Una marranada fascista detrás de mi despido de la UAM-Xochimilco

Carlos Arturo Baños Lemoine.

Antes que nada, deseo externar mi agradecimiento a todas las personas que, desde ayer, me han estado manifestando su apoyo y su solidaridad ante un evidente acto de totalitarismo, de clara inspiración feminazi, por parte de las autoridades liberticidas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En efecto, se me ha rescindido mi contrato laboral con la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Xochimilco), tras un vil y vulgar montaje orquestado desde, lo digo como hipótesis, las cloacas políticas más pestilentes de esta misma universidad.

¿Casa Abierta al Tiempo?… Pues más bien parece Casa Controlada por el Feminazismo.

Para nadie es un secreto que, para mí, el feminismo es una vulgar mitología, es decir, una ideología falsa, falaz y fantasiosa que sólo sirve de consuelo psicológico y de acicate político para las mujeres que han hecho del trauma el eje de sus vidas.

Cientos de veces he afirmado y demostrado que el feminismo es una ideología reduccionista, maniquea, dogmática, inquisitorial, anti-científica, retrógrada, totalitaria, androfóbica, violenta, vandálica, gansteril, sectaria, parasitaria, victimista y chantajista.

Mis reflexiones son públicas: nada hay en la oscuridad. Yo no me tapo el rostro ni ejerzo el vandalismo en pandilla, bajo la protección de autoridades públicas cómplices y venales como las del gobierno de la dizque Cuarta Transformación.

En la UAM Xochimilco, institución que me acaba de despedir, muchas veces impartí el trimestre “Conocimiento y Sociedad”, o sea, el tronco común de todas las carreras o el primer trimestre de todas las carreras. ¿Por qué? Porque esa universidad valoraba (tiempo pasado) mi expertise en materia de filosofía de la ciencia y de metodología de la investigación científica.

Y, en este marco, yo solía pasear por las grandes obras que han contribuido a establecer el criterio de demarcación del conocimiento científico, tales como: Discurso del método, de Descartes; Ensayo sobre el entendimiento humano, de Locke; Investigación sobre el entendimiento humano, de Hume; Crítica de la razón pura, de Kant; Historia y ciencia natural, de Windelband; Tractatus logico-philosophicus, de Wittgenstein; La perspectiva científica, de Russell; La estructura lógica del mundo, de Carnap; La lógica de la investigación científica, de Popper; La investigación científica y Seudociencia e ideología, de Bunge; La lógica de las ciencias sociales, de Habermas; El mundo y sus demonios, de Sagan; El espejismo de Dios, de Dawkins; e Imposturas intelectuales, de Sokal… ¡entre muchas otras!

Por supuesto que, tras la lectura de éstos y otros titanes del pensamiento, considero que el feminismo es pura basura mental, es un monumento a las peores formas del irracionalismo. El feminismo carece de bases científicas serias y sólo da rienda suelta a galimatías victimistas para justificar posturas chantajistas.

Me parece increíble que en la UAM Xochimilco incluso haya una aberración que se llame “Doctorado en Estudios Feministas”¡Pero qué falta de respeto a la evolución del intelecto humano!

Por supuesto que mi postura personal, racionalmente justificada y siempre abierta al debate (debate que nunca han aceptado las feministas), generó muchos enojos al interior de la burocracia dogmática y parasitaria de la UAM-Xochimilco.

Todavía recuerdo las caras de algunas feministas cuando yo soltaba una de mis más habituales e incómodas preguntas: “¿Cómo puede ser posible que desperdiciemos el dinero público en un doctorado en pseudo-ciencia, en vez de abrir plenamente nuestra universidad en línea, comenzando por las carreras de ciencias sociales?”.

En fin, baste con decir que mis posturas intelectuales nunca fueron del agrado de mucha gente, comenzando por las feminazis y sus “aliados”…

Muchos artículos he escrito para criticar, con bases lógicas y objetivas, los dos brazos de la “ideología de género”: el rollo LGBTTTIQA+ y el rollo feminista. Artículos míos siempre abiertos al debate, como corresponde a la vida de las sociedades democráticas y a la institucionalización de la libre discusión de las ideas en los espacios universitarios… ¡debate que nunca nadie ha aceptado!

¿Qué recibí en cambio? Un sucio montaje destinado a despedirme de la UAM Xochimilco. Ésta es la historia:

El lunes 14 de octubre de 2019, dos ex alumnos interpusieron denuncias difamatorias y calumniosas en mi contra: un homosexual de la Licenciatura en Política y Gestión Social y una joven fémina de la carrera de Medicina.

¡Cuánta coincidencia! El mismo día dos denuncias relativas a los dos brazos de la “ideología de género”: un joven homosexual y una joven mujer victimista…

 

Sobre el joven homosexual

En breve: el muchacho homosexual me acusó, sustancialmente, de que yo genero en las aulas un “discurso de odio y discriminación” en contra de la gente LGBTTTIQA+.

Cita específicamente mi muy leído artículo ¿La homosexualidad es una enfermedad mental?, publicado el miércoles 11 de octubre de 2017, en El Arsenal. El joven homosexual afirma que yo sostengo en este artículo que la homosexualidad es una enfermedad mental y que eso lo hizo sentir mal. Yo contra-argumento y digo que yo jamás sostengo eso: sólo una deficiente lectura de mi artículo puede concluir algo así.

El joven homosexual también arguye que yo descalifico en mis clases al matrimonio entre personas del mismo sexo, también llamado “matrimonio igualitario”, ante lo cual yo exhibo mis varios artículos, públicos todos ellos, en defensa del matrimonio entre personas del mismo sexo, entre los cuales destaco dos: Matrimonio igualitario: respaldo total al Presidente de la República, publicado en El Arsenal (domingo 12 de junio de 2016); y Matrimonio igualitario, nuevo logro de la Constituyente, publicado en El Arsenal (viernes 13 de enero de 2017).

Peor aún para el quejoso joven homosexual: exhibo, a través de ligas electrónicas, las varias fotos de mi persona apoyando en público las causas legítimas de los homosexuales… ¡mi Facebook es público!

Y, claro, yo mismo reconozco que soy crítico ante todo aquello que no me parece adecuado, ni lógico, ni democrático, de la agenda LGBTTTIQA+, cual es el caso del “fenómeno trans”, por ejemplo. A este respecto, refiero mi artículo La polémica “Miss Trans” de España, publicado en El Arsenal el domingo 07 de octubre de 2018.

Y aclaro: se trata de artículos siempre abiertos al debate… ¡debate que nadie jamás ha aceptado, insisto!

¿Acaso no hemos entendido que en una “sociedad abierta y democrática” no existen “temas intocables”? ¿Acaso no hemos entendido que, en México, la libertad de cátedra y la libre discusión de las ideas están garantizadas por el artículo 3º constitucional?

Al parecer, el joven homosexual quejoso, las autoridades de la UAM Xochimilco y las autoridades centrales de la UAM no lo han entendido… ¡qué lamentable situación!

De repente me sentí en las universidades del Tercer Reich: hay dogmas oficiales que resultan incuestionables… ¡puf!

Para colmo, el joven homosexual afirma haber sido testigo de las muchas veces que yo acosé sexualmente a sus compañeras… ¡sin especificar a qué compañeras se refiere y sin especificar las circunstancias de lugar, tiempo y modo!

Acusaciones sin sustento y sin pruebas, como siempre. Sólo saliva: un rollo totalmente subjetivista, anti-científico y anti-jurídico.

Y lo más ridículo: el joven homosexual afirma, sin prueba alguna, que yo me la pasaba agarrándome el pene en clase y hostigando a quienes no pensaban como yo… ¡vaya despropósito!

Quien ha entrado a alguna de mis clases, sabe que yo fomento la discusión, el debate y la polémica, exigiendo que mis alumnos sustenten sus posturas como universitarios que son. Nada más ni nada menos.

Finalmente, al joven homosexual le molestó que en ocasiones yo incurriera en una comunicación “informal y grosera”, apelando de nuevo a su criterio subjetivista como medida de todas las cosas. Por supuesto que yo sólo recordé que el lenguaje se usa esencialmente para comunicar ideas, no para hilvanar rollos moralistoides.

Y por supuesto que rematé mi postura apelando a otro de mis artículos, en el cual critico radicalmente eso que se ha dado en llamar “discurso de odio”: “Discurso de odio”, invención fascista para censurar y reprimir en nombre de los “derechos humanos”, publicado en El Arsenal el domingo 01 de septiembre de 2019.

 

Sobre la joven fémina

La historia es muy sencilla: fui su profesor en el trimestre 15-O, es decir, justo hace cuatro años. Y nos llevamos tan bien que, tras acabar ese trimestre, seguimos siendo amigos. Nunca más volví a ser su profesor, porque ella es de la carrera de Medicina y yo imparto en Ciencias Sociales. Nos volvimos amigos, simple y llanamente, sin mediar relación alguna de autoridad.

La interacción humana que sostuvimos fue muy agradable desde un inicio, ya que teníamos muchas coincidencias intelectuales y hasta artísticas. Recuerdo bien que a ambos nos gustaba la llamada “escena oscura y ruda” (punk, grunge, dark, hardcore, techno-industrial, etc.), e intercambiábamos muchos puntos de vista sobre diversos temas.

Una de nuestras coincidencias, de hecho, era la crítica aguda a la “ideología de género”, ideología que al parecer ahora ella acepta, ya que sus acusaciones en mi contra se inscriben dentro del lenguaje y de las expresiones típicas de tal ideología, lo que me hace hipotetizar que la joven, ahora quejosa, ha sido sometida a un proceso de adoctrinamiento feminista. Sigo…

Por el tipo de cultura por ambos compartida a lo largo de dos años y medio, más o menos, solíamos usar un lenguaje pesado, rudo, rasposo, desmadroso, crudo y muy directo.

La relación siempre fue buena, al grado de que esa misma joven llegó a decirme que yo era su “Crush”, es decir, su “amor ideal”, su “enamorado”, su “gancho romántico”, su “flechazo”, su “idilio”, su “amor imposible”, gesto que yo agradecí. Incluso así consta en sus propias declaraciones y en las actas levantadas.

Nuestra relación de amistad fue muy buena mientras duró, y ella jamás manifestó desagrado ni rechazo frente a mi forma de pensar, de ser, de expresarme, ni de conducirme con respecto a ella… ¡jamás!

¡Al contrario! Incluso nuestras conversaciones a través de Messenger están llenas de “jajajajajaja” y de emoticones alegres y sonrientes.

Puedo asegurar, de forma contundente, que todas nuestras conversaciones e interacciones personales fueron consensadas y mutuamente aceptadas expresa o tácitamente, en su contenido y en su lenguaje. Estamos hablando, pues, de dos adultos en el ejercicio de su libertad de asociación (art. 5º de la CPEUM).

Pero nuestra buena amistad terminó en el marco de las elecciones federales de 2018, y fue por razones políticas. Yo depuré mi lista de amigos de Facebook: eliminé a quienes expresaron orondos su preferencia por el actual Presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Ella estaba entre esa gente eliminada y, como no le agradó el hecho de que yo acabara unilateralmente con nuestra amistad, de plano me recriminó y me reclamó la ruptura con estas palabras: “Creí que era mamada y que eras más sensato”. Así también consta en actas…

Así es, señoras y señores: esa joven ex alumna se molestó por haber yo roto nuestra amistad. Y no volví a saber de ella hasta que me fue notificada su queja en mi contra… ¡queja interpuesta año y medio después de haber roto yo nuestra amistad!

¡Y, oh, sorpresa! Su queja me hacía parecer como un monstruo “misógino, agresivo y acosador”, que la hizo sentir “cosificada, presionada y en peligro”. Dijo que llegó a sentirse “amenazada” al grado de no querer ir a la universidad y de verse afectada en su desempeño académico, lo que nunca probó, por cierto.

¿Les suena familiar este rollo?… ¡Claro, es la típica narrativa victimista y chantajista del feminismo! Se trata de una constante de las “víctimas del sistema machista, misógino, androcéntrico, patriarcal, falocrático y bla bla bla”.

La joven quejosa reinterpretó toda nuestra relación de amistad en clave feminista, y yo pasé de ser su “Crush” a ser el “malo del cuento”.

Por supuesto que a través de mi escrito de defensa (19 cuartillas) y de la comparecencia llevada a cabo el 06 de noviembre de 2019, yo puse  al alcance de las autoridades universitarias todos los elementos necesarios para desvirtuar las falsas y difamatorias acusaciones de la joven quejosa.

Solicité la pericial informática para analizar la autenticidad y la veracidad de las capturas de pantalla que ofreció. La misma pericial nos hubiera servido para hacer una reconstrucción estricta de todas nuestras conversaciones, a objeto de identificar el contexto dialógico y de detectar posibles alteraciones o cortes maliciosos de la información… ¡pero la UAM Xochimilco se negó a realizar dicha pericial!

En consecuencia, la UAM Xochimilco dio por buenas unas capturas de pantalla sin el debido cotejo con el documento electrónico original, y sin la correspondiente prueba pericial informática.

¡Y aun con estas limitantes, déjenme decirles que el material expuesto y entregado por la joven quejosa sirve para demostrar sus propias contradicciones!

A ver, a ver, ¿cómo podría explicar la hoy joven quejosa que un profesor que supuestamente la hizo sentir incómoda por su “agresividad”, su “misoginia”, su “acoso”, su “amenaza”… ¡se haya convertido en su “Crush”!?

Perdón, esto no tiene lógica, ni coherencia, ni cordura.

Tendríamos que preguntarnos también: si tan desagradable le resultó la experiencia de mi trato desde el trimestre 15-O, ¿cómo explicamos que ella haya seguido su relación de amistad conmigo del 2015 al 2018? ¡Simplemente no tiene sentido!

Hubiera bastado con que me bloqueara en Facebook y listo: acabado el semestre 15-O, ya no más trato conmigo. Pero no fue así: ella continuó siendo mi amiga y nuestras conversaciones destilan agrado y buena onda, hasta que yo decido romper la relación de amistad por motivos políticos… ¡y ella se encabrona por ello!

A ver, a ver, ¿ahora resulta que la joven quejosa se molestó porque su “acosador” la truena?

¡Por favor, pero quién se puede tragar toda esta farsa!

Les respondo: las autoridades de la UAM Xochimilco. No sólo se la tragaron todita, sino que nada hicieron para darle certidumbre científica y jurídica al material electrónico entregado por la joven.

¿Será que, en el fondo, la misma UAM Xochimilco sólo quería armar una farsa en mi contra para justificar mi despido?

 

A manera de conclusión

A mí me queda totalmente claro que manos siniestras montaron esta marranada fascista para deshacerse de mí: una voz crítica, una mente incómoda, una persona incisiva… ¡las sectas feministas que controlan políticamente a la UAM Xochimilco querían deshacerse de mí y tenían que armar una farsa para ello!

Tomaron a dos jóvenes ad hoc para hacer valer las dos banderas de la “ideología de género”: un joven homosexual que se queja de homofobia y discriminación, y una joven heterosexual que se dice “acosada”. ¡El teatro perfecto!

Lo que no calcularon las mentes siniestras es que toda su farsa se iba a caer solita:

El joven homosexual no sólo exhibe sus problemas de comprensión de lectura, sino que me imputa ideas que yo nunca he sostenido. No sólo eso: yo demuestro, con escritos de dominio público, que el joven homosexual me difama al imputarme ideas y conductas ajenas a mí.

El joven homosexual me difama y calumnia al afirmar que fue testigo de cómo yo acosaba a sus compañeras, pero ni siquiera es capaz de mencionarlas por nombre y apellido, y menos es capaz de establecer las circunstancias de lugar, tiempo y modo.

El joven homosexual no logra comprender los alcances constitucionales de la libertad de cátedra y de libre discusión de las ideas, y cree erradamente que toda crítica a su ideario es un acto de homofobia y discriminación.

Y, finalmente, el joven homosexual se muestra injustificadamente inquieto por lo que él cree que es un lenguaje inapropiado, quedando patente, más bien, su sentido totalitario de la moral pública.

Por su parte, queda claro que la joven que se dijo “acosada, cosificada, amenazada” está reinterpretando de forma tramposa, y en clave victimista, su amistad conmigo; amistad de dos años y medio, durante la cual se la pasó tan bien que hasta me llegó a considerar su “Crush” y hasta se molestó cuando, por motivos políticos, yo decidí cortar la relación de forma unilateral.

De todo lo anterior hay constancia documental en los archivos de la UAM Xochimilco y de la Rectoría General de la UAM. Allí quedarán los papeles para la historia.

Nadie entenderá cómo pudo ser posible que teniendo todos los elementos para desacreditar las calumnias y difamaciones de esos dos jóvenes, la UAM decidiera despedirme.

Obvio, la farsa montada sólo sirvió de pretexto para cumplir con un objetivo político: deshacerse de una mente crítica y opositora.

No tengan ustedes la menor duda: se trató de una vil marranada fascista.

Por supuesto que interpondré la correspondiente demanda laboral y la correspondiente queja ante la CNDH. Recurriré a todas las instancias legales que crea pertinentes para revertir esta decisión sucia y arbitraria.

Y, por supuesto, seguiré criticando a esa mitología tan perniciosa para la vida intelectual y la dinámica democrática de México: la “ideología de género”.

¡Y gracias a todos ustedes por su apoyo!

¡Aquí nadie se aflige, aquí nadie se afloja!

 

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Este artículo de análisis y opinión es de autoría exclusiva de Carlos Arturo Baños Lemoine. Se escribe y publica al amparo del artículo 6º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Cualquier inconformidad canalícese a través de las autoridades jurisdiccionales correspondientes.