? Nueva aberración e infamia de la “ideología de género”

Carlos Arturo Baños Lemoine.

Una nueva aberración de la “ideología de género” está enlistada para votación en el pleno del Congreso de la Ciudad de México. Resulta que las Comisiones Unidas de Administración y Procuración de Justicia y de Equidad de Género del Congreso capitalino, aprobaron un dictamen para reconocer legalmente las “infancias transgénero”, a objeto de permitirles a niñas, niños y adolescentes elegir su nombre y su género.

Sí, así como lo leen, mis amables lectores…

Una infamia más de la “ideología de género”, pero ahora con la intención de contaminar el mundo infantil y adolescente, de suyo complicado en estos tiempos caracterizados por la ausencia o la debilidad de referentes adultos como figuras fuertes de protección, acompañamiento, autoridad y corrección.

Foto: Periódico AM

Dentro de este mismo espacio de análisis, crítica y opinión, yo ya había manifestado mi oposición razonada al “fenómeno trans”: allí está mi artículo La polémica “Miss Trans” de España (del 07-X-2019).

Y la argumentación es muy sencilla: el principio de auto-adscripción identitaria (“yo soy lo que creo ser, no lo que soy objetivamente”), en el que se basa el “fenómeno trans”, siempre quedará reducido al absurdo, siempre topará con un callejón sin salida.

En ese mismo artículo afirmé que a los partidarios de la “ideología de género” les molesta mucho la biología. De ahí su resistencia a reconocer el peso de la misma. Les genera malestar aceptar que existe una cosa llamada “sexo”, el cual viene dado por una estructura genética-hormonal-gonadal-genital que es objetiva y viene de nacimiento. Y esa cosa llamada “sexo” es una estructura esencialmente binaria (XX para mujeres y XY para varones), que presenta su respectiva y discordante atipicidad (intersexualidad).

Caprichosamente inconformes ante el peso de la realidad biológica, los partidarios de la “ideología de género” han creado una pseudo-realidad, una “realidad ilusoria” (¡vaya oxímoron!): pretenden asumir una identidad que no les corresponde, alterando para ello su apariencia física a través de tratamientos hormonales e intervenciones quirúrgicas. Pero en la prístina fuente de todo (la genética) las mujeres seguirán siendo mujeres (XX) y los varones seguirán siendo varones (XY).

Y el peso de la realidad y de la ciencia es determinante: una “mujer trans” no menstruará por más citas que tenga con el ginecólogo, y más bien tendrá que visitar al urólogo para tratar su eventual cáncer de próstata. ¡Realidad biológica, así de simple!

Y que quede claro que toda persona tiene el derecho de hacer lo que quiera con su cuerpo, que por algo es suyo. Pero nadie tiene el derecho de imponernos sus ensoñaciones como si se tratara de una realidad objetiva para todos… ¡no, señoras y señores!

Por eso resulta penoso que legisladores ignorantes de la realidad y de las bases del Derecho Moderno, se atrevan a legislar sandeces con tal de pasar por “progres”…

Y debemos insistir en que el principio de auto-adscripción identitaria es una tarugada, porque llevaría a toda las sociedades a absurdos cotidianos.

Ejemplo: apelando al principio de auto-adscripción identitaria, yo me autopercibo y concibo como “vaquita marina en peligro de extinción”… ¡claro, porque si se vale lo “transexual-transgénero” también ha de valerse lo “transespecie”! ¡Si no, yo gritaría a los cuatro vientos que me están “discriminando”!

Pues bien, el Estado tendría que reconocer mi nuevo “estatus” y asumir las consecuencias de mi cambio de identidad en el “mundo real”: no sólo yo dejaría de pagar impuestos (las vaquitas marinas no lo hacen) sino que, además, recibiría dinerito público para evitar mi extinción… ¡absurdo, por supuesto!

Y así como lo hicimos con el sexo, el género y la especie, podríamos hacerlo también con la edad, la nacionalidad, la raza, la clase social, el grado académico, la condición de discapacidad, la condición de morbilidad, etc.

Foto: Congreso de la Ciudad de México

¡Si la objetividad de la realidad no importa, como pretenden los partidarios de la “ideología de género”, pues a darle a la imaginación, chingao! Si a caprichitos vamos…

¿Lo ven? Resulta estúpido, absurdo y aberrante tratar de pasar por encima de la realidad sólo para hacernos los “progres”… ¡aunque se trate de diputados, senadores, alcaldes, gobernadores o presidentes!

Y, bueno, si lo del “fenómeno trans” deviene lamentable para gente adulta… ¡imaginémoslo para los infantes y los adolescentes!

Carajo, la personalidad individual es algo que se va cocinando poco a poco a lo largo de los años. Los niños hoy quieren parecerse a su papá, mañana a Batman y pasado mañana a Justin Bieber, por decir algo… Y los adolescentes ni qué decir: un día se sienten el Che Guevara y, al día siguiente, Michael Jackson o Lionel Messi.

¡Joder, maldita sea!

¿Pero a qué imbécil se la puede ocurrir que un niño puede tomar “autónomamente” decisiones tan trascendentes, con tan poca experiencia de vida y con tan poco conocimiento sobre la misma?

¿A qué obtusos diputados locales de la Ciudad de México se les ocurrió esto de la “niñez trans”?

Bueno, pues a la cabeza de dicha iniciativa están dos morenistas: Paula Soto y Temístocles Villanueva.

En comisiones, la aprobación avanzó con 19 votos a favor y tres en contra, por lo que se espera que en esta semana que inicia se presente para su votación ante el pleno del Congreso de Ciudad de México.

Por supuesto que, desde este modesto espacio de análisis y opinión, manifiesto mi total y absoluto rechazo a esa aberración e infamia jurídica de los diputados de MORENA.

Los niños y los adolescentes no deben ser conejillos de indias de la “ideología de género”, ni en México, ni en ninguna otra parte del mundo.

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Twitter: @BanosLemoine

Este artículo de análisis y opinión es de autoría exclusiva de Carlos Arturo Baños Lemoine. Se escribe y publica al amparo del artículo 6º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Cualquier inconformidad canalícese a través de las autoridades jurisdiccionales correspondientes.