La transición geopolítica que vivimos hoy sin darnos cuenta. Segunda parte

Jorge Miguel Ramírez Pérez.

La caída del Muro de Berlín como ahora se sabe, fue gran parte por la iniciativa de la inteligencia rusa, la KGB; que sabía de antemano de la mega manifestación que se gestaba en la Alexander Platz, cerca del Muro para asaltarlo por manifestantes alemanes orientales, los del lado comunista. Por eso no hubieron ni policía, ni milicia armada ese día.

Pero no fue una decisión aislada, sino que había más, para dejar que las fuerzas opositoras al comunismo lograran sus objetivos. Fue una decisión del círculo de poder, para renovar a fondo la política rusa y deshacerse del lastre que le causaban países con poca productividad y pobre aportación a los fines económicos y militares del Pacto de Varsovia; es decir, ya no podían cargar a: Polonia, Hungría, Bulgaria, Moldavia, Eslovaquia, e incluso Yugoslavia. Solo los checos y algunos territorios de Alemania del Este, contribuían al despliegue industrial y económico adecuado.

Esas consideraciones de fondo debió asumir la nomenklatura soviética contra su voluntad, son las mismas que han tenido los grandes imperios, que abarcan muchos territorios y poblaciones, que por una parte no pierden su carácter levantisco y por otra, representan una carga desmesurada y creciente para la potencia hegemónica. Aristóteles se lo explicó a Alejandro siglos antes de Cristo.

De esa manera también los Estados Unidos de América, al finalizar el régimen de Obama cargaban un interminable tren de compromisos, no vitales para ellos y si altamente onerosos, como el apoyo en el Sudán a un hermano de Obama, que comandaba el grupo musulmán suníe radical; algo que en todo caso, de acuerdo con la teoría de geopolítica de Haushoffer, sería del resorte de Europa. Porque como dice el activista antiamericano Noam Chomsky la extensión militar de los EU en el planeta, es enorme: “entre 800 y 900 bases militares”; un gasto inalcanzable por otras potencias.

Por eso, se entiende la retirada táctica de EUA de escenarios con poca rentabilidad política actual, mientras que sus áreas naturales de influencia como es Latinoamérica, durante el periodo de 28 años de la corta era geopolítica que terminó con la llegada de Trump a la presidencia de EUA y a la promoción del cambio geopolítico; estuvo experimentando un abandono creciente, y el surgimiento de una izquierda ligada al narcotráfico, al lavado de dinero y a la corrupción concertada como la de Odebrecht, apadrinada por el brasileño Lula, como modelo, para obtener dinero que se pudiera canalizar de manera directa en el espectro electoral del populismo. Por eso creció la izquierda latinoamericana. No es un fenómeno aislado.

Las estrategias de Bush y de la Clinton, durante esos años se enfocaron a invertir dinero y tiempo, en Asia, alentando independencias inviables por sus composiciones diversas en Kurdistán y Beluchistán, por ejemplo; pero sobre todo atacando, incluso en alianza con el Estado islámico, mediante las afamadas y poco eficaces “democratizadoras primaveras árabes”; a los nacionalismos de la zona, entre ellos a Sadam Hussein y a Muamar Kadafi, sin lograr mucho con Siria que recibió el apoyo de Rusia, hasta la fecha. Otras líneas de esa época fueron contra la influencia rusa en Ukrania, con los malos resultados en los que perdieron los ucranianos proamericanos, la península de Crimea.

El caso africano ha sido mas contundente. Estados Unidos no pudo penetrar durante todos esos años, con todo y que Obama se publicitó orgulloso de sus raíces africanas y musulmanas.

Recientemente el 23 y 24 de octubre, hace unas semanas en la ciudad de Sochi en el mar Negro, Putin citó a los líderes de toda África convocados por Egipto, fueron 43 de 54 países, en una Cumbre Rusia-África, de amplio espectro y en horas, formalizó un acuerdo de inversión por 12 mil quinientos millones de dólares “sin condiciones” y en lo que “agasajaba… a más de 40 líderes africanos, dos bombarderos nucleares estratégicos rusos TU-160 ‘Blackjack’ llegaban… a Sudáfrica. Era la primera vez que el avión militar más grande del mundo aterrizaba en el continente, en una inédita muestra de cooperación entre Moscú y el país más industrializado de África. La sincronización fue casi perfecta para visibilizar los planes de Rusia”… festinaba El País, que mencionaba a Rusia como: ..”una potencia clave en Oriente Próximo que busca expandir su influencia en África para tratar de elevar su perfil en la lucha por la influencia geopolítica”.

En lo que a Europa se refiere, no pintan bien las políticas anteriores de Estados Unidos .El surgimiento del grupo Visegrad, integrado por República Checa, Polonia y Hungría, incluso Eslovaquía coinciden con los parámetros de Trump no de sus predecesores, en términos de controlar la migración del tercer mundo y en no apoyar a la Unión Europea en el tema de las deudas de los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España). Y el Brexit, como reventador de la Unión Europea, son muestras de que lo que se identificó con la política de “28 años” de democratización forzada, globalismo y bloques económicos les inconvienen tanto a Trump, como a Putin. Y decía la vez pasada, Alemania va a tener que cargar sola con su proyecto discursivo de oponerse a Rusia, porque ya cedió en lo energético con el Nordstrom.

Con China, el plan de Trump sigue para presionar una nación que crece a expensas de los consumidores occidentales, pero que carga con una inmensa población pobre sin libertades políticas, su poderío no se acerca a EUA que tiene más del 50 % de las operaciones económicas y financieras del mundo.

La interrogante aparente es Latinoamérica, de la que falta afinar solo la disputa por Venezuela, que está en pausa.

Todo indica que con la caída de Evo Morales, se inicia el rompimiento del proyecto “Cocaína Roja”, que el propio Antonio Gramsci, el intelectual comunista italiano diseñó para atacar al capitalismo, atascando a su población y en particular a los jóvenes en el consumo masivo de drogas. Ese viejo proyecto de Nikita Jruchov; que en su momento revelara el general que se pasó al bando occidental por los sucesos de la “Primavera de Praga”en 1968: Jan Sejna, quien fue entrenador de terroristas de la talla de Carlos Ramírez, parece que empieza a cobrar carta de desaparición. En ese proyecto se comisionó a Ernesto El Che Guevara, para iniciar el movimiento cocacolero en Bolivia, y estuvo coordinado por Raúl Castro, y los Ochoa que fueron eliminados después por Fidel y Raúl; así como, el plan de colar 3,000 agentes promotores de las drogas entre los 125,000, que admitió erróneamente Estados Unidos a principios de los ochentas provenientes del puerto de Mariel, tal como lo declaró en 1981 uno de ellos, Juan Estebes González los llamado “marielitos” personificados en la pantalla por la película Scarface.

Hoy Trump pudiera zampar un golpe a los narco-estados latinoamericanos, en algunos casos se usaría las fuerzas militares propias y las vernáculas; pero sobre todo, creo apuesta a la negociación con Putin, ya le cedieron mucho. A Trump, le incomodan la Troika de la tiranía como dijo Bolton, el consejero de la Casa Blanca al referirse a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Por eso los que fueron a agitar en Chile y Perú, resultaron oriundos de Cuba y Venezuela, temen ceda Putin. Aunque Cuba se les queda con el acuerdo de investigación nuclear de junio de este año y el préstamo hace veinte días de 38 millones de dólares que les dio Rusia.

Entonces, si de lo que se trata es de volver a las áreas originales de control, ¿Porqué se habría de empecinar Rusia en Latinoamérica si van a ganar las elecciones con un candidato a modo en Ucrania?